Repitió la escuela por faltas y cuando se le preguntó por qué contestó que ayudaba a su madre: "Cuando ella tenía que salir, yo me quedaba con mis hermanos". Esta adolescente de 14 años de Artigas empezó con las tareas de la casa a los 10 años.
Este testimonio figura en la publicación Trabajo infantil en niños, niñas y adolescentes afrodescendientes en Uruguay, presentada ayer en la Universidad de la República. La investigación fue financiada por la Fundación Telefónica para su programa Proniño, fundado en 2001, con el fin de combatir el trabajo infantil en el país. La coordinación general del trabajo estuvo a cargo del asistente social Enrique Saavedra, integrante de la organización no gubernamental (ONG) Gurises Unidos, que es una de las que colabora en Proniño.
Entre los fundamentos para efectuar la investigación está el de que se "ha constatado una mayor proporción de niños y adolescentes afrodescendientes realizando trabajo infantil y, en particular, trabajo peligroso, comparado con aquellos de otras ascendencias".
El 29,8% de los niños y adolescentes afrodescendientes, de entre 5 y 17 años, en Uruguay desarrolla alguna forma de trabajo (remunerada o no). Se trata de 27.485 niños y adolescentes menores de edad afrouruguayos trabajadores, según indica la investigación.
Esto sucede pese a que el Código de la Niñez y la Adolescencia sólo permite trabajar a los adolescentes mayores de 15 años, con carnet de habilitación del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay. El Código también indica que los adolescentes entre 15 y 17 años no pueden trabajar más de seis horas diarias.
El 91,5% (25.146 niños y adolescentes afrouruguayos de entre 5 y 17 años) presenta algún indicador de vulnerabilidad (en relación al ejercicio de los derechos a la salud, la educación y el tiempo libre y la recreación) asociado a la situación de trabajo infantil.
La investigación señala que existen diferencias entre el trabajo infantil de afrodescendientes y el que realizan niños de otras razas. Por ejemplo, mientras el 7,2% de los niños, niñas y adolescentes realiza un trabajo remunerado y no remunerado, en el caso de los otros de otras razas lo hace un 6,3%.
Sólo el 8,5 % de los niños, niñas y adolescentes afrodescendientes que trabajan no presentan indicadores de vulnerabilidad de derechos, mientras que entre los de otras ascendencias esa cifra alcanza el 18,5 %.
CHANGAS. Entre los trabajos remunerados que realizan las niñas está el doméstico, mendicidad y hacer mandados a vecinos. En el caso de los niños realizan jardinería, albañilería, mendicidad, hacen mandados a los vecinos, cortan y venden leña, sacan la basura a los vecinos y cuidan autos.
Los adolescentes tanto varones como mujeres efectúan recolección y clasificación de residuos y sacan la basura a los vecinos. Y en el caso de los varones también se dedican a cazar, a hacer fletes, ayudante de la construcción, cuidado de autos y albañilería. Dentro de los trabajos no remunerados que realizan las adolescentes está el doméstico familiar y la construcción en cooperativas de ayuda mutua y en el caso de los varones adolescentes también ayudan a hermanos en trabajos de electricidad y albañilería.
Entre los trabajos no remunerados que realizan las niñas está el doméstico familiar y el de ayudar a la madre en la feria y los niños se encargan también del trabajo doméstico familiar y del cuidado de los hermanos, por ejemplo.
"El trabajo infantil remunerado tiene directa incidencia en las inasistencias y la desvinculación del sistema educativo formal", se indica en la conclusión. "Sin embargo, la razón más expresada para esa desvinculación es la falta de interés, expresando una mínima declaración los motivos vinculados al cumplimiento de tareas remuneradas o no remuneradas".
Según la investigación, el trabajo infantil "no se visualiza como factor de vulnerabilidad de derechos por el entorno de los adultos entrevistados, siendo naturalizado muchas veces".
Para el trabajo de campo de la investigación se realizaron entrevistas a niños y adolescentes afrodescendientes de 5 a 17 años y a referentes familiares adultos.
Entre los 5 a 8 años se detectó escasa población que trabaja (5,2%), pero se "entendió de sustancial interés porque es la edad en la cual transcurre los primeros años de escuela".
Entre los 9 y los 14 años el trabajo infantil se ubica en 26,6%. En el tramo de 15 a 17 años, el 59% de la población trabaja.
Respecto al área geográfica se seleccionó para la investigación a Montevideo y tres departamentos del interior con mayor proporción de afrodescendientes: Artigas (19,8%), Rivera (31,9%) y Tacuarembó (22%).
Las cifras
27.485
niños y adolescentes menores de edad afrouruguayos trabajan en el país, según una investigación presentada ayer.
91,5%
de esos 27.485 niños y adolescentes afro que trabajan presenta algún indicador de vulnerabilidad asociado al trabajo infantil.