Enfermedades que afectan a la pleura

| Las pleuresías se observan más en los meses de invierno. Comprometen la respiración por inflamación o derrames.

EDUARDO CASANOVA | MÉDICO DE UCM

Las pleuresías constituyen patologías de la pleura, membrana serosa que recubre la superficie externa pulmonar, pleura visceral, y la cara interna del tórax, pleura parietal. Entre ambas hojas, la cavidad pleural, constituye un espacio virtual, en el que existe una presión negativa, por la que se mantienen adheridas ambas hojas. Dicho espacio pleural virtual permite que durante la inspiración, la expansión torácica mantenga esa presión negativa, que causa la entrada de aire al tórax.

Diferentes tipos de patologías comprometen el citado mecanismo respiratorio, ya sea por inflamación pleural, pleuritis, o por ocupación de la cavidad pleural en las pleuresías con derrames.

El dolor pleural: en la clínica al dolor pleural se le denomina "puntada de lado", refiriéndose a un tipo de dolor punzante, localizado en un hemitórax, con el carácter de que aumenta con los esfuerzos de tos y con el movimiento inspiratorio profundo, limitándolo. Dicho síntoma, que se asocia a un proceso inflamatorio pleural, tiene lugar en el curso de patología pleural inflamatoria, frecuentemente en patologías de tipo infeccioso, como la corticopleuritis, que compromete la corteza del pulmón y pleura vecina.

Según la magnitud del dolor, la indicación de analgesia tiene como objetivo, además de calmar el dolor, impedir complicaciones asociadas por limitación de la tos y la inspiración, lo que puede llevar a disminuir la ventilación alveolar pulmonar.

Las pleuresías inflamatorias, ya sean infecciosas o no, cursan con exudación de un líquido, de tipo exudado, viscoso, de color amarillento, debido a su contenido en proteínas y células inflamatorias, que se llama derrame serofibrinoso, y que transforma la cavidad pleural de virtual en real. En algunas neumonías bacterianas más agresivas, el derrame pleural puede evolucionar hacia la supuración, en cuyo caso se denomina empiema. Ello configura una situación más grave, debido además a que las toxinas bacterianas aumentan su toxicidad al ser absorbidas por la rica vascularización pleural.

Derrames pleurales: más allá de la calidad del derrame, importa su volumen, por cuanto la ocupación pleural limita la expansión pulmonar, no ya por el dolor, sino por el espacio que ocupa. Ello puede llegar a comprometer también la ventilación alveolar si el derrame fuese muy voluminoso.

La ocupación pleural puede estar dada además, por aire (neumotórax). La gravedad depende del volumen y de la velocidad de instalación: los lentos son mejor tolerados.

Diagnóstico.

Algunos derrames serofibrinosos, inflamatorios, pueden ser crónicos, como en la tuberculosis. Pueden ser inflamatorios, pero de causa no infecciosa. Los cánceres también pueden causar derrames pleurales (por metástasis), y a veces son la primera manifestación del tumor.

Tratamiento.

En todos los casos, la punción pleural da una orientación diagnóstica por el examen del líquido extraído. Además, al evacuar la cavidad pleural se disminuye la compresión pulmonar. Si es necesario, la biopsia pleural permite orientar el tratamiento etiológico de la enfermedad.

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