Rocha | Eduardo González
"Cabo Polonio te inspira" fue el título de la movida en la que 12 pintores y tres escultores uruguayos dieron color a 15 casas del balneario, que tiene 70 habitantes permanentes y 2.500 turistas por día en enero, plena temporada de verano.
Ahora, no solo impactan el cabo rocoso y las dunas con arenas movibles, las excepcionales playas y los lobos. También lo hacen las paredes de las casas del pequeño pueblo, antes pertenencia casi única de los pescadores.
Lucas Borchardt, uno de los organizadores, informó que próximamente pintarán 20 fincas más. Pretenden llegar a los 60 murales. Agregó que esperan la presencia de los pintores rochenses, cuyo reconocimiento no sólo es local sino también internacional.
La movida tiene un motivo. La ONG "Comunidad Cabo Polonio" y la Asociación de Pintores y Escultores del Uruguay (Apeu), preparan a la villa y balneario de moda para la próxima audiencia pública sobre el plan de manejo del lugar como área protegida.
La audiencia estaba agendada para el 17 de abril pero se cambió y la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) debe volver a fijarla. No descartan que la Dinama la realice en mayo.
La zona de Cabo Polonio, que se propone como área protegida, tiene una superficie de 5.000 hectáreas y una longitud de costas sobre el océano Atlántico de unos 18 kilómetros y un ancho medio de 5 kilómetros entre el océano Atlántico y la Ruta 10, según la Dinama.
El informe del organismo estableció que más del 90% de las construcciones existentes son utilizadas sólo en la temporada de verano. "Este proceso de urbanización, unido a un uso inapropiado del suelo, ha estado acelerando los fenómenos erosivos y la degradación del paisaje", sostuvo.
CHAPUZÓN Y PINCEL. Quince casas fueron pintadas ayer. Los artistas llegaron al balneario rochense el sábado por la noche con una lluvia torrencial y despertaron el domingo con buen tiempo. Diego Kroger fue el anfitrión de los 15 artistas en su atelier instalado en el propio Cabo Polonio.
Después de un baño en la playa Sur y La Calavera, en un agua con 22° en otoño, los artistas acondicionaron las paredes con pintura blanca. Después dieron rienda suelta a la paleta y al pincel.
La primer obra pronta estuvo en el conocido y emblemático almacén El Zorro.
Ago Páez dejó para siempre la figura del Ángel protector y Nuestra Señora del Rosario, aludiendo de algún modo al barco que se hundió y cuyo capitán era Joseph Polloni. Se dice que el nombre de este lugar recuerda a este navegante amante de los buenos vinos. Junto a la hija del artista plástico Carlos Páez Vilaró, trabajaron como asistentes Magda y Rosario Varela.
Malba Rodríguez de Bocardi dejó la figura del candombe en una casa ubicada sobre la denominada calle central de este balneario místico; José Aguirre ambientó la playa sur e introdujo cuerpos gigantes sobre el paisaje; Julio Rey hizo una escultura de una casa y María Dellepiane dibujó una mujer de espaldas.
Mario Presa, presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, era la primera vez que llegaba a Cabo Polonio. "Esto es increíble. Estoy absolutamente maravillado", dijo a El País. Por su parte, Kroger transportó su mundo de azules y gaviotas a una vieja chalana pescadora, ubicada frente a su casa en los altos del Polonio con el horizonte a la playa sur.
Miguel Fernández recogió los componentes del maravilloso y energético Polonio, Alma Werner dejó un abstracto sobre la calle central y Nelly Souza hizo un mundo de tiburones.
En Acción
Laura De Vitta. Pintó variedades de peces en la casa conocida como "Lo de Rubio".
Elbio Canosa. El escultor formó en piedras casi una réplica de las islas ubicadas frente al Cabo Polonio.
Sissley Barrios. Logró un juego de colores en el conocido local La Perla, con peces de bocas diferentes.
Cuca Richero. En su escultura, logró un juego de rayas verticales y horizontales, que se asemejan, entre otras cosas, a una red para peces.
Mónica Packer. Recreó cometas con cielo en azules.