Después del crimen la familia vio al asesino "sereno y en paz"

Crimen. La Justicia no duda sobre quiénes fueron los autores materiales

2008-03-13 00:00:00 300x300

Rosario Renzo Rossello

Durante cuatro horas y media declaró Pablo Borrás, el principal acusado por el cuádruple crimen. También otro de sus cómplices. Ya entrada la noche lo hicieron los dos restantes. Para la Justicia no hay dudas en cuanto a los autores materiales.

La misma agitación que un día antes se vivió en Nueva Helvecia, se trasladó ayer a la vecina ciudad de Rosario. Frente a la amplia casona de dos plantas que alberga al Juzgado Letrado de Primera Instancia se congregaron decenas de curiosos.

Los rosarinos hicieron la vigilia a la espera del fallo que enviaría a la cárcel a Pablo Borrás y sus tres cómplices directos.

Dos abogados de oficio y un abogado patrocinante estuvieron en la sala de audiencias. A las 15.30 Borrás y otro de los principales involucrados en los asesinatos de Alicia Schwyn (72), Alicia Borrás (32), Daniel Bentancourt (42) e Higinio Mesa (74) llegaron a la sede judicial en dos camionetas policiales. Se los vio algo aturdidos, con las cabezas hundidas entre los hombros y las manos esposadas a la espalda.

En buena parte de la jornada ellos fueron los protagonistas de la indagatoria que la jueza Gloria Rodríguez condujo, según fuentes del caso, con rigurosa meticulosidad. Recién a la hora 20.03 los otros dos involucrados en la masacre fueron conducidos al Juzgado.

La jueza empleó un promedio de tres horas de interrogatorio por cada uno de los detenidos. "Se propone llegar hoy mismo al fallo, sin importar a la hora que termine", comentó una fuente de la sede judicial.

INDICIOS. Los policías que estuvieron a cargo de la investigación inicial llevaron ayer varios de los elementos recogidos durante las últimas actuaciones. También declaró la médica forense Ana Costa, a cuyo cargo estuvo el primer examen de las víctimas. Como se informara oportunamente, el examen médico forense fue completado por una junta encabezada por el médico legal Guido Berro.

El informe forense permitió contrastar las declaraciones de los imputados con los indicios hallados en los exámenes. Si bien la clasificación de las heridas, entre aquellas que fueron mortales y las que tuvieron carácter lesivo, había sido establecida desde el informe primario, algunos aspectos aún no estaban del todo claros. Uno de ellos es el relativo al embarazo de Alicia Borrás, que según sus familiares era ya una gestación de tres meses, aunque la revisión forense no halló evidencias del estado de gravidez.

De todas formas, indicaron las fuentes, la ejecución del crimen fue plenamente demostrada por las pruebas que procesaron los técnicos del Instituto Técnico Forense. Sobre la medianoche, la médica legal se retiró sin hacer declaraciones.

CIRCUNSTANCIAS. Si bien la forma en que sucedieron los hechos parece estar clara para los investigadores del caso, algunas circunstancias continúan siendo complejas.

La relación entre Pablo Borrás y Daniel Bentancourt es un aspecto que guarda interrogantes. Por lo pronto, Bentancourt terminó siendo una víctima más del plan urdido por Borrás con el objetivo de apoderarse del dinero, unos U$S 20.000 guardados en la caja fuerte de la estancia "La Teoría". No obstante, en Nueva Helvecia muchos vecinos recuerdan que los "primos" solían verse, sobre todo cuando Bentancourt viajaba a la ciudad para vender los quesos que producía el tambo. A veces junto a su compañera Alicia y otras solo.

Locuaz y extrovertido, había dejado de ser el modesto vendedor de libros que era al llegar a la ciudad cuatro años antes. Muchos vecinos dicen que últimamente se había apegado más a su papel de "hacendado" y le gustaba hablar de dinero y negocios. Ahora muchos se preguntan si, inadvertidamente, Bentancourt no habrá desencadenó el plan de Borrás.

VIOLENTO. Tanto en Nueva Helvecia como en Rosario, Pablo Borrás es recordado como un individuo pendenciero. Este enfermero de 33 años solía trabarse en fuertes discusiones. "Cuando las cosas se ponían feas y se lo sacaba para afuera, él no protestaba", observó el dueño de un club rosarino que se había topado con él en varias oportunidades. Aunque problemático, nadie hubiera imaginado hace una semana que podía terminar involucrado en un crimen de esta naturaleza.

Tampoco sus "compinches" son conocidos como personas violentas. Si bien dos de ellos poseen antecedentes por hurto y tentativa de hurto, para la Policía no constituían un problema. Ahora todos enfrentan al menos tres décadas entre rejas.

El padre: "Arrepentido no está", dice Gabriel Borrás

"Me llama la atención la sangre fría que tiene, yo lo vi estos días que iba en la bicicleta a trabajar a Valdense como si nada. Hace tres años y medio que no hablo con él, pero arrepentido no está". Don Gabriel Borrás (59), es monteador curtido y padre de cinco hijos. El segundo es Pablo, que responde ante la Justicia por el peor crimen del que se tenga memoria en Colonia.

Sin que le tiemble la voz don Gabriel reconoce que dejó de considerarlo como hijo desde septiembre de 2005. "Yo lo dejé vivir en la casa de mi padre, que no era sólo mía, estaba en sucesión. Pero al no aportar nada para la casa tuvimos unas diferencias, empezamos una discusión fuerte y llegó un momento que, bueno, yo me aparté porque sino… Desde que tuvimos esa discusión nunca más tuve trato con él, para mí lo mismo que estuviera muerto.

Con el único de mis hijos que tuve un problema así", relata.

Don Gabriel no describe a su hijo como un hombre violento, aunque conviene en que es irascible.

"Es una persona que se transforma cuando se mete en una discusión", apunta, "capaz que yo soy peor que él si pierdo los estribos, pero nunca me pasó de perder el control". Desde que dejó de vivir en la casa familiar la vida de Pablo comenzó a ir a los tumbos, según su padre. "Empezó a juntarse con esos muchachones, que no son amigos, son ocasionales".

Tampoco don Gabriel cree que su hijo y Daniel Bentancourt hayan trabado amistad. "Puede ser que se vieran y hablaran, pero Daniel era un muchacho así, muy charlatán, como buen vendedor que tiene que andar hablando con todo el mundo, pero de ahí a que fueran amigos no creo", opina.

Se veían en velorios y festejos

Don Gabriel Borrás, el padre del asesino, sostiene que la relación con Alicia Schwyn y sus hijos era prácticamente nula, "siempre decíamos que nos veíamos nada más que en los velorios de la familia". Menor aun era el trato de Pablo con su tía abuela: "si fue tres o cuatro veces a la estancia es mucho". Según contó Selva Rodríguez, la madre de Pablo Borrás a Observa, la última vez que la familia entera se había reunido fue en agosto, en un cumpleaños en el que Pablo se encontró con su tía abuela, su prima y la pareja de esta. "El mismo día en que dicen que ocurrió el crimen, Pablo estaba acá, tomando mate de tarde. Y la hermana, cuando él se fue, me dijo que nunca lo había visto tan sereno y con tanta paz. Pobre Alicia, lo que habrá pasado. No hay explicación para haberse ensañado de esa manera", relató la madre del homicida.

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