El jefe de la Oficina de Porte de Armas, Antonio Barrozo afirmó que "son frecuentes" los accidentes con armas de fuego, sobre todo en cacerías protagonizadas por cazadores aficionados.
"Es común que alguien le muestre el arma a su amigo y un disparo accidental impacte en la pierna de esta persona", explicó el jerarca policial consultado por El País.
Una situación distinta, dijo Barrozo, ocurre con el cazador profesional y su familia, ya que todos conocen con detalles el funcionamiento de un arma.
El Decreto 231 de 2002 modificó en parte el Decreto 652 de 1970 que regula las condiciones que deben reunir una persona para tener o portar un arma. Esta norma estableció que el porte ahora es por dos años, en lugar de uno y la tendencia pasó de dos a cinco años.
Además, estableció para ambos casos la obligatoriedad de que el interesado realice un curso de tiro y presente un estudio psicofísico firmado por cualquier médico.
Para aquellos que sólo pretenden tener el arma, el curso los forma sobre las medidas de seguridad para poseerla en la vivienda y las normas legales que este debe tener en cuenta.
Según el jerarca policial, "tener una arma en una casa es un riesgo. Es algo similar a un enchufe o un cuchillo. Hay que educar a los hijos sobre este tema". Agregó que, en ese sentido, son necesarias campañas de prevención y destacó la necesidad de legislar sobre esta realidad que vive el país.