Diputados aprueba plazo para fidelidad matrimonial

| Frente Amplio promueve libertad, mientras blancos insisten en que es también tarea del Estado fijar las pautas morales

La sesión de la Cámara de Diputados de ayer fue atípica. Porque las diferencias entre el gobierno y la oposición no fueron por razones de tipo político o económico, sino que se centraron en aspectos morales vinculados a la familia.

Es que un proyecto de ley que fija plazo legal a la fidelidad matrimonial, disparó una discusión sobre valores, que abarcó la libertad sexual de la persona y el valor del matrimonio como base de la sociedad.

Con votos del oficialismo y del colorado Carlos Signorelli (Foro Batllista), la Cámara de Diputados aprobó el proyecto. La iniciativa pasará ahora a ser considerada por el Senado de la República.

Mientras desde el oficialismo se defendió la necesidad de actualizar la legislación a los cambios sociales, los blancos plantearon reparos sobre cómo una medida de ese tipo incide sobre el concepto de "familia".

"SALIR". El oficialista Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), redactor del proyecto, explicó que la iniciativa busca adaptar la legislación a los cambios sociales. En ese sentido, indicó que en el año 2000 hubo 13 mil matrimonios, mientras que a mediados de la década del 70 la cifra ascendía a 25 mil.

"¿De qué hablamos cuando hablamos de familia?", se preguntó Orrico.

El diputado oficialista indicó que al disponer el cese de la fidelidad conyugal, se adopta una solución "aplicable tanto para las relaciones heterosexuales como las homosexuales".

El legislador planteó posteriormente, que "cuando una pareja se separa, sus amigos no le dicen que lo suyo debe ser el celibato", sino que los exhortan a "rehacer su vida". Puso como ejemplo que es común que una prima le presente una amiga para que puedan "salir".

A continuación, Orrico explicó cómo cambió en la sociedad el concepto de "salir" entre dos personas: explicó que antes, ese término se utilizaba para decir que una pareja iba "al cine" o "a la plaza", y que ahora es sinónimo de "tener relaciones sexuales". "¿A alguien se le ocurre que eso puede ser una ilegalidad?", se preguntó el legislador.

Según Orrico, la propuesta "da tranquilidad", porque además de defender la "ética individual", impide que una persona pueda ser acusada de adulterio en un divorcio, y que tenga que correr con "daños y perjuicios".

"ORGULLO". La exposición de Orrico, que incluyó varias sentencias judiciales, no conformó al nacionalista Luis A. Lacalle Pou (Herrerismo), que manifestó su posición contraria basándose en una concepción "moral".

"Me defino como liberal en lo económico y conservador en los valores morales", sostuvo Lacalle Pou, que ratificó su "orgullo" por pensar de esa manera.

Según Lacalle Pou, un proyecto de ese tipo atenta "contra la institución matrimonio heterosexual que es la base de la familia y de la sociedad" y sostuvo que como legislador debe "impartir una moral".

Por eso, se mostró de acuerdo en "aggiornar" la legislación, pero sin dejar de preservar a la familia como la base de la sociedad.

Desde el oficialismo, Javier Salsamendi (Espacio 609) replicó a Lacalle Pou, asegurando que si bien en lo económico defiende una "cierta intervención del Estado", promueve "la libertad y la tolerancia" en los "principios".

"En nombre del Estado no me creo quién para fijar normas de conducta rígidas", indicó.

A continuación, Salsamendi hizo referencia a que próximamente en el Parlamento se discutirán otras iniciativas referidas a concepciones morales y adelantó su posición favorable a todas aquellas que "no impongan una forma de vivir".

En ese sentido, mencionó concretamente el proyecto del oficialismo que regula las uniones concubinarias.

"LICENCIA". Si bien todos los blancos se manifestaron en contra, hubo algunos matices con la posición de Lacalle Pou. Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional), planteó que a su entender "para que haya familia, no necesariamente tiene que haber matrimonio".

Y si bien se mostró de acuerdo con modificar la legislación vinculada al divorcio por considerar que tiene "un atraso considerable", manifestó que la propuesta de Orrico no es la más adecuada, porque constituye una "licencia" matrimonial.

Una posición similar manifestó el colorado Alberto Scavarelli (Foro Batllista), que indicó que una propuesta de ese tipo podría afectar a un matrimonio en el que uno de sus integrantes "se va un año en una misión de paz" o "consigue un trabajo en el exterior".

Por eso, Scavarelli manifestó que debería buscarse otra redacción, porque a su entender "no es feliz" la propuesta.

A favor y en contra

PROYECTO. La propuesta redactada por el diputado Jorge Orrico (Asamblea Uruguay) y respaldada por el resto de la bancada oficialista, añade al artículo 127 del Código Civil lo siguiente: "Cesa el deber de fidelidad por la separación de hecho de forma ininterrumpida y voluntaria de por lo menos uno de los cónyuges por más de 60 días".

OFICIALISMO. La bancada oficialista defendió la propuesta argumentado que es una forma de "aggiornar" la legislación vigente a los cambios de la sociedad.

BLANCOS. Entre los nacionalistas, hubo dos visiones: una defendida por Luis A. Lacalle Pou que se basó en que una medida de ese tipo vulnera la institución familiar. Otra defendida por Alvaro Lorenzo que, si bien aclaró que compartía la necesidad de actualizar la legislación, se oponía a la forma en que estaba redactada.

COLORADOS. Alberto Scavarelli planteó objeciones por la forma del proyecto. Carlos Signorelli fue el único legislador opositor que respaldó la propuesta.

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