PUNTA DEL ESTE
Energía, feng shui y geobiología. Bajo estos tres pilares se construyeron las "Chakras" del Este, un nuevo emprendimiento inmobiliario en Punta que marca el inicio de una nueva era: la de las chacras "premium", con el valor agregado de la armonía.
"La gente quiere vivir bien, y para eso no basta solamente con tener dinero", es la primera reflexión que hace Patricia Madero, administradora de las "Chakras" del Este, acerca de por qué este nuevo emprendimiento inmobiliario ha cautivado a quienes lo visitan.
Las siete chacras, ubicadas sobre la ruta 14 en el camino hacia San Carlos, tienen todas las comodidades que un exigente comprador querría: sistema de seguridad satelital, amplio terreno de entre 3 y 2 hectáreas, una laguna natural y piscina propia, casa para visitas o vivienda para el casero e Internet inalámbrico. También están equipadas con DVD, televisor, electrodomésticos y juego de vajilla.
Pero más allá de estos lujos, lo que diferencia a Chakras del Este de otros emprendimientos es que las estancias fueron diseñadas según los preceptos del feng shui y de la geobiología (ciencia que surgió en Europa central en los años 50, que estudia la influencia de las radiaciones terrestres, artificiales o naturales en el ser humano).
"¡Si supieran todo el trabajo que tienen estas chacras por detrás! Nada de lo que se ve aquí está hecho por casualidad, todo fue pensado para transmitir buena energía", contó Claudia Serrano, encargada de marketing.
Para empezar, los arquitectos del proyecto, Javier y Gerardo Gentile, del estudio Arquitectura Ambientada, trazaron en el terreno total de 20 hectáreas un diseño del cuerpo humano para ubicar a cada una de las estancias según los siete "chakras", o centros bioenergéticos que tiene cada una de las personas. Estos son la espina dorsal, debajo del ombligo, en el plexo solar, en el corazón, la garganta, en el centro de la frente y en el cerebro.
Luego, en sintonía con los "chakras", los establecimientos fueron bautizados con nombres charrúas para respetar la energía local: "Geppian", "Guidaí", "Na-It", "Bilu", "Etriek", "Ijou" y "Sepé", y cada una tiene su símbolo en la portera. En la página web www.chakrasdeleste.com, están los significados de cada uno de los símbolos. De este modo, por ejemplo, "Geppian", que significa sembrar, está regido por "el elemento tierra y asociado a la vitalidad".
Según explicó Serrano, la energía de cada chakra será transmitida a su dueño. "Es increíble ver cómo la gente que viene a conocer las estancias se siente identificado con una en particular y la elige casi intuitivamente", aseguró.
La decoración de las chacras estuvo a cargo del ambientador Juan Ricci, también del estudio Arquitectura Ambientada. Todos los materiales, explicó Serrano, son autóctonos y nobles: se utilizó mucha piedra, madera y vidrio, y se redujo al mínimo el uso de elementos químicos. También hubo mucho cuidado con la iluminación de cada ambiente, para que el "chi", o la energía fluya, dijo Serrano.
Hasta el momento se vendieron dos chacras. El precio oscila entre los U$S 700.000 y U$S 1 millón. Tanto Medero como Serrano consideran que la diferencia entre este proyecto y un apartamento de lujo es el estilo de vida que busca llevar el comprador. "El que viene aquí no quiere estar expuesto, como en una vidriera. Aspira a estar en contacto con la naturaleza", dijo Medero.
Árboles que atraen mariposas y cítricos
En las "Chakras" del Este, nada está librado al azar, ni siquiera el jardín, también ideado según los principios del feng shui, dijo Claudia Serrano, encargada de marketing.
Se hizo un estudio paisajístico de cada uno de los terrenos, y allí se plantaron una variedad de árboles y arbustos con propiedades medicinales y curativas.
"Hay plantas que atraen a las mariposas, cítricos de quinoto, lima, pomelo y naranjos, árboles eucaliptos y plantas de olivo", contó Serrano.
Según se detalla en la página web del emprendimiento, se buscó que los jardines tuvieran "armonía y equilibrio" con elementos que no dañen la naturaleza.
"Los caminos son curvos, el agua está presente en lagunas con formas ideales y las plantas y flores no bloquean el paso y dan presencia a los colores vivos", explica el sitio.
Además de que cada estancia tiene su laguna, también tiene una piscina. Las ventanas de todas las chacras son amplias y dan al jardín, "para que la luz entre pero no invada", explicó Patricia Medero, administradora de las estancias.
Un detalle interesante que se puede observar en todas las viviendas es que no tienen cuadros en las paredes, "para que no interfiera con la vista, que ya de por sí es un cuadro", dijo Medero.
Para el diseño de las chacras, también se consultó a un geobiólogo llamado Claudio Ardohain, que hizo un estudio de los terrenos, y a la arquitecta Lilia Garcén, del Centro de Estudio e Investigación en Bioarquitectura.
Lo que significa cada una
Geppian se llama la primera chacra. Significa "sembrar" y la ubicación corresponde al "chakra" que se sitúa en la espina dorsal y cuya energía "fortifica las raíces para mantenerse de pie".
Guidai es la segunda "chakra", y su nombre significa "luna". Su ubicación corresponde al "chakra" que está debajo del ombligo. Es, según detalla el proyecto, "el principal distribuidor de energía".
Na-It, la tercera estancia, significa "fuego". Su localización se corresponde al "chakra" que está a la altura de la panza, e "incita a la fuerza de voluntad".
Bilú, la cuarta chacra, es "bello". Su "chakra" se encuentra en el corazón, por eso "se relaciona con el amor".
La quinta estancia se llama Etriek, que es "verdad", y está ubicada en el "chakra" de la garganta. "Favorece el sistema de la comunicación y el diálogo".
Ijou, la sexta chacra, significa "ojo". Está ubicada en el "chakra" que está en el centro de la frente. "Se asocia al mejor entendimiento y a la alta capacidad para visualizar".
Sepé es la última estancia y está ubicada en el "chakra" que está en el cerebro. Sirve de alianza entre "lo humano y lo divino".