La propietaria de un apartamento situado en la galería, Gladys B., dijo: "ya no podemos más. Estamos viviendo en un cantegril. El domingo pasado había 15 personas ahí. Dejaron una mugre bárbara. Llamamos al Mides y a la Policía y nos dicen que no pueden hacer nada". En la agencia "Ramal Viajes" también creen que sus ventas bajaron. "Ellos se pelean todo el día. Tienen hijos pequeños y eso complica el trabajo comercial. Los clientes fijos vienen pero el público que circula por la plaza no entra. Prefiere seguir de largo; las ventas han caído", dijo el vendedor Sebastián Fonseca. Pero hasta esos clientes que sí entran se sienten intimidados, dice Fonseca: tienen miedo de sacar el dinero para pagar las cuotas.
Los comerciantes señalaron que entre los indigentes hay "rastrillos" y descuidistas. "Uno de ellos es el jefe. El otro día discutían sobre una persona que quería ingresar a la banda. Todo el día estuvieron debatiendo para ver si lo aprobaban o no y escuchamos todo", dijo otro empleado de una agencia de turismo de la galería.