DÉBORAH FRIEDMANN
Para Joaquín, Sebastián, Mirtha, María Inés, Sandra, María del Huerto y muchos otros uruguayos el año que comienza mañana será especial: podrán festejar el cumpleaños en el día que nacieron, el 29 de febrero.
El 2008 es bisiesto; tendrá 366 días en lugar de los 365 habituales. Este ajuste, que se realiza por la diferencia entre el año "solar" y el año "civil", es bienvenida por muchos, sobre todo por los que ese día cumplen años. También lo agradecen los amantes de los ñoquis, que tendrán una oportunidad más de disfrutar el tradicional 29.
Para otros, en cambio, los años bisiestos son sinónimo de desgracia y de mala suerte - un popular dicho señala "año bisiesto, año siniestro"-, hasta el punto de que evitan casarse o que intentan no hacer grandes cambios en ese año.
A Mirtha Gómez Iglesias el haber nacido el 29 de febrero hace que enfrente bromas. "Para mí es bárbaro. Me dicen: `cumplís cada cuatro años, sos más joven`", cuenta esta mujer de 67 años bien contados.
Si bien Mirtha nació en un año bisiesto, en su cédula de identidad figura que su cumpleaños es el 1° de marzo. "Dijeron que como no había 29 de febrero todos los años, me correspondía el 1° de marzo. Mi madre peleó y peleó, pero no hubo caso", comenta.
Cuando el año no es bisiesto, Mirtha festeja su cumpleaños el 28 de febrero. "Me decían que si había nacido en febrero tenía que celebrarlo en ese mes", afirma.
María Inés Briart tiene 15 años, vive en Florida y tuvo más suerte. "Estoy anotada en la cédula el 29. El neonatólogo que me atendió también había nacido un 29 de febrero. Dijo que él fue muy feliz en su vida y consiguió que me anotaran ese día", cuenta.
Para ella cumplir años un 29 de febrero es "raro y especial". "Está bueno. Por lo general lo festejo el 28 de febrero. Durante varios días me desean un muy feliz cumpleaños porque en general no saben cuándo felicitarme", comenta.
La peculiar fecha de nacimiento nunca hizo que María Inés recibiera menos regalos. Pero sí hace que cuando el año es bisiesto le guste festejarlo de un modo especial. "Este año cumplo 16, o sea que cumplo 4. Algo voy a hacer. Viene mi hermano desde España así que va a ser especial", dice.
Joaquín y Sebastián Ramos son especiales por partida doble: son gemelos y además nacieron un 29 de febrero.
Joaquín dice que de pequeño no le complicaba cumplir años ese día. "Lo que sí me marcó es que como cumplía en verano mis compañeros no podían ir", cuenta.
Cuando el año no es bisiesto como el 2008, Joaquín y Sebastián suelen festejar el día que les venga mejor. "Depende cuándo caiga. Si el 28 o el 1° caen en fin de semana, lo festejamos ahí", dice Sebastián. Sus afectos los felicitan indistintamente el 28 de febrero o el 1° de marzo. "Hay gente que dice que cumplimos el último día de febrero, pero nosotros decíamos que aún no habíamos nacido", cuenta Joaquín.
Ellos están anotados en la Dirección de Identificación Civil el 29 de febrero. El hecho de ser gemelos y haber nacido ese día les ha jugado a favor en los últimos años. "Es un tema que nos hizo ganar bastantes apuestas, sobre todo de bebidas. La cuestión es que la gente es muy incrédula y les cuesta creer que nacimos un 29 de febrero. Y si sos gemelo, peor", dice Joaquín.
Los mejores regalos que han recibido son cuando pueden festejar su cumpleaños el 29 de febrero como este 2008. "Es un poco más especial. Ahí sí tenés tu día", dice Sebastián.
Este año van a celebrar, aunque aún no saben si lo harán el mismo 29. "Es que un amigo se casa ese día y nos pidió que festejáramos el 1° de marzo. Todavía no sabemos lo que vamos a hacer", cuenta Joaquín.
También en Montevideo, María del Huerto Castilla festejará sus 80 años este 29 de febrero. El tema nunca la complicó. "Lo festejaba el 28 de febrero y siempre, igual, me regalaban", cuenta.
En Lascano, Sandra Olivera espera su próximo cumpleaños con una particular "ansiedad y emoción". "Es que aparte de cumplir años puedo celebrarlo el 29 de febrero", dice.
A Sandra su particular fecha de nacimiento no le trajo problemas. Lo que sí le sucedió es que cuando era una niña tenía una tía que se tomaba al pie de la letra el tema del año bisiesto: le regalaba una vez cada cuatro años, recuerda.
Cálculos e historia del bisiesto
POR QUÉ. El año solar tiene una diferencia con el año civil que utilizamos de 365 días al año. El solar dura 365, 25 días. Eso hace que cada cuatro años se acumule un día de diferencia y por lo tanto haya que agregarlo, explicó el astrónomo Gonzalo Tancredi.
CÁLCULO. Ese cálculo son valores aproximados por lo que el criterio general es que los años bisiestos son aquellos que son divisibles entre cuatro.
EXCEPCIÓN. La excepción es que no son bisiestos aquellos que terminan en doble cero y que no son divisibles entre 400.
HISTORIA. El origen de los años bisiestos se remonta a la Roma clásica. Aunque ya entonces se utilizaba los años de 365 días, los astrónomos habían constatado que el año civil era seis horas más corto que el solar. Para corregir esta pequeña irregularidad, Julio César hizo venir a Roma a un astrónomo de Alejandría llamado Sosígenes, que añadió un día cada cuatro años.
GREGORIANO. El año juliano tenía 11 minutos y 14 segundos más que el año solar. La diferencia acumulada hizo que el equinoccio de primavera se adelantara 10 días. Gregorio XIII decidió que tras 4 de octubre de 1582 seguiría el día 15 de octubre de 1582. Con la eliminación de estos diez días desaparecía el desfase con el año solar, y para que no volviera a producirse, se eliminaron en el nuevo calendario tres años bisiestos cada cuatro siglos.