DÉBORAH FRIEDMANN
Cada dos días, en promedio, una persona ingresa al Centro Nacional de Quemados con lesiones de entidad. Catorce años después de su creación, esa institución especializada logró que la mortalidad de los pacientes descendiera del 26% al 10%.
Pablo (31) está a pocas horas de obtener el alta médica. Espera que pase el tiempo sentado en un sillón, al lado de una de las catorce camas con las que cuenta el Cenaque, ubicado en los pisos 12 y 13 del Hospital de Clínicas.
"Vivo en Paysandú. El lunes pasado llegué a la casa de un amigo y me encontré con que su moto se estaba prendiendo fuego por un goteo que tenía. Él agarró la moto. Yo lo quise ayudar a sacarla para afuera. Y ahí me quemé", cuenta.
"Él se quemó un poco también. Él agarró la parte de atrás y yo la de adelante. A mí lo que se me incendió fue la campera. Se me roció de nafta. Por no dejar la moto, porfié un poquito y le ayudé a sacarla", agrega.
-¿Estás arrepentido?
- No sé... porque la moto es para él su vida, porque es con lo que trabaja. Una vez ya se le había quemado y se había quedado sin nada. Entonces, no quise que le pasara lo mismo.
A Pablo lo trasladaron al Hospital de Paysandú. Le dijeron que había sufrido quemaduras en la vía aérea y que lo tenían que entubar. Lo "durmieron". Y cuando se despertó estaba a 378 kilómetros de su casa, en el Cenaque.
Hasta que se fundó ese Centro, el 10 de julio de 1995, los quemados eran asistidos en diversas instituciones. El profesor Juan Hornblas fue el impulsor para crear un centro interdisciplinario, que en un ambiente físico especial tratara a estos pacientes, explica a El País Héctor Juri, codirector del Cenaque y catedrático de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de Facultad de Medicina.
El Cenaque, un Instituto de Medicina Altamente Especializada (IMAE), no asiste a todas las personas quemadas. Para poder ingresar deben haber sufrido quemaduras profundas en 5% o más de su piel o quemaduras intermedias en el 20%. También se incluye a los quemados en la vía aérea, en áreas especiales (manos, caras y pliegues) y a quienes tuvieron cualquier accidente eléctrico. A su vez, reciben a personas con patologías cuya piel se comporta como la de un quemado, como la necrosis tóxica epidérmica.
"En los últimos años se ha mantenido estable que tengamos unos 140 pacientes por año. Los promedios históricos indican que, de ellos, 84% han sufrido quemaduras por fuego directo, 10% por líquido caliente y 3% por electrocución, aunque hemos tenido picos de hasta 6% por esta causa", explica Juri. "Desde que se inauguró el Centro hemos atendido 1.700 quemados. Son 1.700 familias que han tenido quemados y eso tiene un impacto comunitario bien fuerte", agrega el director.
El invierno es uno de los picos de ingresos de pacientes, en general vinculado con el incendio de viviendas precarias donde se producen accidentes al calefaccionarlas. Otra época que concentra quemados es diciembre y los primeros meses del año, debido a los fuegos artificiales, a intentos de autoeliminación y a los asados, señalan la cirujana plástica Raquel Di Stefano y el intensivista Julio Cabrera. "Si analizamos la topografía de las quemaduras predominan las del sector superior, lo que da más gravedad a los cuadros", dice Cabrera.
"Otro mundo". Por los pasillos del Clínicas es habitual escuchar que el Cenaque es "otro mundo" dentro del mismo hospital. Y lo es, luce impecable.
Por la propia condición de los pacientes es un ambiente aislado del resto, señala Di Stefano. "No es sólo por un paciente determinado sino para que no haya contaminación de un paciente a otro", indica.
El 45% llega al Cenaque en estado crítico
Salud. El Centro Nacional de Quemados recibe a pacientes con un promedio de edad de 45 años 70% de ellos provienen del sector público Un solo lesionado puede llegar a requerir 30 cirugías
Los quemados suelen pasar por múltiples infecciones. "Al sobrevivir el enfermo se convierte en un reservorio de gérmenes, a veces resistentes. Mu-chos de los gérmenes resistentes, como las pseudomonas, comenzaron en centros de quemados", explica Cabrera.
Es por eso que para entrar al Cenaque, hay que colocarse vestimenta esterilizada, gorro, tapabocas, cubrirse los pies y dejar las alhajas.
