E. Barreneche y D.Friedmann
Eran las 21 y 30 horas de ayer cuando Magdalena Bengoa, la madre de Natalia Martínez, asesinada en enero, oyó un disparo en la planta alta de su casa. Al subir se encontró con su marido, Hebert Martínez, muerto, dijeron fuentes policiales.
A esa hora, eran las únicas dos personas en la casa de Canelones 1787, indicaron a El País varias fuentes policiales. El arma con que Martínez se disparó en el mentón, una pistola calibre 44, era suya. Hasta el cierre de esta edición, la Policía no había encontrado ninguna carta o documento donde Martínez explicara su decisión, señalaron los informantes. Sí destacaron que coincidió con el "Día del Padre".
Esta madrugada, policías de la Seccional 5ta. custodiaban la casa. A la hora 2 de hoy el director de Delitos Complejos de la Jefatura de Montevideo, Angel Rosas, uno de los investigadores del asesinato de Natalia, estaban aún en el lugar junto a varios integrantes de su equipo.
Expertos de Policía Técnica concurrieron a la vivienda y realizaron un completo relevamiento en busca de indicios que explicaran el motivo de la autoeliminación de Martínez. Fuentes policiales indicaron que no hay "ningún tipo de dudas" de que se trate de un suicidio.
ESPERANZAS. Magdalena Bengoa y Hebert Martínez se conocieron hace unos 25 años, trabajando en París Televisión. El matrimonio llegó este enero a Piriápolis a pasar unas vacaciones con sus hijas. Era un costumbre de años. Todos conocían el balneario al dedillo.
Sus dos hijas habían estado las primeras dos semanas de enero en La Paloma, con un grupo de amigas. En Piriápolis solían salir juntas, pero la noche del 19 de enero la hermana mayor decidió quedarse y Natalia se fue con tres amigas al boliche La Rinconada. Cuando salió, fue la última vez que se la vio con vida.
A la mañana siguiente hicieron la denuncia. Hebert y Magdalena pasaron horas y horas en la puerta de la comisaría de Piriápolis, esperando cualquier noticia de Natalia.
El 26 de enero, Hebert hizo un desesperado llamado público a quienes creían que tenían a su hija. "Estoy esperando a que me llamen. Que se pongan la mano en el corazón y que me digan donde la van a dejar a mi hija. Yo voy con mi camioneta para que me la devuelvan. Y para su seguridad, le voy a dar media hora para que se puedan ir sin problemas", dijo. Incluso, dio su celular públicamente para que lo llamaran. "Queremos a nuestra hija, no queremos venganza", aseguró.
Hebert Martínez se sumó en muchas ocasiones a las búsquedas de Natalia que hacían amigos de la joven. Sobre todo, acompañaba a los amigos de su hija en las expediciones que podían ser más "peligrosas", según sus propias palabras.
Estaba convencido de que su hija estaba viva. Y lo repetía una y otra vez pacientemente a los periodistas que en Piriápolis se acercaban a preguntarle sobre novedades de su hija. "La vamos a encontrar", decía.
El 5 de febrero él y su familia fueron citados a declarar por la Justicia de Maldonado. "Se respondió que es una chica normal, sin hábitos ni malas costumbres. Es de familia", dijo.
Ese mismo día, Hebert hizo público que quería que tomaran intervención en el caso policías de Montevideo. "Esto se está haciendo demasiado largo", declaró. El pedido también fue hecho al entonces ministro del Interior José Díaz. Tres días más tarde, el 8 de febrero, los efectivos de Montevideo se unieron a la investigación y Martínez se mostró satisfecho.
"Voy a hacer lo que sea para encontrar a mi hija. Si tengo que hablar de nuevo con el ministro del Interior, lo hago, y si tengo que hablar con el presidente de la República, también", dijo.
Pero no pudo ser. El cuerpo de Natalia apareció en la tarde del sábado 10 de febrero en Laguna del Sauce.
En la puerta del apartamento de Piriápolis donde se quedaban se congregaron allegados. Hebert bajó con su perro y con rostro quebrado se subió a una camioneta y se fue hacia Montevideo con Claudia, su hija mayor.
El 19 de junio, cuando hacían 5 meses de la última vez que Natalia fue vista con vida, El País se comunicó con Hebert: "Están investigando pero no nos dicen nada. Están avanzando, pero mantienen el hermetismo", dijo.
Un asesinato que conmovió al país
El viernes 19 de enero a las 5 de la mañana, Natalia Martínez salió del boliche La Rinconada de Piriápolis. En el camino se detuvo a hablar con dos hombres.
La investigación comenzó al día siguiente de la desaparición. Participó la Policía, la Armada, la Prefectura y perros.
El lunes 22, en el kilómetro 6 de Camino de Los Arrayanes, un peón encontró una cartera de Natalia. Tres días después apareció su cédula, una sandalia y su monedero.
Se ordenó el análisis de un cabello encontrado en un BMW de un empresario que conversó con ella a la salida del boliche. No era de ella.
El 26 de enero, Hebert Martínez pidió a los captores que se comunicaran con él. Pidió reserva y dijo que no habría venganza.
El 30 de enero, amigos de Natalia marcharon desde el Obelisco a Plaza de Cagancha.
El 10 de febrero jóvenes que acampaban en Laguna del Sauce encontraron el cuerpo sin vida de Natalia.