Los países europeos intentarán desde mañana conciliar posiciones sobre la crisis iraquí, con Alemania y Francia en el bando pacifista, Gran Bretaña como fiel aliado estadounidense apoyada por España, e Italia que intenta un papel mediador.
Los cancilleres de Alemania, Francia, Gran Bretaña y España se reunirán el lunes en Bruselas, junto a los de Grecia (presidente de turno de la UE), Ghiorgos Papandreou, de Italia y futuro presidente de turno, Franco Frattini, el Alto Representante para la Política Exterior y la Seguridad de la UE, Javier Solana y el Comisario de Relaciones Externas, Chris Patten.
El encuentro se producirá horas antes de la reunión prevista en Nueva York en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU en la cual los jefes de los inspectores internacionales presentarán el anunciado informe.
La presidencia griega de turno de la UE tratará de lograr un consenso sobre la necesidad de dar más tiempo a los inspectores.
"El lunes no es el final de los procedimientos previstos por la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Los esfuerzos deben continuar", dijo Papandreou en una entrevista publicada hoy en el diario Kathimerini.
"Mientras seamos la presidencia, nosotros estamos listos para tomar todas las iniciativas necesarias para reforzar estos procedimientos y apoyar el trabajo de los inspectores en Irak para que nos den una imagen clara y elementos confiables", señaló Papandreou.
La esperanza es la de involucrar a los socios europeos sobre un mínimo común denominador, pese a las divisiones sustanciales que dividen a la Unión.
Alemania y Francia representan el corazón pacifista, ratificado en el tratado sellado la semana pasada, junto a Grecia y Bélgica, mientras que en la vereda de enfrente se ubican Gran Bretaña, socio incondicional de Washington, secundados por España, Dinamarca y Holanda.
Italia, cuyo premier Silvio Berlusconi ha expresado apoyo a George Bush, pretende jugar un rol de mediación para evitar una fractura entre la UE y Estados Unidos.
Sobre la postura de buscar un criterio común se expresó hoy el canciller y vicepremier belga, Louis Michel, que calificó los argumentos de Estados Unidos para apoyar una guerra "no buenos" en declaraciones a la cadena televisiva RTL TVI.
"Si la UE tuviera una línea común sobre el tema, estaría en grado de obligar al conflicto a orientarse hacia un diálogo", agregó el canciller, que destacó el rol que podrían jugar los cuatro estados europeos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
Solana sostuvo que antes de desatar una acción bélica contra Irak se necesita una nueva resolución de la ONU y que los inspectores cuenten con mayor tiempo para finalizar las labores.
"Hay semillas, las vemos todos los días. Hay que hacer un esfuerzo para que no fructifiquen. Cuando hay una buena relación entre Estados Unidos y la UE, el mundo marcha mejor, los problemas se resuelven mejor", dijo Solanas al diario ABC a la pregunta de si advierte un riesgo creciente de enfrentamientos entre ambos.
El premier Tony Blair, por su parte, afirmó hoy que la guerra con Irak no es inevitable, pero advirtió que un ataque militar depende de la actitud del presidente iraquí Saddam Hussein.
"Esta guerra no es inevitable, pero todo depende de Saddam Hussein", declaró enérgico Blair en una entrevista con la BBC.
"Si coopera con los inspectores para permitirles acceder a sus arsenales y cerrarlos, y de esa manera hacer que Irak sea un país libre de armas nucleares, químicas y biológicas de destrucción masiva, entonces el problema estará acabado. Pero el líder iraquí no está haciendo esto", agregó.
"Los inspectores de armas tienen que recibir más tiempo para hacer su trabajo y si ellos hacen bien su tarea estará muy bien, pero si no, entonces tendremos que actuar por la fuerza", advirtió Blair
"La única guerra que podría lanzarse sin una resolución de la ONU sería en el caso de que los inspectores de armas reportaran que Saddam no cooperó y un miembro del Consejo de Seguridad ejercitara su derecho al veto", subrayó.
"Creo que cuando Estados Unidos estudia estos problemas difíciles, nuestro trabajo es estar allí con ellos, pero no a toda costa como muchos me han criticado", agregó.
En Berlín, el canciller alemán Gerhard Schroeder ratificó que su país no votará una resolución de la ONU que autorice atacar a Irak y volvió a pedir más tiempo para los inspectores.
"Nosotros no participaremos en una posible intervención militar". Y agrego que Alemania en la sede del Consejo de Seguridad no votará a favor de alguna resolución que legitime "una guerra", dijo Schroeder al diario Giessener Anzeiger, que saldrá publicada mañana.
Para Schroeder, es indispensable otorgar todo el tiempo necesario a los inspectores para que puedan hacer lo mejor posible el trabajo.
El desarme de Irak, aseguró, se logra con medios pacíficos.
Según anticipó hoy el diario alemán Die Welt, Estados Undios y Gran Bretaña están dispuestos a esperar hasta el 1 de marzo antes de decidir una intervención militar y propondrán que para ese día los inspectores presenten un nuevo informe al Consejo de la ONU.
El periódico, citando fuente británicas no precisadas, afirmó que para Londres y Washington lo del 1 de marzo deberá ser el "informe definitivo" de los expertos en desarme nuclear.
ANSA