El presidente de la comisión asesora del Ministerio de Salud, Raúl Lombardi, admitió que la situación del "parque tecnológico" de las unidades de cuidados intensivos es "preocupante". El intensivista, sin embargo, considera que el panorama todavía no es "dramático".
El especialista sostuvo que no se ha constatado que el estado de gran parte del equipamiento haya impactado en las tasas de mortalidad que registran los centros uruguayos, las cuales no serían mayores a las que existen en otros países.
Pero, Lombardi también reconoció que el relevamiento evidenció que "pueden existir situaciones individuales" con "carencias o fallas importantes". Otros intensivistas que prefirieron no identificarse remarcaron que en el sector público se requiere mayor inversión, ya que pueden existir peligros para la "seguridad" de los pacientes.
El informe realizado por la Comisión Honoraria de Medicina Intensiva fue analizado la semana pasada en un despacho del Ministerio de Salud Pública (MSP). Lombardi aclaró que la función del grupo es solamente "asesora", pero aseguró que en ese encuentro las autoridades coincidieron en la "necesidad" de implementar un programa de inspecciones sobre todo para intentar corregir los "casos más problemáticos".
El intensivista cree que la actual situación de la tecnología utilizada en la Medicina Intensiva tiene que ver con la ausencia de contralor del ingreso de equipamiento médico al país. "Hasta ahora no habían existido controles", insistido. Lombardi aseguró que el departamento de Tecnología Médica del MSP está trabajando "con la idea de controlar el ingreso de la tecnología, de modo de que sea más ordenado", pero también supervisar el funcionamiento y la vida útil de los equipos médicos.
"Hay que procurarles a todos los usuarios que sean tratados con un respirador artificial, que éste realmente tenga el mantenimiento adecuado", explicó. "El Ministerio tomó los datos de este censo para trabajar en este sentido: controlar la tecnología que ingresa y la que está en funcionamiento", agregó.
La Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) si bien participa de la comisión, no ha analizado como tal los resultados del informe. Un directivo consultado admitió a El País que el tema "preocupa" y que hay que comenzar un proceso de "renovación", pero analizando detenidamente cada situación.
DESIGUALDAD. Lombardi consideró que otro de los temas de preocupación es la "desigual distribución" de recursos que hay existe entre Montevideo y el interior, y entre los sectores público y privado. "Es el reflejo de un desarrollo tecnológico no programado", indicó.
El intensivista cree que es necesario realizar un detallado estudio de las necesidades que existen en cada zona del país, para construir un sistema con diversos grados de complejidad y por regiones. A su criterio, debe construirse un sistema integral, basado en la capacidad ya instalada de los dos sectores, el público y el privado, sin duplicar recursos. "En un departamento si hay un CTI funcionando y es de una mutualista, la solución no es poner en otro competencia. Hay que optimizar los recursos existentes", concluyó.
Sin interés "sectorial"
A algunos intensivistas les resultó llamativo que en la comisión de expertos no exista ningún representante de los centros del sector público y sí varios del sector privado, cuando el Estado merece una vital inyección de recursos.
Lombardi, que dirige el CTI de Impasa, pero integra la comisión en nombre del MSP, explicó que no se integra ese grupo en función de la pertenencia al área pública o privada, sino en representación de la cartera y de la Facultad de Medicina. "No se trata de una mesa tripartita donde se van a plantear intereses sectoriales, sino de técnicos que realizan un estudio global, con independencia del sector de cobertura", apuntó.
Datos
En Uruguay funcionan 60 unidades de Medicina Intensiva, con un total de 604 camas disponibles.
De ese total, 33 unidades se encuentran en Montevideo (con un promedio de 11 camas por unidad) y 27 en el interior (con un promedio de seis).
Los dos tercios de las camas se encuentran en la capital y un tercio en los 18 departamentos.
A su vez, 25 unidades son de dependencia pública (con 164 camas) y 45 de dependencia privada (460 camas).
El censo detectó que 215 de los 332 respiradores volumétricos que funcionan en el país superan los 10 años de vida.
El 44% (144) de esos equipos no posee mantenimiento. En muchos casos son marcas antiguas, que ni siquiera tienen representante en el país o el fabricante ya no se hace responsable por el service.