Dos fórmulas para elegir qué recordar

Memoria. Hay dos mecanismos para suprimir los recuerdos.

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¿Cuántas canciones de amor nunca habrían nacido si sus autores hubieran sabido cómo olvidar? Científicos de Cambridge descubrieron que existen dos mecanismos para eliminar voluntariamente los recuerdos del cerebro.

"Porque yo quise olvidar y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía", escribía Federico García Lorca en "Bodas de Sangre". Y la sentida prosa de Ricardo Arjona cantaba en alguna canción de las suyas "olvidarte, olvidarte, incluso es más difícil que aguantarte". Pero para olvidar, ni construir ni tolerar parecen necesarios.

El olvido resulta un mecanismo a veces decisivo para la felicidad, pero siempre enigmático. Sin embargo, en la Biología parece funcionar con más sencillez que en el arte, aunque la Biología sea la base y el arte la única alternativa a un recuerdo persistente.

Un estudio de la Unidad de cognición y Ciencias cerebrales de la Universidad de Cambridge publicado esta semana por la revista Neuron comprobó que los recuerdos pueden borrarse voluntariamente y le dio la razón a Mario Benedetti cuando escribió "no olvida el que finge olvido, sino el que puede olvidar".

DOS MECANISMOS. La investigación se enfocó en un tipo particular de memoria, la episódica. "Eso es el recuerdo consciente y autobiográfico de las experiencias de la vida", explica Sergio Dansilio, neurólogo a cargo del departamento de Neuropsicología del Hospital de Clínicas.

El experimento de los científicos de Cambridge consistió en inducir dos recuerdos asociados en dos grupos de participantes. Mientras en uno se pretendió suprimir un recuerdo, en el otro se buscó que una de las partes del recuerdo sustituyera a la otra.

De los resultados obtenidos, el estudio infiere que las recetas para olvidar son dos: se puede directamente suprimir lo recordado o bien remplazar un recuerdo con otro.

El primer mecanismo, denominado por los investigadores "supresión directa", consiste en interrumpir el "proceso mnemónico" que tiene lugar en la región del cerebro llamada hipocampo.

El análisis neurológico de este proceso mostró que cuando se intenta suprimir el recuerdo, se activa una región específica -la corteza prefrontal dorso lateral-, que aparentemente inhibe la actividad del hipocampo y el recuerdo es suprimido.

La segunda fórmula consiste en remplazar un recuerdo por otro y fue denominada "sustitución del pensamiento". Este mecanismo, como exige la elección de un recuerdo paliativo, también involucra a la región del hipocampo y a otra región de la corteza cerebral denominada caudal prefrontal, zona muy cercana al sistema límbico, encargado de procesar las emociones.

MEMORIA SELECTIVA. "El recuerdo episódico está en permanente cambio y reorganización", explica Dansilio. "A medida que uno vive y evoca el mismo recuerdo en distintas oportunidades, se vuelven recuerdos distintos. Es un proceso de reconstitución diferente".

Como una casa derruida que se destruye y se construye en una playa que se desintegra, como en las escenas de la película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos: a veces olvidar es la única forma de sobrevivir. El cerebro lo sabe. Sin embargo, hasta ahora la ciencia no sabía cómo ese gran superviviente producía la reconstitución de la memoria.

"No se sabía que había un proceso cerebral específico para sustituir los recuerdos poco placenteros por otros que lo fueran más", explica el neurólogo.

Si bien en ambos procesos de olvido participa la misma zona cerebral, es significativo que en el de sustitución de pensamientos participe una región involucrada en procesar emociones.

"En cierta medida es lógico que la memoria se arme con aquellos contenidos que le son más provechosos al individuo para la supervivencia, no solo física sino social, afectiva y emocional", dice el experto.

Para Dansilio, sin embargo, proponer que se trata de procesos voluntarios resulta algo arbitrario. "Hablamos de mecanismos que no son del todo conscientes", advierte. Parecería que aún está vigente el verso de Joaquín Sabina: "más vale que no tengas que elegir entre el olvido y la memoria".

Recuerdos: se pueden borrar del cerebro

Existen dos mecanismos para suprimir voluntariamente los recuerdos, según científicos de Cambridge. Se llaman supresión directa y sustitución del pensamiento.

Sustitución: ligada a las emociones

El estudio probó que en ese mecanismo particular se pone a funcionar una zona del cerebro muy cercana al sistema límbico, que es el que regula las emociones.

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