Del pasillo del ómnibus a la pasarela de la fama

Historia. Comenzó en un 402 de Coetc; hoy están en la final de Soñando por Cantar

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Los Sureños uruguayos clasificaron para las finales de Soñando por Cantar que se realizarán en Buenos Aires a fines de este año, quizás en el estadio Monumental de River Plate. Antes, su público mayoritario estuvo en los ómnibus capitalinos.

Desde Amsterdam hasta París, no fueron pocos los músicos uruguayos que, exiliados por diversos motivos, se ganaron la vida cantando en los ómnibus o en los metros. Pero en Uruguay en cambio, hasta que peruanos y bolivianos implantaron esa modalidad, ningún artista local se atrevía. A fines de los `80, el intercambio social entre los pasajeros era casi nulo. Imperaba la timidez colectiva, no había celulares, pocos hablaban en voz alta y los vehículos del transporte capitalino carecían de un timbre para solicitar parada. Había que chistar.

Ya al inicio de este siglo XXI, la actuación en los pasillos del ómnibus había sin embargo dejado de ser una tendencia de los `90 para convertirse en una fuente laboral estable o bien ocasional.

En el 2000, Richard Sánchez, la voz principal de Los Sureños, pasó a la lista de desocupados, al cerrar la fábrica de soda en que trabajaba. Antes, se había desempeñado en el oficio que le enseñó un tío: el armado de zapatos, a mano o máquina. Llegó a trabajar en eso en Buenos Aires, durante la presidencia de Alfonsín. Pero extrañaba demasiado y abandonó, cosa que no hizo su tío, quien llegó a montar una fábrica.

De lentes negros, para controlar la vergüenza, Sánchez comenzó a subir a los ómnibus, formando un dúo con Fernando Almiñana, que estaba en la misma situación, y hoy también integra el cuarteto folclórico Los Sureños. En el primer viaje, en un 402 de Coetc, la "manga" les reportó apenas $ 1.50, aunque recibieron aplausos. En el segundo, la recompensa llegó a una ovación y $ 100. Desde ese momento, Sánchez nunca más usó los lentes negros, comenzó a sacar jornales de hasta $ 800 y terminó pagando todas las cuotas de una casa que compró en la Curva de Maroñas.

Almiñana empero consiguió pronto un puesto en una heladería y Sánchez debió encarar cada jornada en solitario. Con su voz y una pista musical. En este sentido, fue el primero que cantó con un "topito" bajo un brazo, es decir un equipo de audio portátil. Interpretaba un tema de David Bisbal.

Después de esos tiempos, Sánchez armó un segundo dúo, esta vez con Ricardo Ibarra, la voz de apoyo y uno de los dos guitarristas de Los Sureños. Salían desde una farmacia ubicada en 8 de Octubre y Silvestre Pérez. Allí guardaban la viola.

Su hit fue Canción del adiós, de José Ángel Buesa, el tema que musicalizó Horacio Guaraní. "En la línea del 121 hicimos platales", dice Richard Sánchez.

A Sánchez e Ibarra se sumó luego Willy Cuadro (guitarra y voz). Con ese formato de trío, llegaron a cantar en 2007 en el Festival de Durazno.

"Fue la primera vez que pisamos un escenario grande, que estuvimos frente a tanta gente, unas 50.000 personas", confiesa Sánchez. "Antes habíamos ido a cantar en la Junta Local, y fue Vidalín, que era el intendente, quien le dijo a Jesús Correa que nos metiera en el festival como fuera".

Willy Cuadro no integra ahora el grupo Los Sureños, por razones de trabajo. En su lugar está Almiñana. Y se sumó también Oribe Tomé, quien fuese componente del ex-Cuarteto Zitarrosa.

"Yo ahora también estoy trabajando en un taxi. Pero voy cuando quiero. Espero que el patrón me eche y no me echa", dice Richard Sánchez, mientras se ríe y comenta: "él ya sabe cómo es esto, lo que estamos viviendo; de los últimos diez días fui dos a trabajar".

Por descontado que en menos tiempo se puede ganar más como cantante callejero, pero sucede que en tiempos de éxito más vale cuidarse la gola.

