Discusión ambiental entre Isusa y vecinos de San José

Hoy. Empresa recibirá a quienes denuncian contaminación

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SAN JOSÉ | JOSÉ LUIS ÁLVAREZ

Algunos vecinos que viven en el kilómetro 24 de la ruta 1, frente a Isusa, acusan a esa empresa de presunta contaminación ambiental. La firma asegura que cumple con los requisitos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).

Desde hace semanas el grupo de vecinos que integran, entre otros, Ana María Pérez, Héctor Silvera, José Silvera y Sandra Mederos se movilizan por este tema. El 13 de enero se reunieron en Isusa con el gerente general de la empresa Oscar Rufener, quien escuchó los planteos y -ante la ausencia por licencia de los principales técnicos de la empresa en materia ambiental- los invitó a un nuevo encuentro, que será hoy.

A las 15.30 horas, mientras se haga esa reunión, un grupo de residentes en la zona anunciaron que se concentrarán en la ruta 1 frente a la fábrica.

Ana María Pérez, residente desde hace 40 años en el área, cuenta que hace más de 20 su esposo comenzó con problemas respiratorios que paulatinamente se fueron agravando hasta derivar en su muerte, en 1996. Dice que en el momento que su esposo se agravó debieron trasladar su residencia de la zona de la planta, pese a que estaban radicados allí con una panadería, que era el único sustento familiar.

Pérez exhibe estudios médicos de la época que le aconsejaban alejarse del lugar y establecer su residencia por lo menos a ocho kilómetros de Villa Rives, el fraccionamiento donde habían puesto su comercio.

"Fue un problema que sufrieron mis hijos, que debieron dejar de estudiar y que me trastocó todo el funcionamiento familiar", dice esta mujer, cuyos hijos -según asegura- presentan problemas físicos derivados de haber crecido en la zona de la planta. Uno de ellos tiene trombosis en las piernas y el que reside en España "padece sordera, producto de la contaminación ambiental en la que creció", afirma.

El hijo que tiene problemas en las piernas fue funcionario de Isusa, de la que se retiró voluntariamente, según su madre, bajo la promesa de que si volvía con intenciones de reingresar a la firma no tendría problemas en hacerlo. Según Ana María, esa promesa no fue cumplida por Isusa, que pretendió pagarle el despido, a lo que el obrero no accedió.

Esta vecina explica que no le hizo "un juicio a la empresa en el momento que tendría que haberlo hecho porque mi esposo nunca quiso. En el momento que él falleció la empresa había prometido instalar una serie de filtros en las chimeneas, así como elevar la altura de las mismas, lo que nunca se cumplió. Hoy veo que la situación sigue incambiada y los que en aquel momento eran niños hoy son personas mayores, que siguen sufriendo las mismas consecuencias", afirma.

Ana María también habla en nombre de Alba Soriano, una vecina -que no pudo concurrir al encuentro con El País, según indicaron los presentes- cuyas dos hijas tienen, dicen, alergias por las emanaciones de la planta de fertilizantes.

El jueves pasado el vecino Héctor Silvera fue a la Dinama para ver el expediente con la información de las emanaciones de Isusa, esos datos serán evaluados ahora por los vecinos.

Rufener, gerente general de Isusa, dijo que los "seis o siete vecinos que fueron recibidos por la empresa mostraron versiones dispares sobre supuestos problemas que entendemos no existen. Ellos sostienen que hay contaminación ambiental y nosotros podemos decir que estamos ajustados a los parámetros que fija la Dinama y, por lo tanto, no hay contaminación".

En la Dinama no proporcionaron cifras a El País de las emanaciones de la empresa, pero aseguraron que "se han hecho mediciones y se ha estado monitoreando el tema".

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