Casi no hay delitos en 18 de Julio por las cámaras

| La TV cerrada redujo 80% los desórdenes en el fútbol. Empresarios controlan más y a costos muy bajos

ciudades 20040417 200x140
ciudades

CESAR BIANCHI

Las rapiñas y los arrebatos a lo largo de la avenida 18 de Julio y en Plaza Independencia se han reducido de unos 14 delitos promedio a "uno o dos" por mes (93% menos), desde que en octubre de 1999 se instalara la primera cámara filmadora que vigila todo el movimiento en la zona céntrica y en marzo de 2000 se colocara una en la plaza cercana a la Ciudad Vieja, según confiaron fuentes policiales.

Hasta Plaza Independencia hay cuatro cámaras de gran definición que dan una gran mano a la Policía montevideana. Una de las mismas está actualmente en reparación, pero nadie duda de su efectividad.

En efecto, antes de la instalación de los visores se registraba un promedio de ocho hurtos por descuido y seis arrebatos mensuales.

El servicio de operaciones de la Jefatura vigila las 24 horas el movimiento en el Centro.

"Hay un notable auge de las cámaras de este tipo para verificar una señal de emergencia. Ofrece la certeza que da el sentido de la vista. Es aquello de: ‘si no lo veo, no lo creo’", dijo por su parte Roberto Stolovas, presidente de la Cámara de Instaladores Profesionales de Sistemas Electrónicos de Seguridad (Cipses).

Jerarcas policiales, comerciantes y dirigentes de empresas de seguridad coincidieron en señalar la eficacia de las cámaras que funcionan en Circuito Cerrado por Televisión (CCTV).

Todo lo que sucede en 18 de Julio y la Plaza Independencia se ve en directo desde la Jefatura de Policía mediante un sistema de televigilancia financiado por las empresas de la zona. A los visores disuasivos, monitoreados desde la Mesa Central de Operaciones de Jefatura, se le suma una fuerte presencia policial con 40 uniformados en toda la extensión de la principal avenida.

Según el jefe del departamento policial de Claves y Comunicaciones, mayor Yamandú Alcántara, las 12 cámaras instaladas en el interior y exterior del Estadio Centenario en noviembre de 2000 han logrado reducir en un 80% los desórdenes.

Las cámaras que operan en CCTV tienen una visión con un ángulo de 180 o 360 grados y son de última tecnología norteamericana, japonesa o israelí.

Las primeras grabaciones fueron en cintas de videos VHS pero según responsables de empresas de seguridad, el nuevo modelo de filmación "disuasoria" permite grabar las imágenes en tarjetas o discos que puedan quedar almacenados en discos duros de computadoras.

"Estos videos son probatorios, tienen valor de documento", destacó Gonzalo Charquero, gerente comercial de la empresa de seguridad Wackenhut. "Nosotros lo ofrecemos como elemento probatorio en las sedes judiciales", agregó Alcántara.

"Las cámaras son efectivas. Eso está claro", sostuvo el jerarca, para quien las 12 cámaras instaladas en el interior y exterior del Estadio Centenario han sido de suma utilidad en los últimos cuatro años. "Obviamente que no podemos advertir con qué objetos ingresan al escenario, pero si hay tumultos y problemas adentro o a la salida, podemos individualizarlos con un zoom que acerca la imagen", agregó.

IRREFUTABLE. Para Slotovas las imágenes en CCTV se distinguen de otros sistemas de detección que sólo muestran que "algo se mueve" porque las graba y permanecen como un documento a disposición de la Justicia.

"La grabación no puede ser manipulada porque hoy es digital. Se puede programar y esas imágenes grabadas ofrecen garantías porque están protegidas", agregó el titular de Cipsa, cámara que reúne 10 empresas de seguridad con CCTV como instrumento vital para su trabajo de vigilancia.

Gonzalo Charquero, gerente comercial de Wackenhut, destacó que ya no es necesario revisar en metros de cintas grabadas acumuladas, gracias a la grabación digital en los circuitos cerrados de TV. "Al poder grabarse en un disco duro, permite ubicar día, hora y minuto preciso del acontecimiento ilícito o sospechoso", agregó.

"No queda espacio ocioso en la cinta porque ahora sólo graban cuando hay movimiento con la fecha y el momento preciso de cuándo ocurrió la acción sospechosa. Eso ahorra muchas horas de búsqueda", dijo Adolfo Pérez Pastori, gerente general de la empresa de seguridad Sats.

"Desde ya que han sido sumamente útiles", afirmó Charquero. "Cada vez que hay un robo, se han podido identificar hasta los rostros de los delincuentes. No todo queda a merced de la vigilancia humana", dijo. Por cierto, estos sistemas de vigilancias suelen utilizarse dentro de empresas de diferentes rubros a modo de auditorías internas y vigilancia de sus empleados. "Estos sistemas tecnológicos son para proteger, no para perseguir. Claro que considerando la idiosincrasia uruguaya es entendible que el individuo se sienta fastidiado", sostuvo.

