Enviado a la cárcel pero falta probar el asesinato

Caso "Champa". "Violencia privada" y "encubrimiento" para el herrero de 38 años

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RENZO ROSSELLO

Aunque todas las sospechas recaen sobre él, Fernando de la Vega no confesó haber matado a Juan Pablo "Champa" Muñoz. Fue a prisión, pero la verdad en torno al financista aún no salió a luz. Delitos Complejos continúa trabajando en varias pistas.

A las 10.30 del 7 de mayo de 2008 "Champa" le dijo a un amigo con el que hablaba por celular: "te corto porque hay inspectores". Conducía su utilitario Effa por avenida del Libertador rumbo al Centro. Hasta hoy nada se sabe del financista, aunque la convicción es que fue asesinado. Tampoco ayudó a aclarar ese extremo el procesamiento que recayó ayer sobre el herrero de 38 años -que posee un antecedente por rapiña que purgó 11 años atrás- por los delitos de encubrimiento y violencia privada. De la Vega negó en todo momento saber qué había ocurrido con Muñoz, aunque reconoció tener cheques que habían estado en poder del financista y que trató de negociar luego por su cuenta.

Tanto los investigadores del Departamento de Delitos Complejos, como el juez Federico Álvarez Petraglia y el fiscal Eduardo Fernández Dovat tienen la plena convicción de estar ante el responsable de la muerte de Muñoz. Qué circunstancias rodearon a esa muerte, qué móviles tuvo y dónde está el cuerpo son los interrogantes principales que aún se mantienen. Tampoco se descarta que haya otros implicados.

De hecho, en la docena de personas que fueron detenidas el miércoles pasado había dos hombres que reunían el perfil de sospechosos para los investigadores policiales. De todos modos no se les pudo probar nada en esta ocasión.

Por lo pronto De la Vega fue procesado por dos figuras que tienen que ver, por un lado con la obstrucción a la Justicia, y por el otro con las amenazas contra su ex pareja, I.A., la mujer que fue detenida junto a él y que ayer recobró la libertad. La presión que De la Vega ejerció sobre la mujer tenía una explicación: varios meses atrás, durante una conversación, le dio a entender que había matado al financista en una riña. Y que si abría la boca "la iba a cortar en pedacitos".

Hasta ahora la investigación pudo reconstruir bastante de lo que pasó aquél 7 de mayo.

DÍA DE FURIA. Esa mañana Juan Pablo Muñoz salió de su casa para completar su rutina de trabajo. Pero antes de hacerlo resolvió pasar a ver a De la Vega, quien le debía $ 50.000 por dos cheques que le había cubierto tiempo atrás. En el curso de la investigación se pudo probar que habían sido múltiples las llamadas y mensajes a De la Vega por este motivo.

De hecho, cuando el herrero fue interrogado por primera vez unos seis meses después de la desaparición de Muñoz reconoció que había estado con el financista a las 11 de la mañana de aquel día.

El automóvil azul de Muñoz fue hallado estacionado en la esquina de Rivadavia y Martín C. Martínez. Tenía dos abolladuras en el lateral izquierdo, lo que en principio hizo pensar en un accidente leve que nunca se llegó a confirmar. A unas dos cuadras de allí se encuentra el taller donde trabajaba De la Vega. Dentro del Effa fueron hallados los $ 6.000 que Muñoz llevaba consigo. No estaban, en cambio, la radio desmontable y su agenda, que se presume llevó con él al bajar del auto.

El herrero declaró que habían hablado brevemente y que luego Muñoz se retiró del local y ya no supo más de él. Sin embargo, aunque el caso fue ampliamente difundido desde un principio, De la Vega sólo declaró seis meses más tarde cuando finalmente los investigadores al mando del comisario San Ángel Rosas llegaron a él siguiendo la pista de los cheques.

"Él no se presentó voluntariamente a declarar, ni a aportar elementos aunque era por lo menos una de las últimas personas que lo vio con vida", señaló una fuente de la investigación. En contraste, los abogados defensores del herrero, Juan Fagúndez y Pablo Barreiro, argumentaron que su cliente "siempre se presentó a declarar, toda vez que lo llamaron a sede policial y reconoció tener los cheques de Muñoz".

Los movimientos de De la Vega ese día presentan otro flanco débil para el imputado. Al principio dijo haber estado gran parte del día con su novia, I.A., extremo que luego fue negado por la mujer.

Por otra parte, y en base al análisis de sus llamadas, se supo que a las 15.58 de ese mismo día De la Vega estaba intentando negociar los cheques que tenía Muñoz con un cambista que ubicó en una oficina de la Torre de los Profesionales.

