En Pinamar y Cariló no cabe un alfiler

| Son la contracara de Punta del Este. El cambio de moneda y ajustes internos de precios los hizo más competitivos

PINAMAR. Tras una primer quincena con muchos días lluviosos, el miércoles salió el sol y el público se volcó a las playas. 200x140
PINAMAR. Tras una primer quincena con muchos días lluviosos, el miércoles salió el sol y el público se volcó a las playas.
El País

ARGENTINA | DEBORAH FRIEDMANN

Christian y Adriana, una joven pareja de Entre Ríos, conversan animadamente con otros cuatro amigos. Son casi las tres de la tarde y la playa del parador Hemingway de Cariló, uno de los balnearios más exclusivos de Argentina, está a pleno.

Ellos no tenían en sus planes veranear allí. Iban a ir, como todos los años, a Punta del Este la segunda quincena de enero, pero una llamada telefónica los hizo cambiar de opinión.

Algunos amigos que ya estaban en Uruguay les dijeron que Punta del Este está "muy caro". Y cuando ellos mismos comenzaron a averiguar llegaron a la conclusión que más que caro les resultaba "imposible".

En Cariló alquilaron una casa con tres dormitorios por U$S 830 la quincena. En Punta del Este, dicen, les cobraban U$S 1.500.

Mas allá del alojamiento, la vida diaria también es mucho más económica en Argentina. Como ejemplo, cuentan que en Punta ir a bailar sale U$S 10. En Cariló lo arreglan con U$S 3.

"Acá con U$S 1.000 por pareja estamos los 15 días. Allá precisábamos el doble", dice Christian.

Sus padres, después de ocho años de veranear en Punta, también este año optaron por quedarse en Cariló.

El balneario, al igual que su vecino Pinamar, a ocho quilómetros, está a pleno. "En la primer quincena tuvimos prácticamente 100% de ocupación, cuando en temporadas anteriores estábamos entre 80% y 85%", señala a El País el intendente Blas Antonio Altieri.

Para la segunda quincena tampoco hay lugar en las 170.000 camas que ofrecen los balnearios entre hoteles y casas particulares. "Hasta fin de mes no hay nada", es la frase que quien quiera ir a la zona escuchará una y otra vez en hoteles de todas las categorías.

"Esta situación se ha dado en toda la costa. La gente ha optado por los lugares turísticos argentinos", afirma el intendente. Las razones son para él diversas y abarcan diferencias de precios con otros destinos turísticos y la comodidad de no tener que salir de Argentina.

Más allá de eso Altieri cree que la clase alta argentina, que tiene sus propiedades en Punta del Este, está afincada en ese balneario. "Muchos dicen que somos competencia con Punta del Este. Yo digo que somos complementarios", señala.

El intendente sí admite que los dos balnearios apuntan al mismo público: el alto alto, llamado ABC1. Pero inmediatamente aclara que unos cinco millones de argentinos vacacionan. Pinamar y Cariló albergan unos 200.000 y Punta del Este unas 350.000.

"¿Qué competencia somos? Hoy Uruguay está más caro, pero en otras épocas, era al revés", sostiene.

TURISTICO. Pinamar, a 360 quilómetros de Buenos Aires, es una mezcla de Punta del Este y los balnearios de Rocha. Es un municipio excluyentemente turístico, de 66 quilómetros cuadrados y 22 quilómetros frente al mar, formado por los balnearios de Pinamar, Ostende, María de Ostende, Valeria del Mar y Cariló.

Es totalmente de arena, y justamente por eso, desde su fundación el turismo es su fuente de ingresos principal. "No tenemos la posibilidad de otro tipo de actividades, como agrícola ganaderas", comenta el intendente.

Su planta está pensada para el turismo. Un centro comercial, el barrio San José, donde viven los lugareños que trabajan para los visitantes y después casas lujosas, lotes grandes y mucho, mucho espacio para construir y crecer.

Allí viven unos 30.000 habitantes durante todo el año, con una importante colonia de uruguayos, que ronda las 1.000 personas.

El centro de Pinamar es el único lugar donde el turista podrá encontrar altos edificios, resabios de la arquitectura permitida por la última dictadura militar argentina (1976—1983). Actualmente, en Pinamar sólo se permiten construcciones de hasta siete pisos en el centro. Y, según Altieri, no se autorizan excepciones.

El centro de Pinamar es el lugar comercial por excelencia. Ya allí se nota claramente el turista de la zona, que en cuatriciclos o con automóviles cero quilómetro se moviliza por la localidad.

Salvo algunas excepciones, las calles son de tierra. Es que la población así las quiere, y no hay forma de convencerlos de lo contrario, repite una y otra vez el intendente. Esto le trae problemas de mantenimiento, sobre todo cuando llueve, pero también enfatiza su carácter de balneario. De todos modos, las calles son totalmente transitables, casi sin pozos, y la limpieza es otra de sus cualidades.

