Escándalo por infidelidad de esposa del primer ministro

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EL PAÍS DE MADRID Y AP

El primer ministro de Irlanda del Norte, Peter Robinson, anunció el miércoles que su esposa Iris trató de suicidarse en marzo de 2009 después de haberle confesado que tuvo una aventura amorosa. Precisó también entonces que tenía intención de seguir en su cargo y tratar de salvar su matrimonio. Este asunto privado amenaza sin embargo con desembocar en una crisis política importante tras la difusión el jueves de una investigación de la cadena de televisión británica BBC. Según el programa "Spotlight", Iris Robinson, diputada de 60 años, habría logrado que dos ricos promotores invirtieran mucho dinero para ayudar a su amante, hoy de 21 años, a montar un restaurante en 2008.

El primer ministro de Irlanda del Norte, Peter Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, se vio el viernes políticamente acosado por las ramificaciones económicas del affaire que durante meses en 2008 mantuvo su mujer y también diputada de la Asamblea de Irlanda del Norte, Iris, con un joven que entonces tenía 19 años.

Iris Robinson, de 60 años, consiguió de dos amigos constructores sendos préstamos de 38.600 dólares para que su amante pudiera montar un café en una zona recreativa de Belfast e influyó para que el Ayuntamiento, del que entonces ella era concejal, le concediera a él la licencia de explotación. También se quedó para ella un 10% del préstamo, pero no declaró ninguno de esos intereses ni a la Asamblea ni al Consistorio.

Peter Robinson, que el pasado miércoles cosechó una oleada de simpatía tras hacer público que su esposa le había sido infiel y que ella intentó suicidarse cuando él se enteró, en marzo pasado, vio transformada el viernes esa simpatía en suspicacia.

Al margen del efecto político de la infidelidad de una mujer que siempre ha ido con la Biblia en la mano en su carrera política y que ha acabado acostándose con el hijo de uno de sus mejores amigos -que había fallecido pocos meses antes-, el caso tiene trascendencia porque el propio Robinson no hizo nada para que el Parlamento tuviera conocimiento del conflicto de intereses de su mujer, aunque sí la presionó para que devolviera el dinero.

Las suspicacias se han visto incrementadas por el hecho de que los Robinson no han hecho público el caso de manera espontánea, sino porque sabían que la BBC estaba investigando los intereses económicos de Iris y se disponía a desvelarlos el jueves.

El líder del partido nacionalista y católico SDLP, Mark Durham, pidió el viernes la inmediata dimisión de Iris de todos sus cargos públicos y afirmó que Peter Robinson debería plantearse también su posición si no aceptaba que se pusiera en marcha una investigación adecuada.

El escándalo de los Robinson, que ha convulsionado a una comunidad provinciana y mojigata, monopolizó la atención de los medios británico el sábado que fueron los encargados de anunciar que en los próximos días la esposa adúltera del primer ministro renunciará a su cargo de legisladora en Londres y también dejará su lugar como representante de la asamblea regional de Irlanda del Norte en Belfast.

La noticia de la aventura extramatrimonial tuvo un mal efecto con los seguidores conservadores de los esposos Robinson. El ministro protestante David McIlveen, amigo del ex líder unionista Ian Paisley, quien precedió a Robinson en el cargo de primer ministro de Irlanda del Norte, dijo que Robinson necesitaba renunciar, por lo menos por un tiempo. "Su posición se está tornando insostenible", afirmó.

El escándalo ha tornado a la pareja en el hazmerreír de la prensa británica y también podría acarrear consecuencias políticas graves. Su débil coalición con los católicos irlandeses atraviesa por una fuerte presión por su negativa a transferir la responsabilidad del sistema de justicia de Irlanda del Norte de Londres a Belfast.

EL CAFÉ Y EL AMANTE

Iris Robinson había pedido US$ 80.000 a empresarios inmobiliarios para ayudar a su amante Kirk McCambley, que hoy tiene 21 años, a inaugurar un café en un parque municipal e incumplió la ley cuando apoyó su candidatura en un concurso público pues la ley establece que una persona debe abstenerse de votar si se trata de un conocido. Al parecer, cuando se terminó la relación entre McCambley y Robinson, ella quiso recuperar su dinero para devolverlo.

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