El 25% de riverenses al psiquiatra

RIVERA | FREDDY FERNANDEZ

El notable incremento de las patologías psiquiátricas hace eclosión en el Hospital de Rivera. La falta de personal conduce a que cada tanto los vecinos manifiesten su inquietud por el número de pacientes que se dan a la fuga. Con cierta periodicidad aparecen pedidos de colaboración para tratar de ubicar a quien se evadió.

"La ecuación ‘poco personal y muchos pacientes’ no es un problema exclusivo de nuestro departamento", anota el psicólogo Nelson García Posas.

El coordinador del Equipo de Salud Mental del Patronato del Psicópata se muestra resignado, al comprobar que no existen condiciones para atender sus constantes demandas.

El hospital atiende seis mil consultas en psiquiatría por año. Esto conduce a una situación muy difícil, ya que la capacidad de respuesta ha sido largamente superada, señaló el profesional consultado por El País.

Además de los usuarios del hospital, el nosocomio también atiende a los residentes en el Hogar de Ancianos y a los reclusos de la cárcel departamental.

La sala de psiquiatría cuenta con una dotación de 14 camas, sin embargo, diariamente hay veinte o más pacientes, lo que va en detrimento de los funcionarios. Los enfermeros perciben menguados salarios que oscilan entre los 2 y 3 mil pesos. A raíz de la presión que deben soportar "normalmente tenemos cuatro o cinco enfermeras con licencia médica", lo que reduce la capacidad operativa a dos tercios. El sueldo de estas personas "lo paga el Patronato del Psicópata", explicaron.

Otro de los problemas que deben enfrentar refiera a una demanda de fármacos que supera largamente las previsiones.

García Posas estableció que las patologías son cada vez más severas, por lo tanto "el nivel de problemas que tenemos es bastante serio".

El profesional indicó que "tenemos fichado a un 25% de la población", pero aclara que el registro comprende "desde ansiedad o cuadros de angustia hasta patologías muy serias".

La falta de camas conduce a que la internación sea un recurso extremo. En lugar de internar al paciente, se "visita los hogares y se les administra la dosis de preportil que necesita".

Otro de los problemas que enfrentan los facultativos tiene que ver con el alojamiento de reclusos, ya que al no contar con las condiciones adecuadas para su reclusión, deben compartir los espacios con el resto de los pacientes, eso altera la normalidad, en virtud de que los reclusos cuentan con guardia policial, que debe permanecer dentro de la sala de psiquiatría.

Eso condujo a que se procediera a instalar un cerco perimetral, buscando mantener dentro del recinto a pacientes, que debería estar internada en un centro con mayores medidas de seguridad. "Como el Vilardebó está saturado los tenemos que atender acá", comenta resignado García Posas.

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