NICOLÁS OROMÍ
-¿Qué despertó su interés en el deporte de montaña?
-Mi interés arranca en los años `90 cuando viví en Bariloche donde trabajaba en la montaña como patrullero en el centro de ski. Allí recorrí y accedí a innumerables refugios de montaña.
-¿Allí comenzó a escalar?
-Si, en ese momento y en los últimos 5 años me dediqué a entrenar de una forma más específica para intentar ascensos cada vez más altos. En 2006 subí el Nevado de Acay (5.995 metros) en Salta y en 2008 el Volcán Lanin (3.776 metros). Desde el año pasado mi objetivo era ascender a la montaña más alta del continente, los 6.962 metros del Aconcagua.
-¿Hay que hacer una dieta especial?
- Si, comer bien y sano. En el período de preparación los músculos crecen y uno tiende a subir 5 kg. Para mantener eso se requiere una buena dieta. Dicen que es hasta conveniente subir de peso porque por la exigencia de la expedición se llega a perder hasta el 10 % del peso corporal.
-¿Cómo se entrenó para realizar esta actividad a los 50 años?
-Se requiere un año como mínimo de preparación física y mental. Si bien tenía una base me dediqué un año entero. Hice mucho ejercicio de bicicleta y corrí de 5 a 10 kilómetros dos veces por semana. También trabajé con pesas todo el tren superior e inferior. Los abdominales y lumbares son clave. Los últimos tres meses caminaba de 10 a 12 kilómetros una vez a la semana, con una mochila que pesaba 18 kilos. Ni qué hablar que subía cuanta escalera hubiera a mi paso. Sin embargo, 15 días antes de la travesía dejé la actividad física para evitar lesiones.
-¿Cuántos participaron de la expedición?
-Me acompañaron dos amigos, Juan Bancalari y Alejandro Texidor, con los que ya había hecho cumbre en el Lanin. Allí decidimos volver a compartir la montaña y elegimos lo más difícil, lo más extremo, el Aconcagua. Contratamos a tres guías, Gabriel Barral, Marcelo Acosta y Gerardo Márquez, cada uno tiene más de 20 cumbres y el triple de expediciones.
-¿Cuánto tiempo les llevó llegar a la cima?
-La expedición duró 20 días. Unos 14 para llegar al campamento base a 6.000 metros, un día para el intento de cumbre y cinco para el descenso. Lo más complicado, más cansador es la subida y principalmente el último tramo. Los primeros 15 días son extenuantes. El frío es muy extremo con temperaturas de hasta - 30º C, con vientos blancos, nevadas, y falta de oxígeno.
-¿Qué sintió al llegar a la cima del Aconcagua?
-Hice cumbre el 17 de febrero a las 15 hrs. bajo una intensa nevada. Es difícil describirlo, pero al llegar, una enorme satisfacción te recorre el cuerpo, tanto en lo mental como en lo físico. Esos 15 minutos que uno está en la cumbre es un regalo divino. Te emocionas, pensás en tus seres queridos y recordás a los que ya no están. Lo que nunca falta es la bandera uruguaya, la despliego siempre, y en el Aconcagua no podía estar ausente.
-¿Cómo es la vuelta a la civilización?
-Los cinco días del descenso son agotadores, es una mezcla de cansancio extremo y de un bienestar inmenso. Los siguientes 10 días, ya a nivel del mar, es todo descanso. Es vital, cuerpo y mente tienen que volver a aclimatarse y acomodarse.
-¿Sueña con subir puntos más altos?
-Y, ya pasó el desafío del Aconcagua, el punto más alto en América. Conquisté su cima así que podría apuntar a algo más, tal vez superando los 8.000 metros que ya son palabras mayores. Quien dice, tal vez algún día diga…. Himalaya allá vamos.
Perfil
Nombre: Diego Gil
Nació: En Colonia
Edad: 50 años
Estado civil: Casado, tiene un hijo de 20 años.
Profesión: Dueño de empresa náutica
Otros datos: Es apasionado del montañismo
Hoy expone su expedición
Dentro de lo que para él significa un orgullo y la concreción de uno de los sueños más importantes de su vida, hoy jueves 12 de marzo, en San Isidro (Buenos Aires) Gil estará presentando una serie de registros fílmicos y fotográficos de la exitosa expedición que lo llevó a la cumbre del Aconcagua.
La misma durará unos 90 minutos y contará con la comunicación a través de teleconferencia de su guía que está en Estados Unidos, Gabriel Barral.
En YouTube ya se pueden observar algunos videos de la experiencia de Gil con el deporte de montaña. Por ejemplo, el registro en video de todo el equipo necesario para la expedición y la llegada a la cima .
Orgullo de haber llegado
Después de un duro entrenamiento tanto físico como mental, el uruguayo Diego Gil logró llegar a la cumbre del Aconcagua, el pico más alto de América, con sus 6.962 metros por encima del nivel del mar. Es uno de los uruguayos que ha intentado con éxito el desafìo de ascender a la cima.
"Para mí es un orgullo especial. En los clubes andinos de Mendoza no hay registros de que un uruguayo lo haya hecho, aunque es probable que no sea el único. De todas maneras, estoy muy orgulloso de haber llevado la bandera de mi país al punto más alto del Aconcagua", relató este hombre de 50 años que es propietario de una empresa que se dedica a la venta de embarcaciones náuticas.
Leonardo Pérez es otro uruguayo que ha escalado el Aconcagua, lo ha hecho en 4 oportunidades e incluso intentó subir el Himalaya pero no pudo hacerlo a raíz de una tormenta.
Para el 2009 y el 2010, Pérez ya tiene planes. Entre junio y julio de este año, en el marco de la expedición Gasherbrum I - Broad Peak, Pérez regresará al Himalaya e intentará subir una vez más una de las míticas montañas de esa cordillera que superan los 8.000 metros.
Para abril y mayo del 2010, Pérez participará de la expedición hacia el Everest para así llegar al punto más alto de la tierra.
Este uruguayo tiene una página web en la que cuenta sus planes y busca sponsors para que lo ayuden a hacer posibles sus expediciones. La web es www.uruguay8000.com .
Los peligros de las montañas nevadas
En enero, el guía mendocino Federico Campanini, de 31 años, falleció al intentar descender del Aconcagua por una ruta que no era la más óptima de acuerdo a las condiciones.
Esta muerte fue objeto de una enorme difusión mediática en todo el mundo a través de un video que mostraba los últimos momentos de vida del guía. Diego Gil considera que lo más importante fue que se logró salvar tres vidas, algo que no se ve en el video.
En su opinión, los rescatistas que lo hicieron son unos valientes que expusieron su integridad física. "La operación contó con 60 personas y significó un tremendo desafío. Debieron llegar a la cumbre, en la que había tormenta con temperaturas de 30 bajo cero, bajar 400 metros por un glaciar y luego volver a ascender para descender por la ruta normal; es para pocos y para los más aptos", señaló Gil, y agregó: "Conocí a varios de los rescatistas y no tengo dudas que hicieron lo que pudieron, lo que correspondía y mucho más. Son injustas las interpretaciones morbosas que recibieron. Por el contrario, son un ejemplo de compromiso, solidaridad y responsabilidad".