DIEGO FERREIRA
El malhumor de los pasajeros era notorio. La asamblea del gremio del transporte en Tres Cruces distorsionó el servicio no sólo durante su duración sino también retrasando en varias horas el viaje de cientos de personas.
Recorrer el piso inferior de la terminal era una misión casi imposible, atestado de impacientes pasajeros, frustrados ante el paro de servicios, motivado por la asamblea del gremio del transporte (Unott).
El malestar, la resignación de una larga espera se traslucía en la mayoría de las caras de los usuarios, que en su mayoría se vieron ingratamente sorprendidos por la medida gremial, dispuesta por la Unott para informar a sus trabajadores de la lenta marcha de los consejos de salarios. El jueves había sido el turno de la asamblea con corte de servicio en las terminales de Pando y de Río Branco, donde la agresión a un trabajador agremiado derivó en un paro sorpresivo y casi total durante buena parte de la jornada.
Si bien la medida de ayer (entre las 16.30 y las 18.30 horas), estaba anunciada por la Unott desde el miércoles, fue sorpresiva para los pasajeros, desconcertados y molestos. Entre el murmullo de la gente se escuchaban algunos insultos "sotto voce" por las demoras; otros optaron por avisar a sus familiares vía celular. "Papá, estoy en Tres Cruces. No vengas que está todo trancado", dijo una jovencita en tono de advertencia.
A algunos metros de allí, un par de guardias de seguridad controlaban cada una de las puertas de acceso hacia los andenes y unas pequeñas vallas obstruían el paso a la gente.
Los vendedores de los puestos de comidas al paso o los maxiquioscos, trabajaban intensamente casi como cualquier viernes en la terminal, aunque admitieron que se vendió "algo más" a raíz del paro.
esperas e insultos. "No estaba al tanto", dijo Domingo, un trabajador rural de Florida, que había marcado pasaje de regreso para las 18. "No sé; hay que pensarla de otra manera", se quejó en referencia a la medida de la Unott. Mientras tanto, se quedó a un lado de uno de los mostradores esperando poder embarcarse después de las 18.30, una vez que se levantara el paro.
Marianella y su hija tenían pasaje para el ómnibus de las 17 con destino a Colonia; para luego embarcarse por ferry a Buenos Aires. Como el viaje les insume 4 horas, en el mejor de los casos calculaban su llegada a Colonia sobre las 11 de la noche. Se mostró molesta no sólo por la acción del gremio sino porque en el mostrador de la agencia en la que iba a viajar "no sabían nada y me atendieron con mala onda. Esto es nada agradable", remató.
Un hombre, trabajador de UTE, esperaba con su esposa y su hija en uno de los bancos de la terminal. "Festejen", dijo la mujer, citando al presidente Tabaré Vázquez. Su esposo fue más comprensivo: "son parte de las reglas de juego", acotó. Todavía le aguardaban un par de horas hasta que las puertas se abrieran y otras tres para llegar a su casa en Trinidad, lo que hasta entonces era una incertidumbre.
En cambio, Juan (de Salto), mostró "sorpresa" por la medida pero fue comprensivo. "Nos afecta a nosotros pero es su medida", dijo.
Los funcionarios de las agencias atendían en los mostradores incesantemente a los clientes, que compraban pasajes o aquellos que reclamaban alguna explicación.
En la empresa CUT, informaron que los trastornos del jueves (cuando por la agresión de un trabajador de Raincoop en la terminal Río Branco provocó un paro de todo el servicio a media tarde) fueron más intensos que los de ayer, cuando los pasajeros frustrados llegaban insultando a los recepcionistas y vendedores.
Las empresas confirmaban que el servicio demoraría en restablecerse con normalidad con el correr de las horas. De hecho, cuando eran las 19.30 y la asamblea ya había terminado, seguían anunciando salidas de servicios previstos para las cinco de la tarde.
"Estoy harta. Le toman el pelo a la gente", decía a quien pudiera oírla, María Ester. "Viajamos a Maldonado con mi esposo que fue operado del corazón y ahora está esperando parado", agregó. "Es una vergüenza. No avisan nada" y hay "distintas versiones" sobre cuándo se va a destrabar esto.
La mujer, como varios otros, comenzó a aplaudir exigiendo que abrieran las puertas para subirse cada uno a su ómnibus. La presión fue en aumento a medida que se acercaba la hora de finalización de la medida. "Vamos, abran", se escuchaba en medio de silbatinas porque la respuesta era nula. No fue hasta diez minutos después de levantado el paro, (a las 18:40) que las puertas se abrieron.
Pero, la calma fue efímera. Cuando los parlantes anunciaron las primeras salidas correspondientes a los viajes de las 16.30 la gente comenzó a protestar. Luego, no tuvo más remedio que resignarse a esperar su turno. Otra vez.
Servicio normal al menos hasta el próximo martes
El dirigente del gremio del transporte (Unott), Hugo Bosca, dijo a El País que no habrán medidas distorsivas en el servicio al menos hasta el próximo martes 16.
Bosca explicó que ese día se producirán reuniones en las mesas de la ronda salarial en las que participa el transporte, y que en función de las novedades que surjan podrían retomarse las medidas.
Este lunes 15, la Mesa Ejecutiva de la Unott, se reunirá a fin de evaluar la situación de la ronda y prever los pasos a seguir.
En tanto, el conductor del ómnibus de Cutcsa que embistió a un trabajador de Raincoop el pasado jueves durante la asamblea gremial en la terminal Río Branco, declaró ayer ante el juez, dijo Bosca. También lo hicieron algunos trabajadores del gremio como testigos.
Por su parte, el trabajador agredido está internado bajo observación en el hospital del Banco de Seguros. El obrero se había golpeado en la cervical y en el abdomen al ponerse delante del ómnibus para impedirle el paso.