"En el taxi hago doce horas y me llevo ocho gambitas. Lo mismo que puedo hacer cantando en los ómnibus desde las 9 de la mañana hasta la una de la tarde, más o menos", agrega.

Desde hace ocho años, Los Sureños actúan asimismo los domingos, en la feria de Tristán Narvaja. En el cruce con Colonia, además de cantar, venden a $ 100 copias de los tres discos que han grabado hasta ahora de modo bastante artesanal.

Desde las 11:00 hasta pasado el mediodía venden casi todos los CD, 50 ejemplares.

Hace años que Los Sureños son convocados también para cantar en fiestas particulares. En los ómnibus, si se los consulta, reparten tarjetas para concretar las contrataciones. Después de la experiencia triunfal en Soñando por Cantar, la demanda se ha incrementado.

"Gracias a Dios nos llaman de todos lados. Vamos al barrio más humilde como a todos lados. Y brindamos el mismo espectáculo".

Otro punto de la ciudad en donde se puede escuchar a Los Sureños es el escenario del Casino del Parque Rodó. La próxima actuación será el viernes 27 de mayo a las 18 horas.

Richard Sánchez, que ha salido en varios carnavales cantando en revistas y parodistas, adelantó a El País que ya tienen temas propios aunque no los interpretan en la calle. Hoy es probable que se los vea de nuevo cantando en los ómnibus.

Premio: Los Sureños "despeinaron" al jurado en Montevideo e irán a las finales en Bs. As.

Quién es quién en los sureños uruguayos

Oribe Tomé.

Tiene 49 años. Desde hace cinco forma parte del grupo folclórico uruguayo Los Sureños. En su carrera de guitarrista, se destaca por ejemplo su desempeño en el conjunto de guitarras fundado en los noventa con el nombre Cuarteto Zitarrosa. Participa de las actuaciones en la feria de Tristán Narvaja.

Richard Sánchez.

Tiene 46 años. Fue el principal impulsor del conjunto Los Sureños. Cantó en varios grupos de carnaval, por ejemplo, en la revista Milenio, de Mario Ríos. En los humoristas Jockers (de los hermanos Tuala) y en Smoking, con Augusto "Tuta" de Castro. Llegó a ensayar en La Milonga Nacional.

Fernando Almiñana.

Tiene 44 años. En los años `80 integró el coro de la murga Falta y Resto. A comienzos de 2000 conformó un dúo con Richard Sánchez, para cantar en los ómnibus. Por razones laborales dejó de cantar en la calle. Desde hace un año se integró al conjunto Los Sureños. Es una de las voces del mismo.

Ricardo Ibarra.

Tiene 47 años. En el año 2003 dio origen a Sentires del Sur, un dúo junto a Richard Sánchez. Desde esa fecha también ha venido cantando en los ómnibus. Junto a Sánchez y Willy Cuadro formaron el trío Los Sureños que participó con éxito en el festival de Durazno organizado en 2007.

Clientes felicitan al verdulero finalista

El regreso a su trabajo no fue el mismo para Diver Martínez, después que fuera elegido como finalista en la primera gala del programa "Soñando por cantar" en el palacio Gastón Guelfi (Peñarol) de Montevideo el pasado jueves 11 de mayo.

Diver trabaja como verdulero en el supermercado de calle Uruguay y Paraguay. El domingo pasado, mientras elegía verduras, una señora lo felicitó por su desempeño y por haber sido seleccionado entre los 15 participantes de ese día en el programa argentino.

Enseguida, otra mujer a la que Diver le pesaba distintas bolsas con verduras le dijo: "¡Ah! ¡¿Eras vos?! Yo vi el programa el otro día y pensé: Tiene cara conocida, así que es de acá que te sacaba. ¡Te felicito!".

El jueves pasado Diver Martínez cantó el tema Y me dijeron, la versión de Claudio Basso. Le dedicó la canción a su padre que ya no está. El cantante Alejandro Lerner -uno de los miembros del jurado- le dijo: "Emocionate todo lo que quieras porque creo que ha sido una de las mejores interpretaciones de la noche".

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