Este conjunto de hechos e indicios puso a De la Vega contra la pared. Su local de trabajo y su casa fueron minuciosamente inspeccionados por los investigadores, que incluso utilizaron luminol para rastrear posibles manchas de sangre. Pero había transcurrido casi medio año, un lapso en el que ese y otros rastros pudieron haber desaparecido, señalaron los investigadores.

La hipótesis que se maneja como más viable es que De la Vega y Muñoz -y presumiblemente una o dos personas más, presentes en el lugar- mantuvieran una violenta disputa que terminó con la muerte del financista. Luego él o los implicados se ocuparon de ocultar el cuerpo en algún sitio.

De hecho y según el testimonio de I.A., cuando De la Vega le cuenta lo ocurrido le dice casi textualmente: "se me fue la mano". Testimonio que fue vital para afirmar al juez en la tesis del encubrimiento.

BÚSQUEDA. De la Vega ingresó a prisión. La segunda vez que lo hace en su vida, ya estuvo siete años por rapiña.

Mientras cumple la prisión preventiva, la investigación continuará. Distintas fuentes del caso señalaron que se explotan varias pistas para dar con el cuerpo del financista. La búsqueda se ha realizado en varios puntos de Montevideo y también en el interior del país.

El rastreo ha llevado a los investigadores hasta campos ubicados en el centro del país.

Por esa zona continúan desarrollándose las investigaciones, ya que se estima que Muñoz pudo haber sido muerto en Montevideo y llevado a otra parte del país.

La verdad en torno a "Champa" Muñoz comienza a estar más cerca. Pero los investigadores tienen aún varios kilómetros de ruta por delante.

La familia del financista todavía no ve final del caso y pide justicia

"Lo importante para nosotros es saber qué pasó con Champa", dijo ayer a El País Mónica Muñoz, la hermana del financista desaparecido.

La familia de Muñoz y sus allegados se han mantenido al tanto de cada paso de la investigación. "Es un caso muy complejo, como nos dijo la Policía, pero nosotros queremos que se aclare definitivamente. A esta altura ya no tenemos esperanzas de encontrarlo con vida, pero queremos saber qué pasó", señaló Mónica.

De hecho, probablemente hoy mismo la familia se ponga en contacto con Delitos Complejos y la sede judicial para interiorizarse del fallo.

Por lo pronto, en el círculo familiar se cree que debe haber más de una persona involucrada en el caso. "Uno solo no pudo con mi hermano, de eso estoy segura", confió la hermana.

Al poco tiempo de la desaparición los familiares abrieron una página en Facebook y el blog "Buscando al Champa" donde se informa de los avances del caso.

"Para lo que sirvió fue para concientizar a la gente, de hecho recibimos muchos mensajes de solidaridad de cantidad de gente", comentó Mónica. Y agregó que, desde ese punto de vista, se da por satisfecha con la página. "Atravesar esto solos es un infierno", aseguró.

El caso dos años después

DESAPARICIÓN. El 7 de mayo de 2008 Juan Pablo Muñoz fue visto con vida por última vez. Sobre las 10.30 de la mañana se comunicó por celular con un amigo mientras guiaba su auto. "Te corto porque hay inspectores", fue lo último que dijo. Su automóvil fue hallado en la esquina de Rivadavia y M. C. Martínez.

SOSPECHOSO. A las 11 horas de ese día, según reconoció el ahora procesado, Muñoz fue a verlo a su taller. Hablaron sobre dos cheques por $ 50 mil que el financista le había cubierto y el herrero le debía.

PAREJA. La Policía indagó luego a una pareja que al mediodía del mismo 7 de mayo fue a cobrar dos cheques de Muñoz a un banco.

RECOMPENSA. Diez días después la familia de Muñoz pone recompensa por cualquier información sobre su paradero. Nadie acudió con datos a cobrar la compensación.

INDAGADOS. Al cabo de seis meses de investigación el Departamento de Delitos Complejos superó la nómina de 200 indagados. El grueso de ellos eran personas allegadas o pertenecientes al entorno profesional. Se estima que Muñoz manejaba una agenda de contactos con más 800 nombres.

INTERROGATORIO. Fernando de la Vega es indagado por primera vez el 23 de diciembre de 2008. Allí reconoce a los policías que conocía a Muñoz y que tuvo dos cheques de él. Negó, en cambio, tener conocimiento de qué había ocurrido con el financista después de haberlo visto en la mañana del 7 de mayo.

CONCENTRACIÓN. El 7 de diciembre de 2008, al cumplirse los seis meses de su desaparición, la familia y los amigos de Juan Pablo "Champa" Muñoz hicieron una concentración frente al edificio donde vivía, en la avenida Brasil 2420.

AVANCES. En diciembre de 2009 el jefe de Delitos Complejos, el comisario San Ángel Rosas, indicó que se contaba con firmes indicios para aclarar el caso. Por entonces De la Vega era sospechoso.

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