La Ley Nacional de Seguridad y Tránsito N° 18.191 establece en su artículo 32 que "es obligatorio el uso de las señales luminosas o reflectivas, de acuerdo con lo que termine la reglamentación en bicicletas y vehículos de tracción a sangre, y en los conductores".
El problema es cómo controlar eso, la fiscalización, reconocieron los jerarcas entrevistados.
"La idea de Policía de Tránsito no es sancionar, sino educar. A nosotros nos sirve que no haya accidentes de tránsito, no la sanción", explicó el sargento Omar Díaz. Por supuesto que cuando lo amerita, se impone una sanción, pero la idea es que no haya siniestros porque la gente entiende cómo evitarlos y no porque se le quitó, por ejemplo, el medio de transporte.
"Es un problema social, es sacarle el medio de ingreso que tiene la persona. Nosotros no podemos dejar de ver ese aspecto, pero sí sabemos que se debe cumplir con las disposiciones", afirmó Díaz.
CONSECUENCIAS. Hay también una concepción generalizada entre los conductores que los ciclistas se manejan en forma irresponsable en el tránsito. Los uniformados consultados no discreparon con esta percepción, pero Díaz aclaró que no hay una escuela para aprender a andar en bicicleta. "Tal vez la pregunta debe ser si tendría que existir una. Y yo creo que sí", dijo Díaz.
Muchas veces, agregó, el conductor no sabe que al pasar a alta velocidad al lado de un ciclista genera una turbulencia que lo puede desestabilizar y generar un siniestro sin necesidad de contacto o que haya cometido una infracción.
"Hay muchas cosas que el conductor normal no sabe y eso no se lo enseñaron en ningún lado. Para eso estamos nosotros. La educación es fundamental", coincidieron Díaz y Costa.
Otra posibilidad es que la bicicleta haya esquivado un pozo sin mirar hacia atrás, al no tener espejos retrovisores, y eso generó un siniestro. "Nosotros, los padres, le compramos una bicicleta a un niño y queremos que le dure hasta que tenga 27 años. Entonces es un vehículo no acorde a su tamaño y cuando el niño llega a la esquina, debe frenar bajando el pie para apoyarse, la bicicleta se le inclina y ahí podemos tener otro siniestro. Son varios los motivos que influyen en este tema", explicó Díaz.
En este caso se habla de educación vial para ciclistas, pero se tendría que apuntar a todos, dijeron los uniformados. "Acá pasan muchos accidentes, que a veces uno no los tiene en el registro porque terminan siendo leves, pero muchos se generan por los motivos mencionados y el ciclista no sabe por qué chocó esa palmera", ejemplificó el sargento.
Y lo mismo ocurre con los conductores: van por la rambla, un viento cruzado les desplaza el coche de un metro a medio metro y no tienen idea por qué chocaron. "Después las pericias o los testigos dicen que se durmió y nada tiene que ver con la realidad porque lo que pasó fue algo que no se tenía previsto", sentenció Díaz.
Además entendió que un conductor, con una enseñanza de seis clases en una academia y un examen no tiene conocimientos suficientes. "Por eso apuntamos a algo más macro, que sean conductores de verdad. Por eso comenzamos por casa y seguiremos educando a los educadores", finalizó.