El legado judío a través del juego

| A partir de los 18 meses de edad, niños y niñas aprenden los ritos y valores de la religión judía. El objetivo es no perder las tradiciones. Según la pedadoga Erikharina Benzo, es importante que los niños conozcan los ritos y que se sientan orgullosos de ser judíos.

Por | Eloisa Capurro

Neshama es una niña de tan solo cinco años pero ya sabe hablar hebreo. Su corta edad tampoco le impide explicar el por qué de los ritos que realizó el pasado fin de semana para festejar el año nuevo de su comunidad, la judía. "Comí manzana con miel y cabeza de pescado para tener un año dulce y también "jalá agulá", que es un pan redondo para tener un año fácil y porque Dios está en todos lados", dice.

La Escuela Beit Jabad funciona desde hace 15 años en Uruguay enseñando a través de juegos los principales valores de una religión compleja y tradicional.

Hace un año y medio que Neshama concurre a la Escuela Beit Jabad de Uruguay donde muchos niños y niñas como ella aprenden los ritos y valores de la religión judía.

"Creemos que la educación no es una imposición, sino una exposición" resume el rabino Eliezer Shemtov quien desde hace 15 años dirige esta escuela donde, como él lo define, se "cultiva" la religión judía desde edades tan tempranas como desde los 18 meses hasta los ocho años.

Nacida como una iniciativa de los padres de la comunidad, la escuela es una base de educación religiosa para niños de familias judías. "Solíamos tener también educación primaria y secundaria, pero con la crisis muchos se fueron del país en busca de trabajo. Ahora estamos intentando volver a tener esas instancias. Empezamos de vuelta desde abajo" explica Shemtov.

Durante las casi ocho horas que componen el doble turno de la institución, los niños aprenden juegos, canciones y concurren a talleres de plástica que mezclan la educación tradicional con la religiosa. Así, además de aprender inglés, se manejan con el hebreo y el irish, una de las ramas más antiguas de ese idioma.

ORGULLOSOS. Pero la educación pasa también por las tradiciones y diferentes festejos judíos. En marzo realizaron una obra de teatro para celebrar la festividad de Purim y prepararon una matzería donde hornearon el matzá, un pan tradicional preparado con harina y agua. Y la semana pasada conmemoraron con dibujos y cartas llenas de buenas intenciones el año judío 5767, o Rosh Hashaná. "Nuestro objetivo es que no pierdan las tradiciones. Más allá que luego las sigan o no, es importante que ellos sepan que existen estos ritos y que estén orgullosos de ser judíos", resume la encargada del área pedagógica, Erikharina Benzo.

La educación personalizada que permite el tamaño reducido de los grupos es un factor decisivo para lograr que estos conceptos se aprendan de forma natural. Hoy a cada niño le corresponde uno o dos docentes especializados en educación inicial. Pero la principal herramienta para enseñar los conceptos de una religión tradicional y compleja, son los valores que se transmiten en juegos, canciones, títeres y hasta alcancías con vida. "Les damos unas moneditas para la alcancía, que claro tiene piernitas y ojos. Este año también visitaron un asilo de abuelos y juntaron ropa para donar", resume Benzo.

Y pese a que la religión predominante es la católica, los niños no se sienten diferentes sino orgullosos de sus creencias. Según el rabino Shemtov, es fundamental para esto la exposición que se logra con algunos ritos judíos, como lo es el encendido todos los años en la Plaza Trouville de la menorah, candelabro de siete brazos que constituye uno de los símbolos más antiguos de la tradición judía.

"Ellos no se ven privados de nada" aclara Shemtov. "Entienden que hay otras personas con sus festividades y ellos están contentos con la suya". Así la importancia comercial que logra la Navidad cristiana, con su cúmulo de regalos, se ve también aplacada por la celebración de Jánuca que también cuenta con regalos.

"Ellos tienen muchas celebraciones y cada una con un sentido propio", resume Benzo, quien a pesar de no ser judía comparte con estos chicos el aprendizaje de una religión que pasa de ser una rutina o un hábito, a una conducta integral del niño. "Yo creo que somos un secreto bien guardado", concluye.

Costumbres milenarias

celebraciones

El Rosh Hashaná, recuerda la creación del mundo y del hombre. Su principal fin es volver a coronar a Dios como Rey de los judíos. Durante esta festividad se hace sonar durante dos días el shofar, un instrumento creado a partir de un cuerno de carnero cuyo sonido recuerda un lamento. Además se come manzana con miel, frutas nuevas y granadas, un alimento con muchas semillas.

El Purim se festeja en el mes de marzo, casi un mes antes de la semana santa cristiana, y conmemora la salvación del pueblo judío exiliado en Persia.

Jánuca recuerda el milagro del encendido de la menorah y se celebra durante ocho días.

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