Blanca Filippini está estable y "dentro de la gravedad del cuadro está evolucionando", confirmó a EL PAÍS digital Marina Stoll, directora del Hospital Pereira Rossell. Si bien sigue con asistencia respiratoria la pequeña y su familia esperan la valoración de los intensivistas y los cirujanos que evaluarán en conjunto si la próxima intervención se llevará a cabo este viernes.
Por otro lado, el director del Hospital de Salto, Juan Pablo Cesio, confirmó a EL PAÍS digital que la pediatra que habría atendido a la niña en la emergencia, no fue separada de su cargo. "Si hubiera una responsabilidad, de acuerdo a la investigación adminitrativa, se tomarán las decisiones de acuerdo a lo que establece la ley", explicó Cesio. Fuentes de prensa indicaban hoy que la pediatra había sido separa de sus funciones, aunque la investigación administrativa no había culminado.
"Yo se la entregué a los médicos del Pereira. Les dije: hagan de cuenta que Blanquita es hija de ustedes. Ayúdenme", cuenta Omar Filippini, padre de la niña, indignado por lo ocurrido con su hija en Salto: "Es claro lo que ustedes van a ver: pedazos de un cristiano".
Cuando Alejandra Filippini, la hermana mayor de Blanca, desciende del ascensor en la planta baja del Hospital Pereira Rossell, la espera María Victoria, a quien no conoce. "Vengo simplemente a saber si precisan algo, comida, dinero, lo que sea", le dice. "Por ahora no. Sólo necesitamos afecto", le contesta Alejandra y acepta que la mujer le deje su teléfono.
Son las 14 y 30 horas del martes. La familia de Blanca lleva menos de un día en Montevideo y las muestras de afecto se suceden una tras otra. Se les acercan y ofrecen rezos, ositos de peluche, alimentos, dinero, lugares para dormir.
"Tenemos tantas casas donde quedarnos", dice entre lágrimas Alejandra. "Lo que necesitamos es que nos ayuden con fuerza. Por una mala praxis ves a un angelito de tres años, que tiene toda una vida para vivir, sin las piernas y sin los bracitos. Ahora nos queda luchar por ella y salir adelante", agrega.
A esa hora, la familia de Blanca respiraba un poco más tranquila. La séptima operación a la que fue sometida la niña desde que comenzó su calvario, el 27 de marzo, había finalizado de forma exitosa.
La familia de Blanca dejó el trato recibido en Salto en manos de abogados y se dedica a estar junto a la niña. "Sólo opino sobre lo que pasa a mi hija. Lo que yo entregué y lo que todos ustedes van a ver: pedazos de un cristiano", dice Omar.
La niña fue evaluada por el equipo de intensivistas y traumatólogos del Pereira Rossell, quienes decidieron intervenirla quirúrgicamente ayer. "Como traía muchas bacterias esperaron por la operación, porque podía infectar el block. La operaron porque estaba comprometido el intestino grueso. Tiene dos aberturas. Hoy cerraron una. Esperamos que cicatricen. El viernes la van a volver a operar de la otra abertura que tiene. La está luchando", cuenta Alejandra, minutos después de ver a Blanca.
"Dentro de la gravedad del cuadro se mantiene estable", dijo la directora del Pereira, Marina Stoll.
La niña estaba sedada y así le informaron a la familia que permanecerá por los próximos días. "La tienen dormida para que no sufra. Pero se la ve lo más bien", dice Alejandra. El lunes, cuando la trajeron en avión a Montevideo, estaba lúcida. "Reconoció a papá", dice.