Cada sector de internación actúa como un espacio único, especial, donde las medidas de contralor de infecciones están siempre presentes.
Los pacientes ingresan y son sometidos a una "balneoterapia", un procedimiento para higienizar y realizar las primeras curaciones, que se efectúa con anestesia general.
La edad promedio de los pacientes es de 45 años y han variado entre 14 (edad mínima que se admite el ingreso) hasta 95 años. El 70% proviene del sector público. "El Cenaque ha asistido indigentes en situación de calle, turistas o empresarios de multinacionales, sin ninguna diferencia en la calidad ni en las prestaciones", asegura Juri.
El centro dispone de 14 camas y próximamente contará con dos más. Hay seis para CTI y ocho de cuidados intermedios, que son potencialmente transformables para cuidar enfermos críticos. El 45% de los que llegan al Cenaque están en esa condición, indica Cabrera.
Allí trabajan 23 docentes -es un centro de corte netamente universitario-, 130 funcionarios titulares y 103 suplentes. Las especialidades que se conjugan en el Cenaque son múltiples y abarcan cirugía plástica, medicina intensiva, psicología y psiquiatría, microbiología y bacteriología, nutrición, asistencia social, fisioterapia y enfermería, entre otras.
"El equipo es interdisciplinario y así trabaja durante toda la estadía del paciente. El tratamiento es variable. Muchas veces son pacientes que por la entidad de sus quemaduras son sometidos a varias sesiones de block quirúrgico. También se trabaja con los familiares", explica Di Stefano.
La estadía promedio en ese centro asistencial es de 26 días y ha oscilado entre 1 y 222 días. "Internacionalmente se calcula que se está un día por cada 0,5% de superficie corporal quemada. Justamente el hecho de que el paciente esté mucho tiempo quiere decir que sobrevive. Ahora en base al apoyo interdisciplinario y tecnológico sobreviven a nivel mundial enfermos que antes no lo hacían", sostiene Cabrera.
En el Cenaque también la mortalidad disminuyó considerablemente. "A mayo de 2009 estamos en el entorno del 10% de mortalidad, y era 26% cuando comenzamos", dice Cabrera. Para Juri esto se explica por el "impacto directo" de que funcione un centro para la asistencia integral del paciente quemado y la reunión en un espacio físico ideal de profesionales especialmente capacitados pa-ra atender estos pacientes "críticos y problemáticos".
Esos lesionados pueden llegar a pasar hasta por 30 cirugías para mejorar su situación. En ellas, se utiliza la piel sana para cubrir las porciones quemadas. "Hemos tenido pacientes que han sobrevivido con 80% del cuerpo quemado. Entonces, el proceso es lento, hay que esperar hasta 15 días para que se regenere", indica Di Stefano.
La sobrevida no implica que no haya secuelas. Las consecuencias de las quemaduras pueden ser estéticas, como cicatrices, o funcionales, como amputaciones.
Luego de obtener el alta, es frecuente que los pacientes vuelvan al Cenaque a agradecer lo que hicieron por ellos. E incluso que propongan darle apoyo a otras personas, que ahora pasan por lo que les tocó sufrir anteriormente. Pablo está más que contento con la atención: "Son simpáticos, con un trato familiar. Me hicieron sentir muy cómodo".
Secuelas: Pueden ser estéticas, como por ejemplo cicatrices, o también funcionales.
La cifra
$ 27.857 Es el arancel diario que paga el Fondo Nacional de Recursos al Cenaque por cada paciente internado en estado crítico.
Un imaginario social que complica la reinserción
Por personajes que vinculan a quemados con lo desagradable
La atención psiquiátrica y psicológica es clave para la asistencia de los pacientes del Cenaque debido al impacto psicoemocional que genera una quemadura, afirma Héctor Juri, codirector de la institución. En particular los intentos de suicidio requieren un "apoyo muy cercano" y también las familias de los pacientes.
"En general es una experiencia traumática y el paciente viene con fragilidad desde el punto de vista psicológico", explica el psiquiatra Norberto Glisenti. "Son situaciones límite. Es el hecho de enfrentarse no sólo a grandes quemaduras sino al límite de la pérdida de la vida", agrega el especialista.
El trabajo implica apuntalar al paciente y a su familia para que enfrenten mejor las distintas etapas del tratamiento, que suele ser prolongado, en condiciones de aislamiento y con varias operaciones.
