SOLEDAD ACUA
Los porcentajes de contaminación por plomo continúan aumentado. Más del 60% de los 83 menores que viven en el asentamiento Rodolfo Rincón en la Teja presentan altos niveles de plomo en la sangre y hace más de un año que no reciben atención médica, según indica un informe realizado por el Ministerio de Vivienda.
Si bien las autoridades de esa secretaría de Estado tienen previsto realojar a las 54 familias a fines de noviembre de este año, los técnicos advirtieron sobre la falta de control de los niveles de contaminación y resaltaron los bajos ingresos que tienen las familias. Esto, a su criterio, dificultará la inserción de esas personas en el nuevo barrio.
Para atacar el origen mismo de esta problemática, el Poder Ejecutivo aprobará en unos 15 días un decreto en el cual se regula el sistema de eliminación de las baterías de auto y el manejo de las naftas con plomo. Sobre el primero de los puntos, el plan es que exista un depósito especial para baterías de vehículos, que hasta ahora se descartan en cualquier lado. Esta es una de las principales fuentes de contaminación por plomo, que afecta sobre todo a los suelos. El encargado de recoger las baterías en ciertos centros de acopio sería el Ejército.
En cuanto a las naftas con plomo, el Ministerio de Vivienda mantiene en estos días conversaciones con Ancap, para analizar la posibilidad de que con el fin de la remodelación de la refinería por fin se elimine cualquier rastro de plomo de los combustibles.
Por otra parte, el próximo miércoles los representantes de los ministerios de Vivienda y Salud Pública y de la Intendencia de Montevideo (IMM) se reunirán con los habitantes de la zona para explicar el sistema de realojo. Las autoridades contratarán a un grupo de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para crear talleres de trabajo y jornadas de adaptación.
SIN RETORNO. En el asentamiento Rodolfo Rincón viven 58 familias, seis de ellas no tienen ingresos fijos y el resto cobran menos de 1.150 pesos por mes. La directora de la división social del Ministerio, Pamela Laviña dijo a El País que el bajo ingreso que tienen las familias es un tema que debe ser atendido. "No podemos dejar de pensar que estas personas no van a poder pagar la luz y el agua de las casas a donde se van a ir a vivir", comentó.
Algunas de las 25 familias que vivían en otros asentamientos y que ya fueron realojadas en viviendas alquiladas por la secretaría de Estado no tienen luz y agua porque la falta de pago hizo que los organismos públicos les cortaran los servicios.
Pero este no será el único problema que deberán afrontar los organismo públicos. El censo que realizó el gobierno indica que tres de las familias no están dispuestas a dejar los terrenos donde viven actualmente. Laviña dijo que, llegado el momento, se deberá resolver ese punto ya que una vez que sean realojadas está previsto cementar el terreno para "erradicar" el foco de contaminación.
La directora de la división social también expresó su preocupación por la falta de controles sanitarios que tienen los menores. Puntualizó que en la mayoría de los casos los niños fueron atendidos por un médico hace más de un año. Agregó que todos presentan un alto porcentaje de contaminación por plomo.
Los habitantes de los asentamientos se quejaron en más de una oportunidad de que no tenían los medios para concurrir hasta el hospital Pereira Rossell.
Laviña explicó que en el complejo de viviendas se construirá una sede para que Salud Pública instale allí a sus técnicos y se puedan realizar los controles necesarios.
Carlos Pilo, integrante de la Comisión de vecinos de La Teja dijo que en tanto las autoridades deciden los realojos todos los días la Comisión "Vive sin plomo" recibe nuevos casos de personas que se acercan preocupadas por los niveles de plomo que se detectan en la sangre de alguno de los niños de la familia.
Problemas de crecimiento y desarrollo son algunas de las consecuencias que sufren los menores expuestos a esta contaminación.
"Antes pasaba un ómnibus pero ahora ya están todos descoordinado", dijo Pilo.
"Para muchos pagar los boletos hasta el Pereira les significa no comer ese día y ante eso no hay opción", comentó.
Datos
- El tema de la contaminación con plomo comenzó en febrero de 2001, cuando se detectó que el niño Matías Arias, residente del barrio La Teja, tenía 47 microgramos por decilitro de sangre.
- Posteriormente, se detectó que el 65% de 2.700 residentes de La Teja, en su mayoría niños, tenían índices de plomo en la sangre superiores a los normales.
- De ellos un 40%, aproximadamente 1.080 niños, tenían niveles que oscilaban entre los 10 y 14 microgramos; un 16% (alrededor de 430) entre 15 y 19 microgramos; un 7.6% (un poco más de 200) entre 20 y 44 y dos niños con niveles que superaron esas cifras.
- La plombemia o saturnismo está dada por la acumulación del metal de los tejidos, que puede alterar la capacidad intelectual y física de la persona. El metal ingresa al organismo por contacto con la piel, ingestión o inhalación.
- La OMS tolera un máximo de 10 microgramos de plomo por decilitro de sangre.
- Las autoridades había prometido que unas 178 familias serán trasladadas entre mayo y octubre de 2002. Hasta el momento solamente se realojaron 25.
- La situación de esas zonas se vio agravada por problemas de saneamiento, la cercanía de rellenos con escoria de fundiciones o la proximidad a industrias con escaso control de sus efluentes líquidos.