Cuando saber nadar es un asunto de vida o muerte

Pescadores. Hijos y nietos aprenden becados en un club

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VIVIANA RUGGIERO

Más de 400 hijos de pescadores artesanales del Oeste de Montevideo aprendieron natación y primeros auxilios en cursos dictados por integrantes de la Brigada de Guardavidas de la IMM. La idea es extender la experiencia al interior del país.

En Uruguay hay 790 barcas pesqueras habilitadas por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) en las cuales trabajan más de 2.500 pescadores artesanales. Más de la mitad no saben nadar y tampoco usan salvavidas.

Todos los años se producen cientos de accidentes en el mar, incluso algunos son fatales. El Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma) no tiene un registro de cuantos pescadores mueren por año en Uruguay, pero son conscientes que en la pesca artesanal se pierden más vidas que en la pesca industrial.

Rubén González es guardavidas desde hace 35 años. Rescató a cientos de personas del mar y brindó primeros auxilios a decenas de bañistas. En el año 2001 se acercó al Comunal 17 del Cerro para ofrecer dictar clase de natación a hijos y nietos de pescadores artesanales. El motivo que lo impulsó fue la muerte de un amigo pescador que no sabía nadar porque nunca había tenido acceso a un club por motivos económicos.

La Secretaría de Deporte de la Intendencia Municipal de Montevideo aceptó la propuesta y comenzaron a dictarse los cursos en el Club Neptuno que cedió 30 becas.

Las clases se dan a niños de entre 5 y 17 años de la zona Oeste de la ciudad: Punta de Sayago, Muelle Público del Cerro, Santa Catalina y Pajas Blancas. Son dictadas por cuatro guardavidas, empiezan en mayo y culminan en noviembre. Este año se trabajó con 22 chicos de Pajas Blancas que finalizan la experiencia el próximo sábado 7. El único requisito que tienen que cumplir para participar es tener certificado médico. La elección de los alumnos está a cargo de los vecinos de los diferentes barrios. González explicó que no se pueden aprovechar todos los cupos que brinda el club porque tienen limitaciones en la capacidad de la locomoción. "Los trasladamos en un micro chico que nos presta la IMM y no tiene capacidad para llevar a más de 25 personas", dijo.

INSTRUMENTOS. Bajo la premisa de que en un accidente en el mar el pescador no tiene herramientas para defenderse más que su propio cuerpo, los guardavidas enseñan flotabilidad, nado inmerso, buscar objetos en el fondo del agua y estilos de natación.

Además, explican como descansar y manejar el cuerpo en el agua. "En la mayoría de los casos, la gente muere por pánico, por no saber flotar y porque se cansan", apunto el guardavidas. También se les da clases de primeros auxilios y reanimación para saber cómo reaccionar ante una emergencia.

González explicó que muchos de los chicos que han pasado por el curso tienen noción del agua porque crecen en contacto con ella. "Algunos quieren ser pescadores y otros guardavidas. Muchos apuntan directamente a ser pescadores porque tienen problemas en los estudios, abandonaron la escuela y esa es su única meta," agregó.

El guardavidas apuntó que la intención del equipo que lleva adelante el proyecto es que la iniciativa se extienda a otros departamentos. "Es una forma de demostrar que los guardavidas somos útiles a la sociedad todo el año y que podemos darle herramientas a la gente para que se maneje de una manera responsable en el agua", agregó.

La cifra

400 Hijos y nietos de pescadores aprendieron natación en cursos dictados por guardavidas. La mayoría quieren ser pescadores.

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