Cariló es más agreste. Su principal distintivo son los árboles, que desde que Héctor Manuel Guerrero y su familia comenzaron la forestación en 1918 se pobló de cipreses, cedros, abetos, aromos, álamos y sauces.

Sus calles totalmente de tierra son uno de sus signos particulares, que se suma a otro más peculiar: no hay alumbrado público. "Los vecinos quieren mantener la prestancia del bosque", dice el intendente. Agrega que pese a la ausencia de luz, no hay problemas de inseguridad en el balneario.

Cariló se caracteriza por loteos más grandes que los de Pinamar, que promedialmente tienen mil metros cuadrados. Las casas, señoriales y amplias, no tienen rejas, pero sí carteles que advierten que cuentan con alarma. Allí, la máxima altura permitida es de tres pisos.

Es un lugar que irradia paz y tranquilidad. Poco ruido, tránsito con velocidad moderada y carteles que llaman a ir despacio, porque hay "niños jugando". Las calles, con nombres de plantas y aves, terminan de cerrar el panorama de calma.

El centro comercial del balneario también está a tono. Hecho totalmente de madera y rodeado de árboles, reúne oferta gastronómica y comercial, con locales de ropa de primer nivel como Dufour o Paula Cahen D’Anvers.

OFERTA. Con 140 hoteles, que suman 15.000 plazas, Pinamar y Cariló presentan una amplia oferta. A eso se le suman otras 155.000 camas en departamentos y en casas.

Los hoteles de categoría más alta son cuatro estrellas. El "Hotel del Bosque", por ejemplo, cobra en enero U$S 133 por día la habitación doble si tiene vista al bosque y U$S 113 si es interior. Un "tres estrellas" como el "Nuevo Siena" ofrece sus cuartos a U$S 83 la doble y "Los Pinos", un dos estrellas, a U$S 61 si es con vista al mar y U$S 48 si el cuarto es interior. De todos modos, no hay lugar en ninguno.

Si la opción es alquilar, un departamento de un ambiente se consigue en Pinamar desde U$S 500 por mes, de un dormitorio desde U$S 750 y de tres dormitorios a partir de U$S 1.700.

Una buena casa, de tres dormitorios y servicio, de unos 200 metros cuadrados con otros 800 metros de parque se arrienda por U$S 6.000 en promedio.

En febrero, las tarifas bajan 20% respecto a enero. Los carteles para alquilar, en una recorrida por el balneario, son más que escasos, casi inexistentes.

A la hora de comer, los precios de los supermercados no son superiores a los de Buenos Aires, según Altieri.

En el centro de Pinamar, comer dos hamburguesas completas con dos refrescos y un café cuestan 230 pesos uruguayos. En el centro comercial de Cariló una milanesa con papas fritas en "Rancho aparte" sale 88 pesos uruguayos, una porción de asado 112 y un cuarto de pollo 80.

También hay ofertas más económicas: comer un pancho con fritas por 25 pesos uruguayos y una bebida cola por 16.

La ropa es también mucho más barata que en Uruguay. En el centro comercial del exclusivo balneario Cariló una pescadora está en vidriera a $ 192 y una pollera a $240.

Respecto a la temporada anterior, según el intendente, los precios aumentaron 15%. En Argentina, la inflación entre enero y diciembre fue de 12,3%.

Para los argentinos, Pinamar tiene precios similares a los de Buenos Aires o hasta un poco más baratos. En los hoteles, el precio es inferior al de la capital argentina. Otro motivo por el que muchos turistas decidieron quedarse en su país. Y consumir más que el año pasado, según las estadísticas.

MAS QUE PLAYA. El miércoles, el sol salió en pleno y las playas de Pinamar y Cariló se poblaron. La temperatura era algo baja, poco más de 20 grados, pero la movida estaba a full.

En la zona hay 35 paradores, que los locales llaman "balnearios". Y con razón. Son mucho más que una playa con un restaurante. Tienen de todo, desde guardería para los niños, pileta, clases de gimnasia y de spinning hasta talleres de teatro, cabalgatas y canchas para deportes.

Cada uno tiene su estilo particular. Ufo Point en Pinamar, reúne a gente joven, y la última moda. Las minis de jeans y los pañuelos en la cabeza, son las tendencias que más se repiten, con el sonido de música electrónica de fondo.

Cerca de allí, en Cocodrilo, hay más familias que descansan bajo las carpas, una típica costumbre a lo largo de la costa argentina. Se alquilan por mes desde U$S 33 en promedio. Allí, una opción particular, es un local del médico Alberto Cormillot, para quienes quieran perder unos quilos en temporada

En Terrazas del Alba — Movistar, un business center recibe a los veraneantes. Puff blancos, computadoras, música electrónica de fondo. Allí, uno puede desde cargar su celular, hasta alquilar uno o solucionar un problema de comunicación.

