El representante diplomático uruguayo ante la República Argentina, Francisco Bustillo, sostuvo que la seguridad es la gran carta de presentación de los balnearios uruguayos para la temporada veraniega y en particular, para Punta del Este, al tiempo que advirtió que no existen diferencias de precios sustantivas y, en algunos rubros, consignó que está más caro el vecino país. Bustillo dijo que la embajada recibe permanentemente consultas sobre precios y servicios y que también se observa el mismo extremo de llamados para conocer detalles de la reforma tributaria que impulsa el gobierno.
Asimismo, el embajador aseguró que el proceso de venta de la embajada en Buenos Aires está muy adelantado: ya hay una resolución firmada por Cancillería y que está en manos del Ministerio de Economía. Dijo que esa sede tenía un costo de mantenimiento anual altísimo: U$S 1 millón.
—¿Qué diferencias encuentra en el tema precios entre Uruguay y Argentina?
—No encuentro muchas diferencias, incluso hay cosas más caras en Argentina. En el conjunto estamos en el mismo nivel de precios. Sucede que en este caso apuntamos a resaltar los aspectos naturales de nuestros balnearios y en particular todo lo que es el tema de la seguridad, porque definitivamente seguimos siendo un pequeño oasis en el mundo entero. Cuando escuchamos las cosas que pasan en otros lados nos quedamos tranquilos por la calidad de vida que tenemos en Uruguay.
—¿Hay consultas en la embajada por el tema precios, sobre la seguridad, sobre lo que va a pasar en el Uruguay en la próxima temporada?
—Permanentemente recibimos consultas de todo tipo, sobre precios y sobre los distintos servicios que se brindarán. La gran apuesta pasa por mantener los altos estándares en materia de seguridad pública como lo están impulsando las autoridades de gobierno.
—¿Hay interés, hay consultas por la reforma tributaria anunciada por el gobierno?
—Sí, de forma permanente por la gran cantidad de argentinos que tienen propiedades en Uruguay. Es motivo, no diría de preocupación, pero sí de atención de parte de los argentinos. En este sentido, la reforma ha sido anunciada y aclarada si bien todavía se trata de un proyecto. Creo que hay una gran tranquilidad porque los argentinos conocen cómo se desenvuelve el Uruguay en materia tributaria y las certezas y las seguridades que ha brindado en todo momento. Saben que es una apuesta de todos los gobiernos, es una política de Estado, mantener la calidad de vida en el país pero también defender todo lo relacionado con la actividad comercial y financiera.
—¿Usted entiende que una mayor información puede disipar algunas dudas que han sido expuestas por los medios argentinos?
—En materia de buena información tiene que haber un trabajo conjunto de parte del gobierno, de los operadores turísticos pero también de la propia prensa para dar y difundir las noticias que surgen de Uruguay. Pero, reitero, no hay preocupación. Sí, obviamente, consultas permanentes para conocer la misma. Hay una gran tradición del Uruguay que todos los argentinos conocen y que todos saben que es motivo de respeto.
—Parte de la prensa argentina había advertido sobre el contenido de la reforma informando que la misma impactaría en los activos de los argentinos en el Uruguay.
—Creo que en estos momentos lamentablemente no siempre se destaca lo mejor de nosotros. Una misma noticia se la mira de un lado de la moneda y no necesariamente el punto de vista objetivo. Desde el punto de vista objetivo creo que esto no merece mayores preocupaciones. No esperamos mayores problemas.
—¿Cómo es la relación entre ambos gobiernos luego de la polémica por las plantas de celulosa?
—Es buena. Este es un tema que no ayuda a generar la excelencia que nosotros queremos en materia de relaciones diplomáticas entre dos países hermanos. Hay que abrir un paréntesis porque este es un problema que tenemos que solucionar entre las dos partes. La mejor forma de solucionar este problema es dar la certeza, la tranquilidad y hacer los debidos controles que es lo que estamos buscando con la conformación de una comisión binacional. Queremos dar la tranquilidad que las cosas se están haciendo bien. Cuando empiecen a trabajar las dos plantas vamos a demostrar que las cosas se han hecho muy bien tal como se hace en el primer mundo.
—¿El edificio de Ayacucho y Las Heras ya tiene cartel de venta?
—Nosotros recibimos la instrucción, antes de partir, de vender el edificio. El proceso está en marcha, ya tenemos las tasaciones, las que fueron remitidas a Montevideo. El edificio tiene siete mil metros cuadrados cuyo anuncio de venta generó una amplia expectativa. Se creó una comisión tripartita entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, de Economía y Finanzas y de Transporte para poder proceder a un llamado público a interesados en comprar el edificio. La última información que tengo es que la resolución ya fue firmada por Relaciones Exteriores y ahora está en la órbita de Economía. Esta operación generará aire fresco para la administración porque no sólo la venta generará fondos sino que se producirá un gran ahorro. El edificio tiene una capacidad ociosa brutal y tiene costos de mantenimiento altísimos, alrededor de un millón de dólares anuales. Con la venta generaremos un gran ahorro. Es una embajada que está sobredimensionada, tiene una gran cantidad de funcionarios. Ahora nos encontramos en plena tarea de reducir la plantilla funcional. Queremos apostar a mayor calidad en lugar de mayor cantidad. Queremos los mejores funcionarios: pocos, pero buenos. La idea pasa por comprar dos pisos en algún edificio normal que permita atender como se debe a los compatriotas y responder a las consultas de nuestros hermanos argentinos. Con el decoro debido pero sin caer en estas locuras de edificios y estructuras paquidérmicas.