Un laboratorio clandestino de cocaína fue allanado en el barrio Flor de Maroñas por la Brigada Nacional Antidrogas, que además incautó ocho kilos y medio de pasta base de alta pureza y detuvo a siete integrantes de una poderosa red de traficantes. Lo que más alarmó a los investigadores fueron las sustancias químicas altamente tóxicas que utilizaban para procesar la droga, entre ellos un potente herbicida de efecto letal para los seres humanos. El director nacional Antidrogas, inspector Julio Guarteche, calificó el operativo como "un golpe muy importante" contra los traficantes, el segundo en cuanto a capacidad de tráfico y venta de cocaína tras la desarticulación de la banda encabezada por Alejandro Píriz Brum.
La Policía Antidrogas estima que la organización desarticulada tenía la capacidad de movilizar anualmente unos 100 kilos de pasta base de cocaína. La red tenía asiento en la provincia argentina de Salta, pero la droga procedía de la zona de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, informaron los responsables del organismo policial.
De los siete detenidos cinco son, precisamente, de nacionalidad argentina y entre ellos se encuentra el cabecilla de la organización. Se cree que habían logrado entrar al menos unas quince veces desde el año pasado a la fecha, aunque se ignora todavía cuánta droga consiguieron ingresar en cada viaje.
TRAFICANTES. Los 8,573 kilos de pasta base de cocaína llegaron ocultos en el tanque de nafta falso de un coche Peugeot 504, con placas argentinas SFI 950. El automóvil entró a territorio uruguayo a través del puente internacional Fray Bentos–Puerto Unzué el domingo pasado.
Los cinco viajeros llegaron al centro de Montevideo al anochecer, se alojaron en un hotel céntrico y se dispusieron a pasar su día como turistas. Pero no estaban solos, un equipo de la BNA los seguía discretamente desde que pisaron territorio uruguayo.
"Para nosotros este procedimiento se inició el 11 de febrero, cuando allanamos un laboratorio clandestino en la calle Canstatt que procesaba pasta base de cocaína", explicó el inspector Julio Guarteche, "en esa oportunidad hubo varias personas detenidas y se incautaron unos seis kilos de cocaína. Desde entonces ese grupo no volvió a operar, pero nosotros manteníamos una vigilancia".
La vigilancia dio sus frutos cuando el lunes el coche argentino se dirigió hacia una vivienda en el barrio Flor de Maroñas. A bordo iba solamente el encargado de hacer la entrega de la pasta base y en la vivienda la recibirían los dos encargados de comenzar a procesar el material. Ese fue el momento elegido por el equipo de la Policía Antidrogas para desbaratar la maniobra y allanar el laboratorio clandestino.
"Creemos que una pequeña cantidad sería comercializada acá como pasta base, para hacer dinero rápido, pero el resto se iba a transformar en clorohidrato de cocaína posiblemente con destino a Europa", dijo Guarteche.
DENUNCIAS. "Los narcotraficantes odian a los consumidores, una prueba es lo que usan para procesar la droga", comentó el jefe policial al referirse al uso de un potente herbicida en la conversión de pasta base en cocaína.
La irrupción del potente estupefaciente estuvo acompañada de un fuerte incremento de las denuncias, principalmente a través de la línea 0800–2121 perteneciente a la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID), de la que depende la Brigada Nacional Antidrogas.
"Desde el 9 de marzo que se inauguró este servicio a la fecha hemos recibido 747 denuncias", indicó Guarteche.
La incautación de cocaína, respecto del año pasado, creció en un 330% y la cantidad de procesados creció en un 70%, según estadísticas del organismo.