La que en su momento fue la hipótesis más firme en el caso de Natalia Martínez es la que va consolidándose en esta etapa de la investigación.
Así lo indicaron ayer fuentes del caso consultadas por El País. De momento, una de las claves descansa sobre las pericias ampliatorias que ordenó el juez penal Gabriel Ohanian en torno a las llamadas desde celulares de tres indagados. Cabe recordar que estos son el librero de Piriápolis, un amigo suyo, y un tercer hombre residente en Pan de Azúcar, todos ellos indagados en la primera etapa de la investigación.
"En el expediente están todas las piezas, hay mucha información, podría decirse que están casi todas las piezas del rompecabezas y falta una, la que terminaría por explicar qué pasó", explicó una de las fuentes de la investigación.
El punto de partida en este momento fueron las contradicciones halladas en el testimonio de uno de los indagados. Concretamente su declaración, corroborada por testigos, de que en el momento de la desaparición de Natalia se hallaba en Pan de Azúcar. Sin embargo el estudio de las llamadas desde su celular comprobaron que en realidad estaba próximo a los bosques de Laguna del Sauce, donde 22 días después de la desaparición fue hallado el cuerpo sin vida de la joven.
Los indagados aún no comparecieron en la sede judicial, aunque sí se presentaron sus abogados. Se estima que lo harían luego que el magistrado reciba el informe pericial complementario.