Confirman hallazgo de la tumba de San Pablo

Después de varios años de trabajos arqueológicos, el Vaticano confirmó ayer que el sarcófago encontrado debajo del altar de la basílica de San Pablo, efectivamente contiene los restos del apóstol. En una losa que se encuentra sobre el sepulcro, se puede leer una inscripción en latín que dice: "Pablo, apóstol y mártir", que habría sido colocada en el año 390 de la era cristiana. De acuerdo a lo expresado por el arcipreste del templo, el cardenal Andrea Lanza di Montezemolo, la Iglesia no tiene dudas de la autenticidad de la reliquia, y personalmente aspira a dar el próximo paso, que sería la apertura del sarcófago; aunque para llevarlo a cabo es necesaria la expresa autorización del Papa.

El Vaticano anunció ayer oficialmente que el sarcófago hallado bajo el altar mayor de la basílica romana de San Pablo, efectivamente contiene los restos del apóstol. Después de varios años de excavaciones arqueológicas, la Santa Sede confirmó en conferencia de prensa la autenticidad de la reliquia.

Se trata de un descubrimiento de gran valor arqueológico pero también espiritual para la religión cristiana, ya que en ese lugar se levantó la basílica, siguiendo la creencia de que era el lugar donde había sido enterrado San Pablo. Hecho que, hasta ahora, no había podido ser comprobado. "No hay ninguna duda que el sarcófago encontrado bajo el suelo de la basílica de San Pablo es el del apóstol", explicó el arcipreste del templo, el cardenal Andrea Lanza di Montezemolo.

Los arqueólogos comenzaron sus excavaciones en el 2002 y sólo el mes pasado pudieron sacar a la luz el sarcófago, que data al menos del año 390, y que yacía olvidado entre los estratos de los templos que fueron construidos uno sobre el otro. En la losa sobre el sepulcro se puede leer en latín: "Paulo Apostolo Mart" (Pablo, apóstol y mártir) y se observa el agujero que se realizaba para poner en contacto la reliquia con el altar, pero también para que los peregrinos pudieran introducir trozos de tela que llegaran a tocar los restos. El sarcófago será expuesto a los fieles en la Basílica de San Pablo cuando se termine completamente de examinar, pero aún no se ha decidido si se abrirá para analizar los restos del apóstol.

Según el cardenal Lanza di Montezemolo, sólo el Papa puede decidir la apertura del sarcófago y aún no se ha expresado sobre esto. De autorizarlo, esto podría desvelar nuevos misterios de la tradición cristiana pues se desconoce si también se encuentra bajo la basílica la cabeza de San Pablo, que fue decapitado en el año 65 por orden del emperador romano Nerón.

El emperador Constantino, a principios del siglo IV edificó la primera Basílica en torno a la tumba y luego, los tres emperadores posteriores se dedicaron a su ampliación.

Las excavaciones permitieron ubicar la fecha de construcción del sepulcro a finales del siglo IV. Después de la reconstrucción de la nave central de la iglesia por el Papa León Magno, al haber sufrido deterioros después de un terremoto del 433, en el que el sepulcro quedó sepultado por las ruinas. En 1823, la Basílica sufrió a raíz de un incendio su casi total destrucción, y tuvo que ser nuevamente reconstruida en 1854, sepultando definitivamente la tumba. En las excavaciones se han descubierto objetos del siglo XIX, anteriores a la reconstrucción, seguramente perteneciente al convento de entonces.

Durante el jubileo de 2000, el obispo Marcello Costalunga, entonces administrador pontificio de la basílica por la insistente petición de los peregrinos que querían venerar las reliquias del apóstol, pidió el permiso de investigación. En 2002 comenzaron la búsqueda arqueológica mediante túneles para no dañar el altar mayor (En base a EFE).

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