Calor, humedad, vapores, luces... Ese es el clima reinante en el baño, en cuyos estantes descansan cremas, geles, lociones, champús y demás cosméticos abiertos y en uso. Pero, ¿es esa la forma en que debemos conservar en óptimo estado los productos de cuidado personal que adquirimos a alto precio?
Todo producto cosmético debe estar bien tapado. Los comprados en góndolas y farmacias tienen conservantes que no matan bacterias ni hongos. Si el pote está mal cerrado, o si la persona que toca la crema no se lavó las manos, el producto se contamina. En estos casos, si alguien utiliza el producto sin darse cuenta no pasará nada siempre y cuando la piel esté muy sana. Pero si el producto penetra por una pequeña lastimadura, ésta se puede infectar.
Los cosméticos deben evitar la luz solar directa. Pero también puede afectarlos la luz artificial. En el caso de los geles, que son 100% acuosos y que tienen colorantes (por ejemplo, los champús y los jabones líquidos), la luz puede causar una variación del color volviéndolos amarillentos. En principio, esto no tiene consecuencias, siempre que no haya turbiedad ni olores desagradables en la sustancia.
Lo indicado es mantener los productos a temperatura ambiente. Cada fórmula tiene una temperatura límite que puede soportar. Si ésta no se respeta, el producto se desestabiliza, es decir, cambia de color, se produce una cristalización de ceras y puede cortarse, apareciendo una capa de líquido por encima. Toda fuente de calor y de humedad conspira contra la conservación de las propiedades de un producto. Se debe evitar las variaciones de temperatura en el ambiente donde se guardan los cosméticos. Sobre todo se ven afectadas las formulaciones con componentes proteicos, como el ADN, el colágeno o la elastina. Estos se desnaturalizan con los cambios de temperatura. ¿Lo ideal? Un ambiente oscuro, seco y fresco para mantener una crema en buen estado.
LA NACION /GDA
Renta vitalicia a cambio de hipoteca.
Casi 3 millones de personas mayores de 65 años tienen interés en entrar en el mercado de la renta vitalicia y la hipoteca inversa en España. Se trata de un préstamo garantido con una casa de su propiedad, y al que harán frente los herederos del inmueble tras el fallecimiento del anciano, en caso de que optaran por quedarse con ella.
Algunos mitos sobre el chocolate.
Engorda, sólo si se come en abundancia. A diferencia de lo que se piensa, no favorece el acné, este se debe a factores propios de la adolescencia. Provoca caries por la elevada dosis de azúcar, pero también influye su adhesividad a los dientes. La grasa del cacao no aumenta el nivel de colesterol.
Lentes de contacto y lentes negros.
No hace mucho aparecieron en el mercado lentes de contacto con protección ultravioleta, pero no llegan a proveer suficiente protección contra la luz ultravioleta como para sustituir a los anteojos de sol. Los estudios demuestran que, en general, bloquean un 10% menos.