Un nuevo tipo de lámparas que no tintinean, no dañan la vista y duran hasta 10 años fue creado por científicos de Estados Unidos. En 2013 comenzarán a producirlas a escala industrial; aseguran que llegaron para reemplazar a las bombitas y tubos fluorescentes.
El adiós al zumbido y al dolor en los ojos causado por los tubos de luz de la oficina puede estar más cerca. Científicos de la Universidad Wake Forest (Estados Unidos) desarrollaron una nueva fuente de iluminación que no tintinea, no se rompe y puede ser producida a gran escala.
El nombre oficial es FIPEL, acrónimo inglés de "tecnología electroluminiscente inducida por polímeros". La explicación del proceso técnico es algo compleja. Vamos por partes. Los polímeros son macromoléculas formadas por la unión de moléculas más pequeñas.
Las nuevas lámparas están hechas a base de tres capas de polímeros blancos que contienen un pequeño volumen de nanomateriales. Los nanomateriales son piezas tan pero tan pequeñas que su tamaño es mil millones de veces más pequeño que un metro.
Por allí, por esas ínfimas piecitas fluye la corriente eléctrica, las hace brillar, y gene-ran luz. El resultado: una fuente de iluminación suave y blanca, sin el color amarillento de las lamparitas convencionales ni el tono azulado de los LEDs.
"Es muy común que la gente se queje porque los tubos fluorescentes les generan molestias en los ojos. Además, su zumbido es capaz de exasperar a cualquiera que se siente en un escritorio y lo tenga sobre su cabeza", comentó David Carroll, autor principal de la investigación.
"Las luces que creamos nosotros pueden resolver ambos problemas, el encandilamiento y el ruido", aseguró Carroll, desde la Universidad Wake Forest, en Carolina del Norte. Los resultados fueron publicados en la revista científica Organic Electronics.
Lo que hicieron Carroll y sus colegas fue utilizar la matriz de polímeros diseñada con nanomateriales para convertir la carga eléctrica en luz. Esto fue lo que, según explicaron, les permitió crear una lámpara tan diferente a las existentes.
Una de las particularidades de la nueva fuente lumínica es que genera un tipo de luz muy similar a la del sol, la fuente mejor aceptada por el ojo humano. Además, puede ser adaptada para brillar con otros colores y en cualquier forma.
Lo importante, indicaron los técnicos, fue haber descubierto cómo producirlas. A partir de ahora los soportes y utilidades pueden variar, ya sea para iluminar un espacio pequeño como para dar luz a las plantas de los centros comerciales.
El equipo de científicos es el primero en diseñar lámparas FIPEL a gran escala que sean capaces de reemplazar la luz de las oficinas y estén basadas en luz blanca natural. Asimismo, según dijeron, son dos veces más eficientes que las lamparillas convencionales y tanto como los LED.
AHORRO. En los últimos años, varios han sido los intentos de fabricar lámparas de bajo consumo. Las lámparas LED (Light Emitting Diodes) pasaron de ser luces indicadoras en aparatos electrónicos a ser ampliamente utilizadas por su brillo y eficiencia, empleadas sobre todo en grandes edificios.
Otro gran paso fueron las llamadas lamparitas orgánicas LED (OLEDs), que además de una mayor eficiencia prometían una mejor luz que las lamparillas convencionales.
Su gran ventaja sobre las LED era que podían adaptarse a diversas formas, incluyendo pantallas de televisión de alta definición.
Pero el profesor Carroll cree que las luces OLED no han cumplido determinados requisitos: "No duran mucho y no son muy brillantes", apuntó. "Hay un límite en la cantidad de brillo que se obtiene de ellas; si le aplica demasiada corriente se funden", aseguró.
Sin embargo, según Carroll, las lámparas FIPEL no tienen esos problemas. "Lo que descubrimos fue una nueva forma de hacer luz más que calor. Nuestras lámparas no contienen mercurio, no tienen sustancias químicas cáusticas y no se rompen, porque no están hechas de vidrio", agregó.
El científico estadounidense también dijo tener fe en la durabilidad de las nuevas lámparas de luz blanca. Según él, tiene una en su laboratorio que pasan los años y no se quema. Lleva casi 10 años allí.
El paso de las luces tradicionales a las lámparas FIPEL, de plástico, no será instantáneo, aunque probablemente irán apareciendo poco a poco en el mercado, en función del precio y su ahorro energético.
Carroll afirma que la nueva luz es de fabricación barata y tiene un "socio corporativo" interesado en producirla. Cree que la primera serie saldrá a la venta en 2013.
El científico dirige el Centro de Nanotecnología y Materiales Moleculares de la Universidad Wake Forest. Junto a su equipo ha generado otros tipos de tecnología innovadora como por ejemplo una planta que utiliza calor humano para cargar pequeños dispositivos de electrónica.
"Creamos lámparas que no tienen mercurio ni sustancias químicas, y son irrompibles", David Carroll.