Endurecerán sanciones contra presos que realicen motines y revueltas

En el Comcar reinaba la calma hoy tras la revuelta de ayer que involucró a todos los presos de un bloque (ver nota relacionada). De todas formas las autoridades carcelarias endurecerán las medidas contra los presos que las promuevan.

El coordinador del área metropolitana del Instituto de Rehabilitación, y ex director nacional de cárceles, Eduardo Pereyra Cuadra, dijo a EL PAÍS digital que si se quiere fomentar una cultura de trabajo en las cárceles y cambiar las condiciones de reclusión, se deben incrementar las sanciones contra los presos conflictivos.

El jerarca policial no ocultó su enojo porque "energúmenos" destruyan módulos que "cuestan miles y miles de dólares que los paga la sociedad".

"Se terminó la vieja lógica de buenos y malos. El gobierno y la sociedad tienen una mirada diferente sobre las cárceles y algunos energúmenos no lo entienden así. Seguimos con la tontería de buscar un liderazgo o tratar de ser brazos gordos dentro de las cárceles", apuntó.

"Tenemos que cortar definitivamente con estos eslabones de la cadena que están gastados", agregó. Pereyra dijo que quienes conspiran son unos pocos. "Tenemos más de 3.000 presos en el Comcar y estoy seguro que hay 2.800 que quieren trabajar", puntualizó.

La idea, dijo, es aislar a quienes "creen en la pasta base y en la estupidez". Y para lograrlo son necesarias medidas administrativas más duras, mejores medios, mejor tecnología. "Pero nada de eso se puede hacer si cuatro bobos nos tiran los esfuerzos por tierra y nos ganan en esta gran cruzada".

"Pero si no nos ponemos de acuerdo en aislar a estos mamarrachos no cambiamos nada. Se tiene que determinar con absoluta certeza quiénes son los que tienen interés en que estas cosas ocurran y tomar las medidas. Cortarles la capacidad de maniobras y aislarlos", sentenció Pereyra.

El ex director nacional de Cárceles afirmó que buscará las condiciones y las garantías con las autoridades para "ser durísimo con las sanciones". Enfatizó que no dejará que "25 vejigas rompan un módulo que vale miles de dólares y a los tres días estén abrazados con sus familiares. El recreo se terminó señores. Se terminó la historia", finalizó.

Si bien continúa la investigación administrativa, las autoridades tienen la certeza —aunque no 100% confirmada— de que los presos utilizaron armas de fuego durante el motín y que el motivo fue la búsqueda de mantener liderazgo en el centro de reclusión.

TRASLADO. "Esta semana quiero que pasen a la historias las famosas latas del Penal de Libertad. Las voy a vaciar", afirmó Pereyra.

Más de 400 presos del centro de reclusión serán trasladados a un nuevo módulo que, además de contar con mejores condiciones de reclusión, facilitarán la seguridad y la operativa de los policías penitenciarios, algo que hoy no ofrecen los módulos de acero.

Los reclusos son considerados peligrosos, "por algo están en el Penal de Libertad", afirmó Pereyra. Además, fuentes vinculadas al sistema carcelario dijeron a EL PAÍS digital que en la construcción del módulo se tomaron en cuentas aspectos edilicios que faciliten la tarea de vigilancia de los presos y la seguridad de los custodios.

Eliminar las "latas" era una prioridad del Ministerio del Interior. En 2009 la Justicia ordenó la eliminación de los módulos metálicos (ver nota relacionada). Una de las fuentes consultadas dijo que ahora serán desmanteladas y utilizadas para otra tarea.

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