COLONIA | PEDRO CLAVIJO
La comunidad educativa de Juan Lacaze se encuentra movilizada en reclamo de que se acelere la reconstrucción del edificio para Escuela Técnica, obra comprometida desde hace varios años.
Como una ilusión, "con promesas incumplidas" definen padres, docentes y alumnos la puesta en funcionamiento del local cedido en 2005 y que hasta 2014 no tendría posibilidades de ser inaugurado.
La Comunidad Educativa y Amigos de la Escuela Técnica de Juan Lacaze definieron co-mo grave la situación que atraviesa la institución, "debido a una larga serie de promesas incumplidas sobre un nuevo edificio".
La propuesta de las autoridades es realizar la licitación para la nueva escuela en 2012 y la construcción en 2013, asegurando su inauguración para 2014.
En un comunicado, los reclamantes indican que hace ya casi 20 años la Escuela Técnica de Juan Lacaze lucha por un nuevo local, debido a que las condiciones de trabajo en el actual edificio distan de ser mínimamente aceptables.
La escuela tiene 372 alumnos, distribuidos en tres turnos, funciona en un local de calle José Enrique Rodó N° 158 con seis aulas, un laboratorio, una sala de informática, un aula tecnológica en frente a este local y talleres ubicados en el predio del Parque Industrial de Juan Lacaze.
Los integrantes de la comunidad educativa lacacina sostienen que el local donde se dictan las clases no tiene espacio para la Dirección ni Subdirección y no hay un lugar físico donde recibir autoridades y padres. La Adscripción, que funciona en un mismo lugar con la Dirección, no tiene espacio para atender a los alumnos. No hay lugar para realizar la coordinación de los docentes. La sala de profesores no es apropiada para esta actividad porque se molesta a los profesores de turno y las reuniones se deben hacer en espacio muy reducido. Varias veces se recurrió al patio para hacer este tipo de actividades. No hay Biblioteca y los libros se encuentran ubicados en el espacio que era el ERMA (Espacio de Recursos Múltiples para el Aprendizaje) que funciona como un salón de clase. El servidor del Plan Ceibal, que debe estar encendido en forma continua, está en ese mismo lugar y ocasiona ruidos molestos.
El laboratorio se usa como salón de clases, los gabinetes higiénicos no son suficientes para la demanda del alumnado y no están en las condiciones ideales. El personal docente y no docente cuenta con un único baño compartido por hombres y mujeres.
Los espacios de recreación techados no son suficientes para el alumnado, que utiliza también el pasillo de circulación de docentes y personal. Los días de lluvia no hay espacio para todos y los alumnos se quedan "amontonados" bajo el corredor.
El ERMA fue desmantelado para adecuar el espacio para un aula y las máquinas se instalaron en la sala de informática.
El espacio destinado a cocina es utilizado como salón de clase y las condiciones de las instalaciones eléctricas son más que precarias. La seguridad del local es prácticamente inexistente, ya que ha sido víctima de robos y actos de vandalismo reiterados.