BERNADETTE LAITANO
La singularidad caracteriza a HIP 14033 b. Pertenecía a una galaxia enana que fue devorada por nuestra Vía Láctea, "sobrevivió" a la expansión de la estrella que orbita y fue descubierto por un telescopio de 26 años de antigüedad.
Durante los últimos 15 años, los astrónomos han detectado alrededor de 500 planetas orbitando cerca del Sistema Solar, pero hasta ahora nunca se había confirmado la existencia de ninguno afuera de la Vía Láctea. Sin embargo, una investigación realizada por el Instituto Max Planck de Astronomía, en Alemania, permitió detectar un planeta de origen extragaláctico, a 2.000 años luz de la Tierra, en la constelación Fornax, en el hemisferio Sur.
El planeta HIP 13044 b, tal su nombre, perteneció a una galaxia enana vecina, en lo que se conoce como corriente Helmi, pero terminó en la Vía Láctea al ser "devorado" gravitacionalmente por nuestra galaxia hace entre seis y nueve billones de años.
Los astrónomos, que presentan el hallazgo en la revista Science, lo describen como "canibalismo galáctico".
"El descubrimiento es muy emocionante", afirma Rainer Klement en la publicación. "Por primera vez se ha descubierto un sistema planetario en un grupo estelar de origen extragaláctico. Dadas las grandes distancias implicadas, no hay hasta ahora detecciones confirmadas de planetas en otras galaxias, pero aquella fusión cósmica nos puso un planeta extragaláctico a nuestro alcance".
Otra de las rarezas de HIP 13044 b es que orbita una estrella vieja llamada HIP 13044 que, durante su período de expansión, en la fase de gigante roja, casi lo engulle. Esto ocurre cuando una estrella que no es excesivamente masiva consume todo el hidrógeno, es decir, el combustible, y se expande. Ahora, la estrella volvió a contraerse, pero se espera que tenga otra fase de expansión en un futuro.
El resto de los planetas que la orbitaban no corrieron con la misma suerte que HIP 13044 b y fueron engullidos durante la fase de gigante roja.
Los astrónomos estiman que la velocidad de rotación de la estrella HIP 13044 es más rápida que lo que era antes. Por otra parte, HIP 13044 b completa la órbita en 16,2 días, un tiempo menor al que lo hacía antes. Los científicos creen que, previo a ese acontecimiento, la órbita pudo estar más lejos.
"En ese proceso de expansión puede haber quedado material en torno a la estrella que haya frenado al planeta, por eso termina acercándose a la estrella. Hay rotación rápida de la estrella y traslación del planeta, también rápida", explica a El País Gonzalo Tancredi, doctor en astronomía y director del observatorio Los Molinos.
LA SILLA. Los telescopios de última generación utilizados para este tipo de investigaciones poseen entre ocho y diez metros de diámetro.
Sin embargo, en el hallazgo de este extraño planeta se empleó un telescopio comparativamente mucho más pequeño, de 2,2 metros de diámetro, y que está en funcionamiento desde el año 1984.
Este telescopio se encuentra en La Silla, Chile, en el Observatorio Europeo Austral (ESO). Se trata de uno de los tres sitios que ESO utiliza en ese país. Los otros dos son el de Paranal y Chajnantor.
Lo que permitió el descubrimiento de HIP 13044 b fue su detector de alta resolución y una buena estrategia de observación astronómica.
ÚLTIMA EXPANSIÓN. En el artículo, los astrónomos agregan que, probablemente, el Sol experimentará lo mismo dentro de 5.000 millones de años.
"Hasta ahora, prácticamente no se han explorado las estrellas de este tipo en su fase tardía de evolución, en busca de planetas a su alrededor", señalan los investigadores. Por eso, el comportamiento de HIP 13044 b ofrecería pistas relevantes sobre el destino de nuestro propio sistema planetario en un futuro.
Actualmente, la estrella HIP 13044 está quemando helio en su centro, pero no se descarta que vuelva a expandirse y, en ese momento, engullirá al planeta ahora descubierto.
"Nuestro Sol está en una fase madura. Ya han transcurrido unos 4.500 millones de años desde la formación del Sistema Solar y van a transcurrir otros 4.500 millones de años hasta que comience esa otra fase de expansión del Sol, hasta la fase de gigante roja. En esa expansión, los planetas más interiores, es decir, Mercurio, Venus y la Tierra, terminarán siendo engullidos por el Sol", explica Tancredi.
"Esta estrella (la HIP 13044) todavía está transitando una fase intermedia, va a tener posiblemente otra expansión más y ahí quizá termine también engulliendo a este planeta", agrega el especialista.