Las buenas ideas abundan tanto en el sector municipal como en el privado. Desde hace cuatro años que se habla de la reformulación del Parque Rodó como paseo cultural, gastronómico y de entretenimiento. La comuna ha realizado intervenciones puntuales en pro de un plan macro que aún no termina de perfilarse. Que tuvo su pausa cuando se inició una investigación de las licitaciones otorgadas. Y que ahora podría tomar nuevo impulso con la adjudicación reciente de la concesión del Parador Nelson.
Por otra parte, hace más de un año, los concesionarios privados presentaron también su propio proyecto, que incluía microcines y shoppings, pero quedó en un cajón por falta de respuestas municipales. También esos privados realizaron sus intervenciones puntuales pero no se animan a inversiones mayores, porque la Intendencia no ofrece seguridades a largo plazo.
Más allá de los vaivenes burocráticos y de licitaciones, el Parque Rodó continúa siendo el gran paseo al aire libre de los montevideanos. Si el tiempo acompaña, alrededor de 5.000 personas lo visitan en un fin de semana. Otros cientos desfilan en las noches por los boliches y restaurantes de la zona. El Parque en su conjunto da trabajo permanente a alrededor de 600 personas, y a otras 150 en forma zafral. La Intendencia estima que en toda esa área gastronómica y de entretenimiento se mueven más de 5 millones de dólares al año. "Luego del deslumbre que provocaron los shoppings, la gente está regresando al parque abierto", asegura Fernando Mengot, de la empresa Mengot y Fúster que administra los juegos mecánicos.
Entre las intervenciones de los últimos años, Don Trigo se instaló en la zona reviviendo la movida gastronómica del lugar. Otros espacios de pizzas y comidas readecuaron sus instalaciones. La música se apoderó de esquinas como la de Plaza Mateo. "Pero todo lo que se haga del sector privado no es suficiente si, por ejemplo, la comuna tiene desde hace años una mole vacía como el Forte di Makale, o el Parador Artigas, que una vez lo pintaron para filmar una película, y así quedó", señala Mengot.
JUEGOS. En lo que al área para chicos se refiere, hace cuatro años se invirtió en nuevas adquisiciones como el ómnibus que se eleva, el barco, autitos chocadores para niños pequeños, entre otros. "Tanto Don Trigo como W.Lounge revitalizaron la zona, pero ya desde antes conjuntamente con otros concesionarios comenzamos una inversión importante para mejorar todo el Parque desde los pequeños kioscos, los juegos y los locales de comida", explica Mengot.
En total, el Parque Rodó cuenta con 22 juegos mecánicos, de los cuales varios fueron adquiridos hace cuatro años. Los restantes están todos funcionando adecuadamente, con su correspondiente habilitación técnica que realiza la Intendencia cada seis meses. "Donde estaba el Super 8, se recicló todo con varios juegos novedosos", indica Mengot, quien no acepta que le digan que algunos de sus juegos pueden llegar a ser antiguos. "Obsoleta es la situación del Forte di Makale u otros bares que dejaron venir abajo. Pero no el conjunto de juegos, que están a un buen nivel en cuanto a los parques sudamericanos. Se debe tener en cuenta que nuestro mercado es reducido. La nueva calesita costó lo mismo que comprar, reciclar y poner en marcha el restaurante Don Trigo. Para desquitar una inversión de esas características el plazo es muy largo. Un solo autito chocador cuesta U$S 5.000. A mí me gustaría muchísimo traer un juego como los que hay en Disney, pero no es viable económicamente porque se necesitarían 50 mil personas diarias que lo visiten. Nuestro parque está a muy buen nivel de acuerdo a las circunstancias. Hay que fijarse, nada más, en el Parque de la Costa en Argentina, que es deplorable su estado. Duró dos años, nada más", aclara Mengot.
INTENDENCIA. El Parque Rodó del Siglo XXI (ver infografía), tal cual lo imagina la Intendencia Municipal de Montevideo, podría cobrar un nuevo impulso tras la adjudicación reciente de la concesión del Parador Nelson y su entorno a la firma Necomar S.A.
La iniciativa se encuentra para su aprobación en la Junta Departamental y luego la Intendencia firmará un contrato con la empresa adjudicataria. Las obras, que comenzarán apenas salga la resolución, contemplan el reacondicionamiento completo del Parador Nelson, la generación de un estacionamiento para 100 autos, reacomodo de algunos juegos y la adecuación paisajística y urbanística del entorno.
Luego de esa instancia, se proseguirá con otras licitaciones, señaló el arquitecto Jaime Igorra, director de la División Región Centro de la Intendencia de Montevideo. Tanto el futuro del Parador Artigas como el del Forte están siendo analizados para llamar a interesados en explotar esas concesiones. "La licitación del Forte di Makale es esencial, y quizás debió ser el puntapié para la reformulación del Parque Rodó. Desde mi punto de vista, hubiera revitalizado y dado mayor fuerza a todo el proyecto. Pero también era la que demandaba la mayor inversión, y no se creyó oportuno realizarla todavía", señaló el jerarca municipal.
Igorra entiende que aún queda mucho por hacer para la reformulación del Parque Rodó pero que ya se ha comenzado el camino, siguiendo un plan general. "Si lo comparamos con lo que era el Parque Rodó que retrató la película ‘Plata quemada’, un lugar de encuentro de gángsters y malvivientes como era, a lo que es hoy, las mejoras son notorias. Y ha sido una actuación conjunta de la Intendencia, los permisarios y el Ministerio del Interior", señala el director.
Además de la adjudicación del Parador Nelson, a corto plazo la Intendencia realizará obra en Requena y García. "Ya se ha asignado una partida para la adecuación de la calle Requena y García, y así integrar el área gastronómica con la de juegos. Si bien es una vía serena, y se utiliza como estacionamiento, en el proyecto está indicado convertirla en peatonal con dos grandes sectores para vehículos y un pequeño anfiteatro al aire libre. Las familias podrán transitar con total seguridad de una zona a la otra", señala Igorra.
La comuna busca un plan global
El director de la División Región Centro de la Intendencia, Jaime Igorra, es un firme defensor de la reformulación del Parque Rodó en su conjunto. "Un centro de interés cualquiera siempre tiene un área de influencia que puede ser menor o mayor. Pero eso está muy relacionado a la atención, el servicio y el confort que ofrezca. Desde el gobierno de Montevideo se intenta que el área de influencia del Parque Rodó no sea únicamente local, sino también nacional, regional e internacional. Para eso necesitamos que se brinde un servicio (como ya se está ofreciendo en algunos sectores del parque) que provienen de la asociación del sector público con el privado. Desde mi punto de vista, una forma para llegar a buen puerto sería trabajar con el conjunto de los permisarios, reunidos en una sola asociación. Como si fuera la administradora de un edificio", señala Igorra.
Solo aunando fuerzas, dice el jerarca municipal, será posible plasmar finalmente el "Parque Rodó del Siglo XXI", que incluye un gran circuito peatonal y puente sobre Sarmiento que une el área de juegos con el parque tradicional, pasando por el costado de la cancha de Defensor donde se tiene pensado realizar allí algunos stands de interés, museo del carnaval y venta de artesanía, hasta el lago Cachón.
El arquitecto Igorra es un entusiasta del proyecto que privilegia un marco cultural. "Perfectamente lo puede constituir el proyecto "Faro" (aulario) de la Facultad de Ingeniería, el estadio Defensor, el propio Museo de Artes Visuales, el castillito, la casa de Andalucía y toda la actividad carnavalera que desarrolla el Defensor Sporting. Se trata de todo un marco cultural que se debe preservar y mejorar".