Un corazón totalmente artificial, destinado a personas con insuficiencia cardíaca en etapa terminal, comenzará a ser probado en humanos en 2011. Su fabricante prevé introducirlo al mercado europeo en el 2013. Especialistas piden cautela.
Carmat, una firma francesa, está en las etapas finales del test preclínico del dispositivo, confeccionado de sintéticos y tejidos naturales.
A nivel mundial, 20% de quienes esperan un trasplante cardíaco fallecen mientras aguardan la operación. Ese es el grupo que podría llegar a beneficiarse si funcionan las pruebas y este nuevo corazón artificial ingresa al mercado.
El aparato, por su tamaño, peso, materiales y funciones es muy similar al corazón real, y podría llegar permanecer en el cuerpo durante cinco años.
La duración es, precisamente, uno de los aportes que tendría este modelo. Los corazones artificiales disponibles actualmente se utilizan mientras el paciente espera un donante compatible para el trasplante definitivo.
"Hay unos 200 modelos diferentes de los llamados `corazón artificial`. Se usan como puente en situaciones extremas. Hasta ahora, ninguno ha demostrado tener una fiabilidad para otro uso más prolongado", señaló a El País el cirujano cardíaco Juan Manuel Giambruno, inventor de uno de estos dispositivos.
Hasta ahora, el gran problema que han tenido los corazones artificiales es la morbilidad asociada. No existe ningún sobreviviente con un corazón artificial total, dijo Pedro Becker, cardiólogo del Hospital Clínico UC y director de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular.
Los problemas que surgen con estos aparatos son básicamente dos: generación de coágulos e infecciones.
DIGITAL. La propuesta de Carmat, sería, de concretarse, la primera prótesis automatizada. El dispositivo, que se colocaría tras la extirpación del corazón enfermo, es impulsado por dos motores eléctricos en miniatura y usa la información recogida por censores para imitar la actividad del órgano natural. Recibe instrucciones mediante un microcontrolador, accionado por inducción electromagnética a través de la piel o por un aparato implantado detrás del oído.
Alain Carpentier, reconocido cirujano-científico que forma parte del equipo que desarrolla el dispositivo, señaló a fines del año pasado que en lugar de recoger antiguos modelos de corazón artificial construidos a partir de investigaciones con animales, ellos utilizaron herramientas de la revolución digital.
Justamente, para el cirujano cardíaco Ramón Scola -quien participó de la única implantación de un corazón artificial efectuada en Uruguay-una de las novedades de este aparato es que utiliza materiales combinados y que contaría con un software que puede medir el gasto cardíaco y aumentar la frecuencia cardíaca, mientras que los dispositivos que se utilizan actualmente manejan un ritmo fijo.
Carmat estima que el dispositivo cardíaco costará entre US$ 176.000 y US$ 226.000. Si se consideran todos los gastos, incluidos hospitalarios y quirúrgicos, saldrá algo más de US$ 315.000, un valor similar al de un trasplante.
La firma cree que el mercado potencial es de un mínimo de 100.000 pacientes por año en Estados Unidos y Europa.
De todos modos, por los costos, son conscientes que es poco probable que lo utilicen más del 10% de quienes actualmente reciben un corazón artificial.
"CAUTELA". Carmat no es la primera firma en diseñar corazones artificiales totales. SynCardia, una empresa con sede en Arizona, fabrica actualmente el único corazón artificial temporal aprobado. Su dispositivo fue implantado a más de 800 pacientes mientras esperaban un trasplante.
Abiomed, en tanto, desarrolla un dispositivo autónomo de corazón artificial, habilitado por la FDA (Food and Drug Administration) como de uso humanitario: es restringido a quienes no son elegibles para un trasplante y que, de lo contrario, enfrentarían una muerte inminente.
Varios modelos más se encuentran en desarrollo.
Becker opinó que el dispositivo de Carmat "es uno más de los tres o cuatro modelos de corazones artificiales que hay. Habrá que ver si todos los avances científicos descritos se traducen en ventajas clínicas para los pacientes", sostuvo en declaraciones a "El Mercurio" citadas por AFP.
Él es partidario de tomar con calma este tipo de anuncios porque, hasta ahora, los resultados han sido lentos.
En el mismo sentido opinó Scola: "Estos anuncios hay que tomarlos con cautela, ya que se trabaja en el tema desde hace cincuenta años. Pueden llegar a pasar varias generaciones hasta que se pueda lograr un avance sustancial". (En base a "The New York Times")
LO QUE PASA EN URUGUAY
Actualmente hay en Uruguay 17 personas que esperan por un trasplante cardíaco, dijo a El País Inés Álvarez, directora del Instituto de Donación y Trasplante. En 2009 concretaron nueve trasplantes y otros 16 pacientes se hicieron estudios previos. Hasta ahora, se colocó una sola vez un corazón artificial en el país. Fue en 2008 en el Sanatorio Americano, a una mujer de 31 años que esperaba por un trasplante, y que falleció a raíz de una infección.