Dueños del almacén de Peñarol ya habían matado dos rapiñeros

Menor. El delincuente estaba con medidas sustitutivas y tenía 96 entradas

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La sargento de la Policía que el jueves de noche disparó en la cabeza a un rapiñero en su negocio, quedó en libertad ayer según dispuso la Justicia. El delincuente, en tanto, permanece internado -estable- en un sanatorio privado.

El juez de la causa, Eduardo Fernández Lechini, dijo ayer a El País que, tras interrogar a la mujer de 56 años decidió su libertad, pero también dijo que volverá a llamarla a declarar. El caso está en presumario.

En tanto, fuentes médicas, informaron que el adolescente de 17 años que la noche del jueves intentó rapiñar el comercio, se encontraba estable.

Familiares del delincuente en tanto, desmintieron que estuviera con muerte cerebral, tal como se informara ayer.

El País supo que el menor estaba con medidas sustitutivas, impuestas tras una rapiña que cometió meses atrás. Además, este delincuente tenía 96 entradas a la Justicia de menores. También se supo que el joven no era de la zona de Peñarol, donde ocurrió la rapiña.

No era la primera vez que en el negocio sufrían un intento de atraco: según dijeron fuentes policiales, en ese lugar fallecieron dos delincuentes y uno quedó paralítico.

A mediados de 2009 un delincuente que había ingresado a robar al local falleció luego de recibir un disparo en el tórax.

A fines de ese mismo año, tres delincuentes intentaron asaltar dicho local sin éxito. Uno de ellos cayó herido, los otros dos escaparon.

El 4 de julio de 2010, cuatro individuos intentaron asaltar el lugar nuevamente. Uno de ellos falleció producto de un disparo en el abdomen y otro quedó paralítico. En tanto un tercer delincuente fue detenido en ese lugar y el cuarto logró escapar.

Fuentes policiales informaron además, que luego de la segunda rapiña, el comercio se mudó a una casa lindera, por razones de seguridad.

LOS HECHOS. Sobre las ocho y media de la noche del jueves, ingresó un joven al almacén que, en ese momento era atendido por su propietaria.

El delincuente de inmediato sacó un arma calibre 22 y con mucha violencia exigió la entrega del dinero. La propietaria le dijo que no tenía "ni un peso en la caja", pero el delincuente pidió, siempre con violencia y por medio de insultos, mercadería.

Mientras esto pasaba, uno de los hijos del matrimonio dueño del almacén, vio que algo estaba pasando y decidió acercarse al lugar, con uno de los tres perros ovejeros que tienen en la vivienda.

Según comentaron fuentes policiales, el perro comenzó a avanzar hacia el malviviente. "Sacámelo de acá o le pego un tiro", dijo el delincuente. Acto seguido el hijo de la comerciante se fue con el perro, a buscar a su padre, que descansaba en la vivienda de la familia.

En ese momento el delincuente, tal vez con intenciones de llevarse algo antes de irse, le pidió a la mujer el celular.

"Esta bien, quedate tranquilo que te voy a dar el celular", dijo la propietaria, quien extrajo de abajo del mostrador, su arma reglamentaria. "Andate de acá, soy policía", le dijo. Por un lapso no mayor a un minuto, ambos se quedaron apuntando mutuamente.

Cuando el joven gatilló el arma para disparar, la mujer le ganó de mano y le efectuó un disparo en la cabeza.

Dueña: "Andate de acá soy policía", le dijo al delincuente antes de dispararle en la cabeza.

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