"Lo que debemos hacer es apoyarlos y entrenarlos para poder manejar esa situación, apuntando siempre a la esperanza en cuanto a su rehabilitación. A su vez, tratamos de que la percepción del dolor sea manejable", afirma.
Una etapa clave es que el paciente se acostumbre a su nueva imagen. Hasta que no esté preparado para verse intentan que no tengan un espejo a mano. Y cuando llega ese momento son apoyados por el equipo técnico y la familia. La reinserción a la sociedad no siempre es fácil. "Desde El fantasma de la ópera hasta otros personajes de terror han sufrido quemaduras y se las vincula con algo desagradable. Cuando el paciente tiene asumido el cambio que se ha producido, puede manejar ese posible rechazo", indica.
En ocasiones el equipo del Cenaque interviene. Eso hicieron con una paciente que antes de quemarse trabajaba atendiendo público. "La trasladaron a otra área, ella quedo satisfecha y la firma también", cuenta Glisenti. Según un estudio que realizó, un año después del egreso del Cenaque 23% de los pacientes todavía presentaban signos de estrés postraumático.
Aumentan internados a raíz de pasta base
"El perfil de toxicomanías y drogadicciones que ha ido produciéndose en nuestra sociedad en los últimos tiempos está aumentando los pacientes que ingresan a nuestro centro. El consumo de pasta base, en particular, ha creado un aumento importante", afirma Héctor Juri, codirector del Cenaque.
Ese centro asiste en promedio a 3% de pacientes que sufrieron accidentes eléctricos, pero tuvieron picos de hasta 6%. "Cuando comenzó la atención, en 1995, básicamente eran accidentes laborales, con cables de alta tensión. Luego se logró incorporar también dentro de los pacientes que recibimos a los que tienen accidentes con baja tensión, el quedarse `pegado` al cable. Con el correr de los años la característica de esta población ha cambiado un poco, con consumidores de pasta base que hurtan cables y tienen injurias eléctricas. Ellos tienen a veces grandes secuelas, en ocasiones hasta amputaciones espontáneas en el mismo lugar del hecho", explica el intensivista Julio Cabrera.
Esta nueva población que asisten ha hecho que si bien el Cenaque no tiene entre sus cometidos rehabilitar personas del consumo de drogas, inicien los tratamientos de los pacientes que reciben. "Después se los deriva a los centros que corresponda", indica Juri.
Hasta 222 días en la institución
CREACIÓN El Centro Nacional de Quemados funciona desde el 10 de julio de 1995.
UBICACIÓN Se encuentra en los pisos 12 y 13 del Hospital de Clínicas. En el piso 12 están las áreas administrativas, de mantenimiento y la biblioteca. En el piso 13 se ubica el área de internación.
INFRAESTRUCTURA Cuenta con 14 camas y próximamente tendrá dos más. Seis son de CTI y las restantes ocho de cuidados intermedios, pero pueden convertirse también para cuidados intensivos.
FUNCIONARIOS Trabajan 23 docentes. Hay 130 funcionarios titulares y 103 suplentes.
ARANCELES El 98% del presupuesto del Cenaque proviene del Fondo Nacional de Recursos que les paga un arancel diario de $ 27.857 para pacientes críticos y de $ 17.986 para enfermos de riesgo. Lo cobran cuando finaliza el período de internación. También tienen un vínculo contractual con el Banco de Seguros del Estado (BSE), que paga aranceles similares.
PRESUPUESTO El Centro apunta a lograr un presupuesto mensual de acuerdo a promedios históricos de internación, ya que tiene costos básicos haya o no enfermos. "Nos estamos acercando a tener una línea basal mensual con ajustes periódicos", señala el codirector Héctor Juri.
PACIENTES En los últimos años recibieron en promedio 140 pacientes por año. El promedio de edad es de 45 años, con un rango entre 14 y 95 años. No asisten a menores de 14 años.
CAUSAS El 84% de los pacientes sufrieron quemaduras por fuego directo, 10% por contacto con líquidos y 3% por electricidad.
ENFOQUE Trabajan con equipos mutidisciplinarios.
ESTADÍA El tiempo de internación promedio es de 26 días, pero ha llegado a 222 días.
FUTURO Están en un proceso de reorganización e iniciaron contactos con empresas públicas y privadas para brindar programas de prevención. También procuran ser incluidos en el circuito de información del Sistema Nacional de Emergencias.