BOGOTA - En medio de fuertes medidas de seguridad para evitar nuevas acciones de la guerrilla, los colombianos concurrieron hoy a las urnas para elegir a sus nuevos concejales, alcaldes, gobernadores y diputados provinciales entre más de 75.000 aspirantes.
Las elecciones son para renovar por los próximos cuatro años las autoridades de más de 1.000 municipios y de 30 de los 32 departamentos del país
Estos comicios, que suceden a la votación del referendo constitucional de ayer, han sido calificados como un batalla crucial para la democracia, ya que los grupos armados buscaron interferir el proceso electoral.
"Respeto a la democracia, amor a Colombia y disciplina para buscar soluciones", dijo escuetamente tras votar hoy el presidente Alvaro Uribe, que se veía con el semblante sombrío.
El mandatario no se refirió directamente al casi evidente hundimiento de gran parte de las reformas políticas y económicas contenidas en el referendo constitucional, que él mismo promovió hasta el sábado de la votación.
A diferencia de la jornada anterior, las elecciones se desarrollan en casi total normalidad y sólo se han registrado hostigamientos armados sin consecuencias en cinco municipios y quema de material electoral en La Guajira, en el norte del país.
Durante la campaña previa, al menos 30 candidatos fueron asesinados, una docena secuestrados y unos 200 presentaron sus renuncias, un tercio de ellos denunciando que fueron amenazados de muerte.
Las autoridades divulgaron una comunicación interceptada al jefe militar de guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Jorge Briceño, que ordenaba ejecutar a aquellos candidatos a alcaldes y concejales que no hicieran tratos con los rebeldes.
Desde el año pasado, las FARC habían lanzado un campaña de amenazas para obligar a renunciar a miles de funcionarios municipales en todo el país, al mismo tiempo que el gobierno de Uribe enviaba policías y soldados a regiones que históricamente estuvieran abandonadas por la fuerza pública.
También se dio en esta elección el fenómeno de candidatos únicos en dos gobernaciones y en unos 20 municipios. En algunos casos, la prensa local y los analistas denunciaron la injerencia de paramilitares como el motivo del retiro de candidatos, aunque quienes siguieron en carrera atribuyeron el hecho a que contaban con una inmensa popularidad.
En al menos de una decena de municipios no se presentaron candidatos a alcaldes y concejales por amenazas de los rebeldes.
La Federación Colombia de Municipios indicó que entre enero de 1998 y octubre de este año fueron asesinados por grupos armados y delincuentes 63 alcaldes en ejercicio, alrededor cien concejales y un gobernador.
El interés de estas elecciones se centró principalmente en la pelea por la alcaldía mayor de Bogotá, disputada entre el periodista Juan Lozano y el sindicalista Luis Eduardo Garzón. Su importancia radica en que este cargo de elección popular es el que recibe más votos después del de Presidente de la República.
Garzón superó levemente en las encuestas a Lozano gracias al discurso social manifestado por el representante del Polo Democrático, opositor. El periodista es respaldado por el gobierno.
Para estos comicios fueron desplegados unos 270.000 soldados y policías, para impedir más ataques rebeldes como los registrados durante la votación del referendo.
El sábado, unos 13 civiles y efectivos de la fuerza pública murieron en acciones de las FARC, que incluyeron ataques, atentados explosivos, el derribo de cuatro torres de eléctricas, la quema de 18 vehículos y la incineración de la papelería de 60 mesas de votación.
AP