Los días calurosos anuncian la llegada del verano: la estación más esperada del año representa, para la mayoría de las personas, disfrutar del tiempo libre, el ocio y la playa.
Como contrapartida, las temperaturas altas fomentan el incremento de enfermedades estacionales, algunas poco deseables, como las patologías del aparato digestivo. "La solución es prevenir, prevenir y prevenir", reitera el médico Carlos Baroffio, jefe de policlínicas de la UCM.
Sin embargo, a algunos no les queda más remedio que curar. En los últimos quince días, la Unidad Coronaria Móvil ha registrado un incremento de las consultas por enfermedades gastrointestinales: de las 800 consultas diarias en móvil, un 15% son por patologías del aparato digestivo, la más común la gastroenterocolitis de origen viral, y de las 600 consultas diarias en clínica, un 10% son por la misma razón.
De acuerdo a Baroffio, esto significa que el porcentaje de las consultas por patologías gastrointestinales en verano se duplica con respecto al invierno.
Baroffio asegura que este aumento siempre se registra con la llegada del calor, y que existe una relación inversa entre las consultas por enfermedades gastrointestinales y las afecciones respiratorias, que en invierno representan un 25% de las consultas que reciben. "Son enfermedades estacionales, y este brote no está fuera de lo previsto", afirma.
DIARREAS. De ahí el énfasis que el médico hace en la necesidad de prevenir, aunque la mayoría de los casos que recibe son benignos. "Un 90% de las consultas son por gastroenterocolitis de origen viral", explica.
La gastroenterocolitis es una inflamación del tubo digestivo, que presenta con vómitos, diarrea, dolor abdominal tipo cólico y en algunos casos con fiebre, chuchos de frío y dolores en las articulaciones y músculos. Las infecciones más comunes son las de tipo viral, que se manifiestan en no más de 2 a 4 días.
Se registra un aumento de estas patologías en verano, ya que se consumen más alimentos crudos que no son lavados de manera adecuada o alimentos que pueden estar en mal estado debido al calor. El contagio, no obstante, se da por contacto humano, por vía oral y fecal.
Por esta razón, los especialistas recomiendan que se extremen los cuidados en la higiene, en las instalaciones sanitarias, un buen lavado de los utensilios de cocina y la preparación adecuada de los alimentos crudos.
A menos que las infecciones sean de tipo bacteriano o parasitario, que requieren el tratamiento con antibióticos o antiparasitarios, el tratamiento para la gastroenterocolitis viral es de tipo sintomático: una buena hidratación, dieta adecuada y reposo. Baroffio desaconseja el uso de antidiarreicos, ya que enlentecen el mecanismo intestinal.
El cuadro de diarrea, vómito y fiebre dura entre 48 a 72 horas, y a partir de ese entonces retrocede. Si dura más tiempo, se debe acudir al médico ya que puede causar deshidratación, especialmente en niños y ancianos, que representan la población más débil.
Cuidados
La diarrea requiere un tratamiento sintomático con mucho reposo, hidratación y una dieta adecuada. O sea, evitar los azúcares, frutas y verduras crudas, lácteos y harinas. Los alimentos deben estar bien cocidos. Se recomienda el consumo de arroz blanco, polenta, puré, caldo de zanahoria, churrasco, pollo hervido, galleta de arroz, gelatina dietética y agua mineral sin gas. Los especialistas no recomiendan el uso de antidiarreicos.
Para evitar las afecciones por intoxicación de alimentos, se debe mantener la cadena del frío de los lácteos, frutas y verduras, huevos, carne, pescado y mariscos, y consumir preferentemente mayonesa industrializada.