Cazadores de "confluencias": una nueva excusa para viajar

Turismo. Buscan lugares físicos donde se cruzan paralelos y meridianos

Es ahí. Guillermo Cantón y su familia en Mal Abrigo, San José, alcanzando la confluencia 34 Sur 57 Oeste. Después festejaron con un picnic campestre. 300x300
Es ahí. Guillermo Cantón y su familia en Mal Abrigo, San José, alcanzando la confluencia 34 Sur 57 Oeste. Después festejaron con un picnic campestre.

Déborah Friedmann

Son cazadores peculiares. Su presa no es un animal. Buscan lugares en todo el mundo llamados confluencias. Son sitios donde confluyen paralelos y meridianos con número entero de grados. En Uruguay, 11 de los 18 puntos fueron ya visitados.

Guillermo Cantón es un argentino que visitó uno de los sitios en Uruguay, ubicado en Mal Abrigo, departamento de San José. Estaba con su familia de vacaciones en Santa Ana y decidieron intentarlo.

Así que el 26 de enero de 2006 fueron hasta Mal Abrigo y una vez allí encendieron el GPS, un sistema de posicionamiento global por satélite, que permite localizar una persona, un objeto o un punto determinado.

"Llegamos al establecimiento `Buen Abrigo` y como su nombre lo indica dimos con un buen anfitrión", contó Cantón en la web confluence.org. El dueño del campo entendió "rápido" su propósito y "conocedor del terreno supuso que la confluencia quedaba fuera de su propiedad". También les aconsejó no intentar ingresar al campo de su vecino porque, dijo, "no son muy amigables".

"Fuimos por su propiedad hasta el Norte y siguiendo el navegador dimos con el final de su estancia faltando pocos metros para llegar al 34 Sur-57 Oeste. Con GPS en mano corrí unos metros en el campo vecino y aprovechando las ondulaciones me aproximé a 70 metros sin exponerme a miradas indiscretas", contó.

Su experiencia lo dejó satisfecho al igual que los "hermosos campos de Uruguay". Y para "festejar" se fueron de picnic.

PROYECTO. La idea de visitar confluencias fue iniciada por Alex Jarrett en febrero de 1996. Atraído por la idea de poder estar en esos puntos se preguntaba qué habría allí y si otras personas terminarían reconociendo esa práctica como un deporte. El paso del tiempo le dio un sí como respuesta.

¿Por qué ir a la caza de uno de esos puntos?. En la web del proyecto, algunos exponen sus motivos. Tim dice que para él las confluencias geográficas son un desafío al orden que impone la cultura; Luis cuenta que encontrarlas es ir a un lugar que nunca vio antes, que no sabe exactamente dónde queda; y Dave señala que combina una variedad de intereses: estar al aire libre, caminar y tomar fotografías.

En el mundo hay 64.442 puntos donde confluyen paralelos y meridianos con números enteros: 18 están en Uruguay.

De acuerdo a las estadísticas del sitio web, aún quedan 11.188 confluencias para ser encontradas. Eso, sin contar las que están en los océanos ni las que se encuentran demasiado cerca de los polos.

Hasta ahora, en Uruguay, fueron visitados Oratorio (Rocha), San Gabriel (Florida), Mal Abrigo (San José), Campana (Colonia), El Chajá (Treinta y Tres), Santa Clara de Olimar (Treinta y Tres), González (Durazno), Conde (Río Negro), Nuevo Berlín (Río Negro) y Fernández (Cerro Largo). Otros ocho lugares (ver mapa) aún no fueron "cazados".

A Jorge Pérez fue su hermano quien le metió "el virus de la confluencias" y no resistió la tentación de encontrar una. Se decidió por la cercana a San Gabriel, en Florida.

Hizo una posible ruta de acceso con cartografía de papel y también digital. El viaje lo concretó el 11 de mayo de 2006. Era una "mañana ideal" para caminar un kilómetro y medio sobre "pastos sin rocío". "El ganado me seguía con los ojos sin perder detalle y las perdices te asustan con su vuelo ruidoso. (…) Agradezco a los paisanos que si bien no entendieron mucho de qué se trataba, me permitieron lograrlo", sostuvo.

Como todo deporte, la caza de confluencias tiene sus reglas. El buscador debe llegar a al menos 100 metros del punto. No es necesario dejar una marca o una señal de haber estado allí, aunque hay quienes deciden colocar una bandera, una placa o dejar algún objeto. Sí es obligatorio tomar seis fotografías. Una de ellas debe ser tomada a 100 metros del lugar, luego otras cuatro tienen que ser del punto en sí, tomadas desde los puntos cardinales y la última del GPS (si es que lo lleva) mostrando el punto.

Documentar cambios

El sitio web que reúne a los aficionados a la caza de confluencias se financia con la venta de camisetas, gorros y almanaques.

Ellos supervisan y "homologan" las visitas a puntos. Si bien los administradores de la página señalan que "creen a la gente", de todos modos procesan los reportes, miran que no haya errores y cuando los consideran válidos los colocan en la página de modo "activo".

Más allá que para muchos el deporte implique visitar confluencias a la que otros no llegaron anteriormente, el proyecto alienta a que las personas vayan a las que ya fueron encontradas.

"Una de las metas del proyecto es documentar cómo cambian los lugares a través del tiempo", señala la web.

Los lugares en Uruguay no tienen nada de especial: la mayoría son campo pelado

En 11 años hubo 9.353 visitas

En los 11 años que lleva el proyecto se realizaron 9.353 visitas. Las hicieron 9.589 personas, que tomaron 64.069 fotografías en 174 países.

Los paralelos y meridianos son líneas imaginarias de la superficie terrestre. Se extienden de polo a polo en el caso de los meridianos y de este a oeste en el caso de los paralelos. Los meridianos (longitud) están numerados de 0 a 180° hacia el este y el oeste a partir del meridiano de Greenwich, considerado el de origen.

Los paralelos (latitud) son líneas paralelas al Ecuador.

Están numerados de 0° en el Ecuador a 90° en los polos. Estadísticamente, hay una confluencia cada 79 kilómetros en la superficie de la Tierra. La distancia entre las líneas de latitud -horizontales- es casi prácticamente la misma.

Varía de 110,57 kilómetros a la altura del Ecuador a 111,69 kilómetros en los polos. En cambio, la distancia entre las líneas de longitud varía.

A la altura del Ecuador la distancia es de 111,32 kilómetros y disminuye a medida que la latitud aumenta. O sea, que cuanto más cerca de los polos se esté, más cerca está una línea de otra.

A 89 grados de latitud hay una confluencia cada 1,95 kilómetros.

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