En la playa, la tecnología es una constante. Computadoras portátiles y jóvenes y más jóvenes hablando por celular o mandando una y otra vez mensajes de texto. Otros optan por jugar a la paleta, aprender surf o disfrutar de un trago servido en la carpa por 90 pesos uruguayos o un helado por 40.

En Cariló, CR, recibe a los turistas con música melódica, su piscina y su cancha de volley. En la playa, varias jóvenes duermen en camas de madera, con techos y cortinas blancas a los costados una buena siesta.

Después de los paradores, está la llamada "frontera". A partir de allí, solo se puede ingresar en cuatro por cuatro o cuatriciclos, que se alquilan por hora o por día.

Mas allá del paseo, las playas después de la frontera, son otra atracción. Sin paradores, ni música, ni gente pegada como en el resto de las playas, son la opción para muchos que buscan un rato de paz, intimidad y tranquilidad.

NO ES SOLO MAR. La movida sigue a lo largo de toda la costa, pero es mucho más que sol y playa. Es más, el eslogan del municipio es "no es sólo mar". Y con esa apuesta logran cada vez más estirar la temporada con ofertas variadas.

En lo deportivo, tres campos de golf, uno de polo, varios clubes de tenis y médanos ideales para una buena cabalgata. En lo comercial, los hoteles que fuera de temporada se especializan en congresos y convenciones. En lo promocional, ofertas y más ofertas para ir a Pinamar o Cariló de escapada de Buenos Aires el fin de semana.

Para ello, los hoteles se pusieron a tono y acondicionaron sus servicios con spas, piletas climatizadas, saunas e hidromasajes. Y lograron que los fines de semana los hoteles tengan una ocupación fuera de temporada de entre 70% y 90%, según el intendente.

El año pasado, de los 2.000 comercios habilitados, contando hoteles, 60% estuvo abierto todo el año. "Hasta hace poco, la proporción era la inversa", comenta Altieri.

Repleto pero disfrutable

Que los balnearios estén a pleno no es sinónimo, al menos en el caso de Pinamar y Cariló, de problemas en los servicios o en el tránsito. Esta última semana no había lugar para un turista más, pero se podía circular sin problemas.

En las playas también había espacio, más allá de las preferencias de muchos argentinos de sentarse unos pegados a otros. Lo mismo sucedía en los restaurantes y en el centro comercial. Se podía pasear con tranquilidad y también comprar sin mayores problemas o alquilar un cuatriciclo sin tener que aguardar para recorrer las dunas y disfrutar del paisaje.

DATOS

UBICACION. Está ubicado a 360 quilómetros de Buenos Aires.

LOCALIDADES. Nuclea a los balnearios de Pinamar, Ostende, María de Ostende, Valeria del Mar y Cariló. Tienen 66 quilómetros cuadrados y 22 sobre la costa.

LLEGAR. En autobús desde Buenos Aires a la terminal de Pinamar. El teléfono de la terminal es 0054- 2254- 4033-500.

ALOJAMIENTO. La oferta es amplia y variada. No cuentan con hoteles cinco estrellas, pero sí con 7 cuatro estrellas. En la página web del municipio www.pinamar.gov.ar se pueden encontrar los teléfonos y páginas web de los hoteles.

HOTELES. Los hoteles una estrella tienen tarifas por noche desde U$S 33, los dos estrellas desde U$S 36, los tres estrellas desde U$S 50 y los cuatro estrellas desde U$S 91.

APARTS. En Pinamar para dos parsonas cuestan desde U$S 300 por mes, para cuatro personas desde U$S 360, para seis desde U$S 730. En Cariló los de dos personas van desde U$S 800 y para cuatro desde U$S 900.

APARTAMENTOS. En Pinamar de un ambiente salen en promedio por enero U$S 500, de un cuarto U$S 730 y de dos U$S 1.000.

CHALETS. En Cariló y en Pinamar hay desde U$S 1.600. En Cariló una casa de tres dormitorios y servicio, con 200 metros cuadrados construidos y 700 de parque se alquila a U$S 6.000 por mes.

PLAYAS. Hay 35 paradores en la costa que ellos llaman balnearios. Una carpa en Pinamar se alquila desde U$S 330.

COMER. Dos hamburguesas con dos bebidas y un café cuestan 230 pesos uruguayos en el centro de Pinamar. En Cariló una milanesa con papas fritas sale $ 88 y una porción de asado $ 112. Un pancho con papas fritas cuesta $25 y una bebida cola $ 16.

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