GRAN HERMANO. "Mi empresa parece la casa de Gran Hermano", ilustró Pérez Pastori, que dirige una empresa donde no hay lugar sin cámaras y monitores.

Una cámara y un monitor pueden costar unos U$S 350, mientras que un dispositivo de una tarjeta para grabar que se coloque en un PC conectado a cuatro cámaras estándar puede costar U$S 800, según estimaciones de comerciantes del ramo.

Según Slotovas, por U$S 1.500 se puede colocar un "muy buen" sistema de monitoreo a través de la web de imágenes digitales grabadas.

Los costos han bajado un 60% en los últimos tres años, gracias al advenimiento de una mejor tecnología. El mismo equipo completo de CCTV que ahora cuesta U$S 1.500, valía U$S 4.000 en el 2001.

El uso de cámaras de vigilancia de circuito cerrado de TV es cada vez más frecuente, aunque no es completo en la plaza financiera, como era de esperar.

Agremiados en AEBU han protestado por sentirse "vigilados" por las cámaras, y exigieron que estén dirigidas a los clientes y no al personal.

Es tal el efecto disuasivo de los carteles con el mensaje "Sonría, lo estamos filmando" (al ingresar a un comercio o empresa), que cada vez más negocios lo están colocando a la vista sin exhibir la cámara. "Se juega con que pueden estar ocultas, pero muchas veces ni siquiera hay cámaras", sostuvo Pérez Pastori, gerente de Sats.

Slotovas entiende que tarde o temprano todas las grandes urbes utilizan este tipo de cámaras para corrobar actos ilícitos o delictivos, o bien infracciones de tránsito.

Para uso comercial privado son "comunes" las transmisiones de imágenes de video a través de la línea telefónica o Internet, dijo Slotovas. Muchos empresarios uruguayos han instalado CCTV y desde su casa vigilan su empresa y sucursales. El Gran Hermano vive y lucha.

Medio kilómetro de perfecta visión

La televigilancia en la Plaza Independencia comenzó a funcionar el 1° de marzo de 2000, en oportunidad de la asunción de Jorge Batlle como presidente de la República. Todo el revuelo por aquella celebración quedó debidamente documentado.

Las empresas Pintos Risso, Jetmar, el Radisson Victoria Plaza y la instaladora de sistemas de seguridad Security Pro, vecinas del lugar, colocaron una central de monitoreo dentro de la Jefatura de Policía y una cámara inalámbrica que vigila la Plaza Independencia con alcance hasta la calle Río Negro.

"El resultado ha sido muy bueno. Bajó casi a cero la criminalidad de la zona", sostuvo el ingeniero Leonardo Lapchick, director técnico de Security Pro.

La idea original preveía instalar ocho cámaras inalámbricas a lo largo de 18 de Julio, una en Plaza Independencia, otra en Tres Cruces, otras en la avenida 8 de Octubre y en Paso Molino. "Cuando vino la crisis del 2002, todos nuestros deseos se esfumaron", confesó Lapchick.

Lapchick es el "dealer" autorizado de General Electric y Security Pro. Ha instalado 70 cámaras en la Torre de los Profesionales, en la Embajada de Corea y algunos comercios en shoppings centers.

Una cámara instalada con lente intercambiable, pedestal, cable coaxil y cámara profesional en blanco y negro cuesta U$S 96. Un sistema de monitoreo con una pantalla profesional de 20 pulgadas cuesta U$S 350; pero con menos de U$S 100 —según Lapchick— se puede adquirir un monitor profesional de 12 pulgadas.

El sistema digital "Quat" que divide la pantalla para poder ver simultáneamente cuatro cámaras tiene un costo de U$S 150, "cuando hace un par de años costaba el doble".

"Yo percibo un auge", afirmó el ingeniero de Security Pro. Su empresa no instaló ninguna cámara durante el verano 2003, sin embargo realizó 18 instalaciones entre enero y febrero de este año.

Datos

Entre julio y diciembre del año 2000 sólo se registraron dos delitos en Plaza Independencia (ambos hurtos en la vía pública) y entre febrero y julio de 2001, tres más.

En el período julio-diciembre de 2000 la cámara situada en 18 de Julio y Yaguarón sólo registró un delito (un hurto).

La misma cámara documentó 10 delitos entre febrero y julio de 2001 (seis hurtos, dos rapiñas, un caso de lesiones personales y uno de defraudación de cheques).

Según la sala de operaciones de Jefatura se puede ver con total precisión todo lo que pasa en un radio de cinco cuadras. El zoom permite discernir detalles, rostros, etcétera.

Hasta Plaza Independencia hay cuatro cámaras. Una no está en funciones en este momento.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar