Una situación de estancamiento en las negociaciones entre el gobierno y los partidos se presentó ayer, cuando quedaron en evidencia serias dificultades para aprobar la Rendición de Cuentas por la falta de apoyo político, y como derivación, para la derogación del adicional del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP) que propone el Partido Nacional.
Aunque el Partido Nacional espera una propuesta del Poder Ejecutivo para eliminar el adicional del IRP, son prácticamente nulas las posibilidades de que haya un acuerdo por las condiciones que se supo que interpondrá el gobierno, que espera obtener una sustitución de los ingresos que no percibiría por el IRP con la suba del IVA al gasoil del 14% al 23% y la aplicación de un impuesto al agua. En esos términos, el entendimiento con el Partido Nacional "es imposible", dijeron a El País fuentes de esa colectividad política.
A su vez, representantes de la bancada del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) ya trasmitieron al gobierno que no votarán el proyecto de Rendición de Cuentas por oponerse al concepto de artículo único y a la ausencia de refuerzo de rubros en áreas que consideran claves.
Frente a tal panorama, en vísperas del inicio de la consideración de la Rendición de Cuentas en el Parlamento se avizora que la ausencia de respaldo provocará que se mantenga vigente la última Rendición de Cuentas con el régimen de gastos ya previstos en el Presupuesto quinquenal.
Conociendo el condicionamiento de los blancos respecto a abatir el adicional del IRP, para el gobierno también es un hecho que el acuerdo será impracticable, dado que únicamente accedería a aliviar la carga del IRP sobre los sueldos menores y no a todos quienes pagan el adicional, dijeron a El País fuentes oficiales.
IMPUESTOS NUEVOS. En los ingresos del Estado, el IRP tiene una significación muy importante: el porcentaje sobre recaudación del gobierno central fue, en el año 2000, del 7,3%; en el año 2001, creció al 7,9%; y finalmente en el año 2002 continuó aumentando, alcanzando el 8,9%.
En el curso de la última reunión sostenida por los senadores del Partido Nacional Luis Alberto Heber, Guillermo García Costa, Jorge Larrañaga y Francisco Gallinal, el ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, les trasmitió que se debía considerar que el Estado no perdiera recaudación mediante la posibilidad de aprobar otros impuestos. En ese sentido, planteó subir el Impuesto al Valor Agregado sobre el gasoil, llevándolo del 14% al 23%, y aplicar un tributo al agua potable, pero los blancos lo rechazaron de plano.
El gobierno se encuentra fuertemente condicionado para resignar ingresos, dado que voceros oficiales han coincidido en señalar que existen dificultades para el cumplimiento de las metas fiscales previstas para la segunda mitad del año en curso, lo que se produciría debido fundamentalmente a la desaceleración de los precios minoristas, hecho que atenuó el efecto de la inflación sobre los gastos del Estado.
Aunque el panorama es desalentador, en el curso de las negociaciones surge la posibilidad de modificar el IRP para que alcance a los profesionales, que pasarían a pagar por sus ingresos reales de acuerdo con una escala a definir, en lugar de aportar por un ficto como sucede ahora. En un principio el gobierno propuso gravar a las empresas unipersonales, pero los blancos también lo rechazaron.