FEDERICO CASTILLO
El director de ASSE, Alfredo Silva, obstaculizó un sumario a una enfermera por la muerte de un paciente en el Hospital de Mercedes. Alegó que no había denuncia previa, cuando sí existió, y dijo que no se respetó "un acuerdo" con el sindicato.
El 9 de agosto, Fátima Andriolo presentó una denuncia contra una enfermera del Hospital de Mercedes a la que responsabilizó por omisión de asistencia en la muerte de sus esposo, Héctor Gianechini, de 53 años, ocurrida el 23 de julio cuando estaba internado en cuidados intermedios y fue encontrado inconsciente y tendido en un pasillo a 20 metros de la sala, frente a un ascensor, ese mismo día.
El 11 de agosto, la administradora del hospital, Nybia Revetria, decidió iniciarle un sumario a la enfermera. También se la suspendió en sus funciones y se le retuvo la mitad de los haberes.
Al enterarse de esto, el 13 de agosto el representante de los trabajadores en el directorio de la Administración de Servicios del Estado (ASSE), Alfredo Silva, fue hasta Mercedes y pidió explicaciones porque entendió que no correspondía un sumario. Allí tuvo un entredicho con la administradora, que luego describe en una nota enviada a la directora del Segundo Nivel de Atención del Interior de ASSE, Susana Muñiz.
Silva sostiene en esa misma nota, fechada el 18 de agosto, que el sumario "no era correcto dado que no había denuncia previa". Además, habla de que no se respetó un "acuerdo" que existe entre la dirección del Segundo Nivel de ASSE, la dirección del Hospital de Mercedes y la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) por el cual se debe realizar una "investigación administrativa tendiente al esclarecimiento de los hechos ocurridos dejando sin efecto el sumario con separación del cargo que se había dispuesto".
Silva no aclara si ese "acuerdo" es sólo para ese hecho puntual o corre para cualquier otra irregularidad que merezca ser investigada en ese hospital. Lo que sí dice es que la administradora le manifestó que de todos modos seguiría adelante con el sumario "a pesar del acuerdo mencionado".
Ayer, Silva no respondió a las llamadas de El País.
Fuentes del caso comentaron a El País que más allá de lo "irregular" de la existencia de ese acuerdo, el sumario estuvo bien dispuesto. "No es necesario que haya una denuncia (aunque en este caso la hubo) para hacer un sumario", explicaron. "Si la autoridad toma conocimiento de una irregularidad tiene el deber de iniciar el procedimiento, sea un sumario o una investigación", agregaron las fuentes. Además dijeron que cuando la persona denunciada ya está individualizada por alguien (la esposa del paciente fallecido que acusa a la enfermera) como la responsable, corresponde un sumario".
Otro sumario. Pero, además, el delegado de los trabajadores en ASSE solicita en su nota que "disponga de las medidas necesarias para remover de su actual cargo y redistribuir" a la encargada de la administración del hospital de Mercedes.
Como consecuencia de esta denuncia, en una nota fechada el 28 de septiembre, la gerencia administrativa de ASSE resuelve iniciarle un sumario a Revetria, la administradora.
Además, otra resolución dejó sin efecto la separación del cargo y la retención de haberes de la enfermera denunciada, aunque sí continúa con su investigación. En esa carta enviada a la Dirección del Segundo Nivel, Silva acusa a Revetria de desconocerlo como autoridad, negándole información sobre el sumario iniciado a la enfermera. Además denuncia que fue objeto de una "discriminación".
"(La administradora) comenzó a realizarme cuestionamientos de índole personal, destrato y falta de respeto realizando comentarios discriminatorios", señala Silva, y agrega que eso ocurrió en "clara violación de lo preceptuado por el artículo 2 de la Ley 17.817".
Esa ley es la de "Lucha contra el racismo, la xenofobia y la discriminación" y su artículo 2 cuestiona cualquier exclusión o ejercicio de violencia física o moral "basada en motivos de raza, color de piel, religión, origen nacional o étnico, discapacidad, aspecto estético, género, orientación e identidad sexual".
Accidente. En la noche del 23 de julio, Gianechini se recuperaba en el Hospital de Mercedes de una operación de aorta, cuando fue encontrado por unos funcionarios tendido en el piso de un pasillo, a unos 20 metros de la sala de cuidados intermedios, frente a un ascensor. Según relató su esposa a El País, esa no fue la versión que le dieron en el hospital cuando la llamaron para decirle que el paciente -que unas horas antes estaba "bien"- ahora se encontraba en estado delicado. Le dijeron que había sufrido un paro cardiaco por el cual falleció un rato después.
La mujer sospechó. A su esposo lo había dejado en el hospital en la tarde, y más allá de que tenía la presión alta, estaba de buen ánimo y había pedido para sentarse y prender la radio.
A la semana de la muerte de su esposo, Andriolo comenzó a recibir varias llamadas anónimas que le contaron que éste había abandonado la sala de cuidados intermedios y se había caído en el pasillo. Es ahí cuando la mujer decidió presentar una denuncia por escrito a las autoridades del hospital responsabilizando a la enfermera que estaba de guardia por descuidar al paciente.
"No estaba en el momento en el que tenía que estar, es una sala de cuidados intermedios, tiene que estar siempre vigilada", protestó.
Andriolo también inició una denuncia penal contra la enfermera que ahora está en manos del fiscal.
Pereira: apoyan medidas
Las Clínicas Ginecotocológicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República emitieron ayer un comunicado en el que respaldan las medidas iniciadas por los residentes de ginecología y obstetricia del Hospital Pereira Rossell ante los atrasos en las cirugías oncológicas y traslado de pacientes embarazadas a otros centros asistenciales. Las operaciones se están postergando por falta de anestesistas. En el comunicado se señala que esta situación "conspira para que hoy el Pereira Rossell ya no sea el hospital de referencia de la salud de la mujer". Los residentes suspendieron la atención en policlínicas y a salas.