PATRICIA MANGO / GASTÓN PÉRGOLA
El violador de Salinas sumó varios casos a una nueva carátula tras ser reconocido ayer por seis mujeres en el juzgado de Atlántida. "Quiero pasar el resto de mi vida preso", le dijo a la jueza.
En la audiencia de ayer el violador, que hizo hasta segundo año de Facultad de Medicina y trabajaba en un estacionamiento del Centro, agradeció a la jueza por la resolución de haberlo encarcelado, y le expresó su deseo de no salir más de la cárcel, ya que puede representar un peligro para la sociedad debido a que no sabe lo que hace.
Nueve delitos de violación, ocho de ellos en grado de tentativa, imputó la justicia de Atlántida tras la comparecencia ayer de M.P. de 34 años, acusado por una decena de mujeres de intentos de violación y de ataques sexuales. Ayer, seis de las siete mujeres que se presentaron en el juzgado de Atlántida, lo reconocieron como el hombre que las atacó.
"Él dice que ahora, de un año para acá, se le dio por hacer esto, pero que no siente ni el menor placer, y pide perdón, manifiesta estar arrepentido y asegura que quiere quedarse en la cárcel y no ver a nadie", dijo una fuente del caso a El País.
Declaró que el padre, un militar subalterno ahora fallecido, lo golpeaba, y que fue violado a los 6 años por su padrastro. Esto solo se lo había contado a su madre, pero esta lo mantuvo en silencio debido a que también, según contó, era golpeada por su pareja.
Fuentes del caso afirmaron que, como mínimo, será condenado a 8 años de prisión. La defensa del violador solicitó una pericia psiquiátrica, psicológica y neurológica para el violador.
SEGURIDAD. Procesado hace 10 días, tuvo que entregar una moto Kawasaki a uno de los presos que está con él en la cárcel de Canelones, a cambio de que este le garantizara su "seguridad", es decir evitar que lo violen. La mujer del recluso retiró la moto a la familia y a cambio, lo protege de que le peguen o le saquen dinero. "Un preso le dijo, yo te cuido, pero ¿qué tenés para darme?", confió una fuente.
Al ser detenido, hace unos 10 días, M.P. admitió cuatro ataques y fue enviado a la cárcel por violar a una mujer e intentar violar a otra. Pero las denuncias se sucedieron tras su detención y posterior encarcelamiento. Siete testimonios más fueron suficientes para que la Justicia volviera a interrogarlo.
Ayer volvió a la cárcel con un expediente de nueva carátula que incluye los siete testimonios nuevos.
Las fuentes policiales que consultó El País presumen que el hombre cometió no menos de una veintena de ataques sexuales a mujeres.