París - El presidente francés, Jacques Chirac, inaugura hoy el viaducto de Millau, el puente más alto del mundo, levantado en el centro de Francia para acortar la distancia entre el norte de Europa y el Mediterráneo.
Considerado como una obra de arte que aúna proeza tecnológica y belleza estética y que ha sido levantado en sólo tres años, tras otros diez de estudios, el puente se abrirá a los automovilistas a partir del jueves próximo.
Diseñado por el arquitecto británico Norman Foster, el puente sobrevuela el río Tarn, une las planicies de Rouge y Larzac (centro de Francia) y pulveriza todos los récords.
Siete pilares de hormigón, el mayor de los cuales alcanza los 243 metros (el récord anterior, con 180 metros, lo ostentaba el viaducto alemán de Kochertal), sostienen una calzada de acero de 36.000 toneladas, que sobrepasa en 23 metros la altura de la Torre Eiffel.
Con su forma elegante, su perfil ligero y su concepción armoniosa, pese a sus 290.000 toneladas de peso, el puente, de 2.460 metros de largo y 32 metros de ancho, es la porción que le faltaba a la autopista A75, La Meridiana , para unir París y el Mediterráneo de un sólo trazo por el Macizo Central.
Más allá de sus calidades estéticas y técnicas, esta obra tiene un papel económico importantísimo para el departamento de Aveyron, la región de Auvernia y la integración del mercado europeo, al tiempo que elimina el último gran cuello de botella en la red vial francesa hacia el Mediterráneo.
El viaducto tiene igualmente una función geopolítica, ya que ofrece una alternativa a la autopista del eje del valle del Ródano, siempre saturada por el tráfico del norte de Europa hacia el sur.
Atravesarlo costará 4,90 euros (6,50 en julio y agosto) para los automovilistas y 20 euros para los camioneros.
Durante 75 años el puente, que podrá soportar vientos de hasta 250 kilómetros por hora, será gestionado y explotado por Eiffage, que se ha encargado de su construcción y de su financiación (casi 400 millones de euros).
Esta sociedad, que espera atraer a los clientes gracias a los 60 kilómetros que se ahorrarán de curvas, ascensos y descensos, así como por la gratuidad de la A75, garantiza la obra durante 120 años.
El Estado francés ha desembolsado sólo 50 millones de euros para la preparación de la obra, en la que han trabajado unas 3.000 personas y en la que no se ha registrado ningún accidente mortal.
EFE