Buenos Aires - El ex general Jorge Rafael Videla, primero de los cuatro presidentes de la dictadura militar instaurada en 1976, compareció hoy ante la justicia federal, pero se negó a declarar sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del llamado "Plan Cóndor".
Luego de permanecer durante unas dos horas en el despacho del juez federal Jorge Urso, Videla se retiró en automóvil, con custodia policial, hacia su apartamento en la zona residencial de Belgrano, donde cumple arresto domiciliario, a causa de su edad, en otra causa por violaciones a los derechos humanos.
Héctor Tavarez, abogado de Videla, declaró a la prensa que su cliente "invocó las excepciones de cosa juzgada, prescripción y vigencia de las leyes de punto final y obediencia debida".
Las citadas leyes, derogadas hace algunos meses por el Congreso, exculparon a militares y policías por violaciones a los derechos humanos. La Corte Suprema de Justicia debe todavía pronunciarse sobre la constitucionalidad de ambos textos legales, dictados bajo fuerte presión militar en 1986 y 1987.
Videla fue condenado a reclusión perpetua por la justicia en 1985, por su responsabilidad en los crímenes represivos cometidos por el régimen de facto. Pero el ex presidente Carlos Menem lo indultó cinco años más tarde.
El Plan Cóndor, acordado entre las dictaduras militares sudamericanas que gobernaban en la década de los setenta, coordinó la represión de los disidentes políticos más allá de las fronteras de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
En días anteriores los generales retirados Luciano Benjamín Menéndez y Antonio Bussi, prominentes jerarcas de la pasada dictadura militar, acusados de graves violaciones a los derechos humanos, se negaron a declarar ante el juez Urso, negándole competencia para interrogarlos.
AP