CARLOS CIPRIANI LÓPEZ
El moderno edificio del nuevo Banco República a construirse en la Ciudad Vieja integrará el patrimonio histórico que encierran la Aduana antigua y la Atarazana. A fin de año se abrirán los sobres de ofertas y se conocerá al ejecutante de las obras.
El 24 de septiembre el BROU abrió la licitación para las obras de su moderna sede en la Ciudad Vieja. El costo del edificio será de 50 millones de dólares, los pliegos valen 200 mil pesos y las ofertas se abrirán el 27 de diciembre. En total serán 30.000 los metros cuadrados de construcción de un complejo que incluirá oficinas bancarias, un centro cultural, mirador y un subsuelo con estacionamiento para 400 vehículos, además de motos y bicicletas.
La nueva sede del Banco de la República se levantará en la manzana que componen las calles Zabala, Piedras, Solís y 25 de Agosto. La obra ganadora, de los arquitectos uruguayos Alejandro Baptista, Alejandro Baptista(h) y Horacio Flora, compitió en un concurso internacional con otros 66 proyectos presentados por técnicos locales, europeos, argentinos y chilenos.
De acuerdo a las exigencias de las bases, el moderno edificio deberá mantener la construcción colonial de la Aduana Vieja -el Apostadero Naval-, y rescatar la Atarazana de Montevideo. En una se instalará un museo y en la otra, una biblioteca.
La construcción sobre la calle Zabala es la que se conoce como Aduana Vieja. Allí hubo antes dos barracones provisorios de la Marina, y en su origen fue "Apostadero Naval del Río de la Plata, Patagonia y Malvinas". Como Aduana, funcionó entre 1816 y 1830, período del que data la edificación que perdura, según se informa en el inventario de padrones realizado por la Comisión Especial de la Ciudad Vieja.
En esa zona de la manzana 35 en donde se construirá el nuevo Banco República, hasta el 2009 estuvo el Museo del Descubrimiento, que se había reconstruido en la década de 1980 y hoy se halla desocupado después de su desafectación decretada en 2008, cuando el Ministerio de Educación y Cultura lo enajenó al BROU. Como se documenta en el informe comunal mencionado: "Su fachada, característica del austero neoclasicismo de la época, se resuelve simétricamente enmarcando el acceso con pilastras lisas de doble altura que rematan en un frontón y una simple cornisa. Sin embargo el sector correspondiente al ex Apostadero Naval se encuentra en estado peligroso. Puede verse sus muros descarnados y su entrepiso y cubierta apuntalados. El edifico constituye uno de los pocos ejemplos de la época colonial y es Monumento Histórico Nacional desde 1975".
Tanto la Atarazana como la Aduana Vieja, en la obra del Nuevo Banco serán integrados dentro de un edificio previsto como "hall urbano" con una plaza pública superior.
En cuanto a la recuperación de la Atarazana, está claro que no es tarea menor desde el punto de vista arqueológico y cultural. Es uno de los dos ejemplos que perduran en América, el otro se encuentra en Santo Domingo y es Patrimonio Histórico de la Humanidad. Según el cotejo de planos, ya estaba construida en 1776, y no era otra cosa que un astillero para la reparación de barcos y depósito de enseres marinos. Desde el punto de vista funcional, los expertos cuentan que su funcionamiento era similar al de las existentes en puertos españoles (Barcelona y Sevilla), desde la dominación árabe.
De frente a la rambla: un polo de atracción turístico
Entre los dos prismas vidriados que se destinarán a oficinas bancarias y constituyen la parte privada con accesos controlados, el proyecto establece una azotea-mirador que funcionará como plaza elevada frente al recinto portuario. La misma estará abierta al público en general y se considera será de atracción para los turistas, puesto que desde allí podrá observarse la bahía como lo hiciera otrora la población colonial.
Otra condición de las bases del concurso fue que, respetando el damero tradicional de la Ciudad Vieja y construyendo la fachada hacia la Rambla 25 de Agosto, se atendiera el edificio de la histórica Casa Central que se construyó en 1938, en concreto la fachada posterior. Ese diálogo entre pasado y presente se daría a través "del juego de transparencias y reflejos".
Junto al complejo bancario, el proyecto contempla así la generación de lo que se ha definido como un polo patrimonial, histórico y cultural, activo aún fuera de horarios de oficina, y con un subsuelo de tres niveles para estacionar 400 vehículos.
Fuera de los espacios destinados a finanzas y de los de uso público, no están aún definidos todos los destinos. En este sentido, ya las bases indicaban que, contemplando la flexibilidad futura del edificio de oficinas, el proyecto ganador "podrá dialogar con las autoridades del BROU para ajustar las necesidades".