Los festejos a Iemanjá convocaron a miles de personas a la playa Ramírez. Como todos los años, enviaron sus ofrendas y pedidos en pequeños barcos y objetos flotantes hacia la alta mar.
Las corrientes, los vientos y la bajante trajeron mucho de vuelta. La playa Ramírez aparecía ayer de mañana repleta de las flores y pequeños objetos ofrendados.
Algunos se acercaron a buscar algo valioso entre los restos, antes de que la Intendencia empezara los trabajos de limpieza en doble turno para que la playa dejara de ser escenario del culto popular y volviera a ser un lugar de esparcimiento.